Exposición Individualdic 2008 - feb 2009· Por Camila Belchior

Rubens Mano

Pinacoteca do Estado de São Paulo

Visitar el Octágono central en la Pinacoteca do Estado de São Paulo durante los dos meses que duró la exposición de Rubens Mano (julio 27 – octubre 5) fue un proceso recurrente en la renegociación de nuestra relación con el espacio del museo y con las nociones de perspectiva y contexto (físico e intelectual). Al construir una estructura inestable (temporal) dentro del espacio supuestamente estable (atemporal) de un museo, Mano propuso una nueva perspectiva de un espacio conocido y accesible, mediante la cual desafió ideas relacionadas con la función y el propósito de un museo de arte y nuestra interpretación de las formas en que habitamos los ambientes que nos rodean (una gran metrópolis).

Exposición Individual: Rubens Mano — imagen 1
Rubens Mano. De la serie Contemplación Suspendida, 2008.

Sostenida a 12 metros del suelo, cerniéndose sobre el área central del Octágono, una estructura de madera, caucho, malla y cuerda, de 11 metros de largo, fue diseñada y construida a propósito para comunicar temporalidad en esencia y acceso en función. Su objetivo era ofrecer otra perspectiva de un espacio permanente (el octágono del museo) por la vía de un canal menos permanente (la estructura) y servir de catalizador para cuestionar las nociones estructuradas de espacio y contexto. La estructura, accesible a los visitantes, era estable desde el punto de vista estructural (aunque metafóricamente inestable/inconsistente en el espacio) y si uno recorría no más de treinta pasos a lo largo de ella podía alcanzar su extremo – el abismo. Lo que normalmente era el punto de exhibición más visible del Octágono, por debajo de la estructura, quedó vacío, y la concentración se desviaba hacia otro punto – a 12 metros directamente sobre él. El efecto era una sensación vertiginosa inversa hacia el ambiente construido en el corazón del museo. La semejanza de la estructura con lo que podríamos en un principio identificar con un puente era una noción que no duraba mucho, cuando uno se daba cuenta de que, intrínsecamente, un puente debe conectar dos puntos, y esta estructura no lo hacía. Permitía el acceso a lo que, si no fuera por él, sería un punto central inaccesible y suspendido, donde uno tenía la oportunidad de tener una perspectiva diferente de un ambiente que, en otras circunstancias, no habría cambiado.

La estructura suspendida era una parte de una pieza doble. Su complemento, en el piso de abajo del Octágono, era un videoloop de una sola toma grabado en un ángulo de 90º desde un helicóptero que voló sobre un tramo de 45km en São Paulo. La imagen perfecta no ofrecía horizontes ni puntos de perspectiva significativos, con lo cual la ciudad parecía casi abstracta, en cuanto que los edificios y las vías no parecían comunicar sus funciones y relaciones como se las interpreta normalmente cuando se confrontan en forma vertical; las revelaba como otras, cómo se las interpreta desde un punto focal inusual. Contemplação Suspensa cuestionaba las formas y normas bajo las cuales normalmente interpretamos y nos relacionamos con espacios que habitualmente no son controvertidos por quienes los habitan.

Para Mano la ciudad es una matriz inspiradora debido a la infinidad de ocasiones en que percibimos las cosas a través del contexto en el que las confrontamos, las condiciones y significados que estamos acostumbrados a aplicarles o recibir de ellas. Su trabajo nos confronta con vivenciar la obra de arte y el espacio como una oportunidad para la transformación. La mayoría de las veces preconcebimos las cosas por medio de la expectativa que proviene de contactos y experiencias previos y, bajo esa perspectiva, ver el espacio del Octágono desde 12 metros de altura era algo que uno hubiera podido imaginar a pesar de nunca haber tenido acceso a él con anterioridad a la estructura de Mano. El mirar hacia arriba para ver qué estaba exhibido cambió más la dinámica habitual del espacio de exposición, que funcionó como un doble vector de perspectiva y experiencia desplazadas. Esta experiencia, comparada con la observación de la ininterrumpida matriz de la ciudad en la película, suscitaba una nueva relación e interpretación de un contexto familiar de entorno.

Rubens Mano ha estado trabajando con intervenciones públicas de edificios y la matriz de la ciudad desde la década de 1980, empleando arquitectura, fotografía y obra-objeto. Al crear situaciones que alteran el común denominador por medio del cual interpretamos espacios dados, el artista ofrece refrescantes tomas de lo mundano o lo esperado y desafía nuestras experiencias y nociones comunes de un contexto dado. Su comentario sobre la estructura de Contemplação Suspensa: “crear esta estructura es la posibilidad de invertir el vector constitutivo de un espacio específico, entenderlo y activarlo a través de una relación diferente establecida entre nosotros y un lugar dado”. Como un todo, esta pieza doble logró su objetivo al “apropiarse de algo que ya existe (la percepción) para incitarnos a develar lo que existe y permitir que afloren tantas otras cosas que están ocultas,” dijo el artista.

Este mecanismo puede traducirse a un contexto social cuando se aplica a, por ejemplo, conceptos sobre lo que se espera que sean un espacio de un museo y su función. El curador del espacio del Octágono, Ivo Mesquita, cerró su texto sobre la exposición diciendo: “Contemplação Suspensa también le da jaque-mate a la posición del museo como espacio privilegiado para el arte y la experiencia de ésta. Brindando condiciones para una experiencia vertiginosa, la obra del artista cuestiona si, considerando su grado de institucionalización, el museo contemporáneo no habrá perdido su capacidad de ser un espacio en el que se pueda experimentar el abismo”.

Para concluir, si una de las formas de definir el arte es que ésta es otro punto de vista u otra perspectiva, entonces la pieza de Ruben Mano Contemplação Suspensa fue una emanación física de esta condición del arte.

CAMILA BELCHIOR

Rubens Mano, por Camila Belchior | artnexus