La mente elástica

Robert Lang. Escorpión varileg, opus 379 y su archivo original de TreeMaker, 1990-2006. Papel Origamido. 7,6 x 7,6 x 12,7 cm. (3 x 3 x 5 pulgadas).

Exposicióndic 2008 - feb 2009· Por Luis Camnitzer

La mente elástica

Museum of Modern Art - MoMA, Nueva York

La muestra va más allá de la invención de los objetos para investigar formas de extracción, organización e intercambio de información que pueden influir en el debate de temas sociales.

El mismo día fui primero a ver la muestra Design and the Elastic Mind (El diseño y la mente elástica), en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y luego la Bienal del Museo Whitney.1 ¡Grave error! Salí de una muestra que me estimuló el cerebro para aterrizar en un desierto. La muestra del Whitney solamente tenía dos obras que podían competir con el nivel de las del MoMA. Una fue Cheese (Queso), una instalación-video de Mika Rottenberg. La otra fue Letter on the Blind; For the Use of Those Who See (Carta sobre los ciegos; para el uso de aquellos que ven, un video de Javier Téllez.

Rottenberg, argentina educada en Israel y residente en Nueva York, se inspiró en la notable historia de las hermanas Sutherland y la reconceptualiza hasta que adquiere una atmósfera típica de los cuentos de García Márquez. Las siete hermanas, nacidas en un pueblo cerca de las cataratas del Niágara entre 1845 y 1858, se dejaron crecer el pelo hasta una longitud promedio de alrededor de un metro y medio (el largo combinado de las cabelleras era alrededor de 12 metros). Eventualmente fueron empleadas como cantantes por el circo Barnum & Bailey y, como actividad secundaria, vendían un tónico que “ayuda a crecer el cabello”, cuyo principal ingrediente era alcohol. Rottenberg encontró a sus actrices con cabello largo en internet y las puso a trabajar haciendo queso en una granja. En el video, con un embudo, una de las mujeres recoge agua directamente de las cataratas y la lleva a la cabellera de una compañera, para luego “ordeñar” el pelo y hacer el queso. Otra mujer duerme con el pelo yendo directamente a una fosa profunda cavada en el césped. La instalación en la granja comparte algunos aspectos absurdos con su obra previa y hoy ya considerada un clásico, Dough (masa de pan). En ésta la masa de pan es modelada y extendida en diversas etapas a través de diversos pisos de un edificio absurdo, mientras la transpiración de las trabajadoras lubrica el proceso. En Cheese el video no es narrativo sino que consiste en una serie de pantallas sin un argumento concreto pero con un efecto totalmente mágico.

En la segunda obra destacable en el Whitney, Javier Téllez (venezolano residente en Nueva York) muestra a seis personas ciegas que se turnan para tocar un elefante y luego comentar sus experiencias. Desviándose de la historia original (de la mitología hindú y luego usada por Antoine de Saint -Exupéry en El Principito, en la obra de Téllez los sujetos saben qué es lo que van a encontrar. Por ese motivo la experiencia no tiene nada que ver con el descubrimiento sino con una comunicación tierna efectuada en forma no-visual. El resultado pretende generar más empatía que simpatía. Uno de los ciegos se desconcierta cuando el elefante se retira medio metro, para luego, cuando restablece el contacto, exclamar con alivio y alegría: “¡Ah, estás ahí!”. Otro explica que siendo ciego de nacimiento los sueños en la noche no se diferencian de la experiencia cotidiana. Un tercero apoya su oreja sobre la panza del elefante y comenta: “Llevas todo el océano ahí adentro”. Rottenberg manipula la poesía mientras que Téllez apuesta que la poesía, de una u otra manera, sucederá. Y ambos lo logran maravillosamente.

Exposición: La mente elástica — imagen 1
Tomás Gabzdil Libertiny. Vasija de panal de miel “Hecha por abejas”, 2006. Prototipo. Estudio Libertiny.

Del otro lado de la ciudad, Design and the Elastic Mind se enfoca en las formas de pensar no convencionales. La poesía no es parte de la intención, pero la elegancia de muchas de las obras las eleva al nivel de la magia, mientras que la especulación utópica a las que llevan otras se efectúa con tal levedad que obliga a la sonrisa.

Curada por Paola Antonelli, la muestra del MoMA se ordenó de acuerdo a la escala (nano, humana y macro), un sistema tan bueno como cualquier otro cuando se trata de organizar pirotecnias creativas. Las piezas más interesantes desde el punto de vista del arte son las que tratan de contestar las preguntas: “¿Qué pasaría si?” y “¿Por qué no?”. Por ejemplo: ¿Qué pasaría si uno controlara la construcción de un panal de abejas? Tomáš Gabzdil Libertiní (un esloveno que trabaja en Holanda) hace esta pregunta y construye un andamio con la forma de un florero para que las abejas lo utilicen en su panal. El resultado —una autorreferencia narrativa (de flor a flor, de polen a muerte)— probablemente sea la obra en la muestra de MoMA que más merece estar en la bienal del Whitney.

¿Qué pasa si dibujo muebles moviendo mis manos en el aire? El trío sueco de Sofia Lagerkvist, Charlotte von der Lancken y Anna Lindgren mueve sus manos en el aire mientras una videocámara registra los movimientos como trazos blancos en la pantalla del televisor (http://www.youtube.com/watch?v=d3Z1m-G-Tbo). Lentamente aparece la imagen del croquis del mueble en la pantalla como si fuera dibujada por los movimientos de las manos. Entretanto la imagen digitalizada alimenta una “máquina rápida de prototipos” (una impresora para tres dimensiones en la cual rayos láser endurecen capas de resina poliamídica) y materializa el objeto en un recipiente lleno de plástico líquido. El efecto es asombroso. Si el material fuera queso, en cierto modo también una forma de plástico, la obra cabría perfectamente en la instalación de Rottenberg en el Whitney.

Exposición: La mente elástica — imagen 2
Anna Lindgren, Katja Sävström, Sofia Legerkvist y Charlotte von der Lancken para Front Design. Bocetos de mobiliario, 2005. Prototipos a cargo de Acron Formservice. Resina poliamida.

¿Por qué no hacer un reloj despertador de papel? Miguel Mora, de España, imprime su despertador en un papel especial con tinta electrónica: pigmentos blancos y negros que llevan distintas cargas eléctricas y les permiten reaccionar frente a información electrónica. El papel se desdobla hasta formar un cubo y el autor informa que el despertador se apaga arrugándolo. La pregunta no contestada es si el cubo se puede usar nuevamente.

¿Por qué no mandar un lente plegado al espacio para luego desplegarlo en su destino y con ello ahorrar sitio en la cápsula que lo lleva? Tres diseñadores estadounidenses —Roderick Hyde, Sham Dixit y Robert Lang— plegaron cuidadosamente un lente Fresnel de telescopio siguiendo las reglas del origami. Una vez en el espacio, el lente se desdobla de los 5 metros iniciales hasta alcanzar 100 metros de diámetro, con lo cual se hace cincuenta veces más potente que el telescopio Hubble. En realidad, la idea de hacer un programa de computadora que genere pliegues de origami es tan simple que parece obvia: dado que la mente humana solamente puede imaginar una cantidad limitada de dobleces por adelantado, ¿por qué no crear un programa que supere las limitaciones del cerebro? La frescura de la idea que condujo a este proyecto no deja de ser admirable.

El mismo Robert Long, del lente plegado creó TreeMaker, un programa que ayuda a diseñar dobleces complejos. Dos de sus resultados fueron incluidos en la exposición; versiones asombrosamente realistas y precisas de un escorpión y de un escarabajo Eupatorus2.

Exposición: La mente elástica — imagen 3
Anna Lindgren, Katja Sävström, Sofia Legerkvist y Charlotte von der Lancken para Front Design. Bocetos de mobiliario, 2005. Prototipos a cargo de Acron Formservice. Resina poliamida.

El recorrido de la muestra del MoMA tiene algo de ensoñación: va desde prototipos de objetos imaginarios que uno duda que se ejecuten algún día (como el reloj despertador de papel) hasta objetos como los muebles en croquis, el panal en forma de florero o los insectos en origami, los cuales ya existen.

Hay muchas obras que funcionan en un nivel poético. bit.fall, del alemán Julios Popp, funciona con una bomba de válvulas magnéticas que crea configuraciones en una cortina de agua gracias al control de la caída de las pequeñas gotas. Con una iluminación apropiada las gotas se convierten en píxeles que deletrean mensajes legibles. En una forma parecida, Shigeru Naito y Etsuro Okuyama, del Japón, presentan Amoeba, un estanque en el cual pistones motorizados crean ondas rítmicas que terminan resolviéndose en letras.

Con un efecto más perturbador se presenta toda una serie de proyectos biológicos. En su Victimless Leather (Cuero sin víctimas), Oron Catts y Ionat Zurr (SymbioticA, Australia) utilizaron células de ratón para hacer crecer un pequeño saco. The New York Times informó que el proyecto “había sido muerto” porque estaba creciendo descontroladamente. Las células se multiplicaban a tal velocidad que la incubadora se estaba tapando3. Antonelli comentó: “Me sentí cruel cuando lo apagué”.

Exposición: La mente elástica — imagen 4
Laboratorios Akishima (Mitsui Zosen), en trabajo conjunto con el profesor Shigeru Naito. AMOEBA (Advanced Multiple Organized Experimental Basin-Recipiente experimental de organización múltiple avanzada), 1997. Prototipo. Aluminio, plástico acrílico y agua. 30 x 300 x 300 cm. (76 1/5 x 762 x 762 pulgadas).

Otros diseñadores en la muestra utilizan la biología para encontrar soluciones de “sentido común” de ciertos problemas. Por ejemplo, el diseñador israelí Nerl Oxman crea una especie de piel estructural que distribuye perfectamente el peso de un edificio a lo largo de las arrugas y las variaciones de espesor, haciendo que los soportes internos sean innecesarios. Entretanto, Joris Laarman de Holanda, produce muebles de aluminio y de goma-poliuretano siguiendo las reglas de crecimiento de los huesos en los mamíferos. El resultado no es exactamente bello (tienen algo de esqueletos morbosos) pero los muebles convencen en términos de su eficiencia y durabilidad. Agata Jaworska, también de Holanda, usa la biología aplicada a la distribución de comida y propone que los vegetales en tránsito sigan creciendo por medio de paquetes especialmente adaptados. Hongos, por ejemplo, llegarían al consumidor en el momento ideal para su cosecha. Con ello se evitaría el problema que hoy tienen los centros urbanos que reciben vegetales y frutas de buena apariencia pero totalmente insípidos.

Otros expositores utilizan la biología para hacer comentarios sociales. Michiko Nitta sugiere alimentar mechones de pelo, lunares y pezones de enamorados en zonas del cuerpo de uno. Tobie Kerridge, Nikki Stott y Ian Thompson (Inglaterra) usan células de los huesos para generar biojoyas. Las parejas pueden usar anillos criados de células de los huesos de sus compañeros. Jane Auger y Jimmy Loizeau, también ingleses, traducen la inmortalidad en funcionalismo al almacenar en baterías la energía de los deudos. Los jugos gástricos en descomposición son extraídos de los cadáveres y sirven para activar aparatos electrónicos. El paquete de pilas lleva el nombre del muerto, sus fechas de nacimiento y deceso, y tiene espacio para un epitafio. En otro proyecto, Auger y Lozano miden la velocidad con que los perros menean la cola según las circunstancias. Las medidas son leídas y transmitidas por diodos emisores de luz y escriben mensajes que van desde “Te quiero mucho” hasta “Me gustaría cenar”.

Hay proyectos que incluyen el sadismo. Volker Morawe y Tilman Reiff diseñaron una “estación de dolor” para juegos de video: la mano derecha juega mientras que la izquierda permanece sobre la mesa. Todo error en el juego causa dolor en la mano izquierda. Teléfonos celulares diseñados por Crispin Jones, Graham Pullin, Anton Schubert y Mat Hunter castigan chácharas molestas apretando un botón de gruñidos.

Exposición: La mente elástica — imagen 5
James Auger-Jimmy Loizeau. Comunicador de cola de perro canina en plomo, 2006. Del proyecto Augmented Animals. Prototipo.

De los ejemplos precedentes uno podría sacar la conclusión de que la muestra del MoMA se limita nada más que a objetos y al ingenio. Pero no es el caso. De hecho, la muestra va más allá de la invención de los objetos para investigar formas de extracción, organización e intercambio de información que pueden influir en el debate de temas sociales. Un proyecto en particular, de Laura Bogan (EE.UU.), analiza la criminalidad pero no basándose en dónde se produce el crimen sino tomando como referencia donde se domicilian los criminales. Este nuevo mapa revela que en las ciudades grandes las direcciones de los criminales se concentran en unas pocas cuadras. La información sugiere que la prevención de crímenes sería más eficiente si se fortaleciera la infraestructura social de algunos vecindarios, en lugar de encarcelar a cada vez a más gente (en EE.UU. hoy día el 1% de la población ya está en la cárcel)4.

Las nuevas técnicas de visualización permiten nuevas perspectivas en el diseño. Está el ejemplo de la persona que usando google.earth descubrió que los cuarteles de la base naval de Coronado, cerca de San Diego, en EE.UU., y diseñados por el arquitecto John Mock en 1967, tienen la forma de una cruz gamada nazi. Ignorando que las formas de los edificios ya son visibles en el plano del arquitecto, la vocero de la base naval, Angélica Dolan, excusó el problema diciendo que “Hay que entender que en los años 60 no teníamos internet”5.

SESEable City, un gran equipo internacional que trabaja en MIT (Massachusetts Institute of Technology), creó un mapa de Roma en tiempo real que reúne espacio y tiempo. A los marcadores geográficos usuales agregaron el movimiento de la gente, el tránsito de vehículos en los circuitos de transporte y las conexiones hechas con teléfonos celulares. El resultado contribuye a un cambio cualitativo en el mapeo, donde las configuraciones de flujo y circulación adquieren mayor significado que los marcadores geográficos y las fronteras.

Exposición: La mente elástica — imagen 6
James Auger-Jimmy Loizeau. Modelo para después de la vida, 2001- en adelante. Policarbonato y aluminio.

Dadas las visiones utópicas presentadas en la muestra del MOMA, es solamente lógico que también se incluya el One Laptop per Child (Una computadora por niño), conocido por la sigla OLpC. OLpC es el producto del sueño del científico del MIT Nicholas Negroponte de dar acceso a computadoras a todos los niños del mundo subdesarrollado6. Usando Linux y eliminando los costos de distribución y de relaciones públicas (de acuerdo con Negroponte éstos constituyen del 50 al 60% del precio de una computadora) trata de bajar el precio a 100 dólares (en el momento son 160 dólares). La computadora está muy bien diseñada. Dirigida a escuelas y a escolares, y vendida a gobiernos, el proyecto es respetuoso en cuanto no vincula el aparato con contenidos educacionales. Aparte de esta excepción con respecto al OLpC, la muestra no discute los posibles efectos de un proyecto tecnológico de esta envergadura. Es una lástima porque las consecuencias pueden ser infinitas y fascinantes. El OLpC, por supuesto, promete ser un instrumento educativo fenomenal, pero es algo que va más allá del perfeccionamiento tecnológico del estudiante. Por ejemplo, presenta un desafío a los maestros, los cuales se verán obligados a refrescar los planes de estudio y a tratar con nuevos intereses de los estudiantes. El proyecto también puede generar campañas de trabajo voluntario comparables a las antiguas campañas contra el analfabetismo. (Esto ya está sucediendo en Uruguay, que parece ser el primer cliente serio del proyecto)7. Es probable también que OLpC genere impactos de dimensiones desconocidas en la cultura popular, entre ellos, la promoción de necesidades artificiales y el desarrollo de una sociedad de consumo.

Exposición: La mente elástica — imagen 7
Oron Catts e Ionat Zurr. The Tissue Culture & Art Project a cargo de SymbioticA, Laboratorio de Investigación Conjunta en Arte y Ciencia, Escuela de Anatomía y Biología Humana, University of Western Australia (Australia, est. 1996). Cuero sin víctimas, 2004. Prototipo. Polímero biodegradable, células conectoras y óseas, medio nutritivo, elementos de vidrio, bomba peristáltica y tubos. Dimensiones variables.

El OLpC prevé una actividad transnacional tanto geográfica como transdisciplinaria. Por un lado, se piensa en términos de una nación global; por otro lado, en términos de fusionar ciencia y filosofía con arte. En ese sentido, el OLpC puede ser visto como el paradigma de toda la exposición de MoMA. Está en la muestra no solamente por la elegancia de su diseño (la belleza de la computadora portátil) sino por el poder de la idea que representa. Contrastando con muestras de diseño que normalmente presentó el museo en el pasado, The Elastic Mind representa una aproximación conceptualista y no objetual. Ya el título revela la intención de la exposición de romper con los esquemas y borrar las fronteras. Es esto lo que probablemente mejor explica la diferencia que existe entre la bienal del Whitney y esta muestra.

Coherente con esta intención de quebrar los límites, pero igualmente sorprendente en una institución tan almidonada como lo es el MoMA, Antonelli en su ensayo final ofrece un notable homenaje a los hackers. Los elogia por crear el comienzo de un diseño “de abajo hacia arriba”. Considera el quiebre de los códigos de los DVD para lograr la compatibilidad universal y escribe: “En la medida en que el número de esos individuos [hackers] crece, llegaremos a una masa crítica que derrocará las pocas paredes técnicas que todavía permanecen en su lugar. Por primera vez en la historia una multitud de miles de millones de individuos será capaz de unir el poder del sentido común con la visión imaginativa de la iniciativa personal y los principios más avanzados del diseño sabio”. Con ello, Antonelli inyecta un bienvenido optimismo en nuestro futuro8.

NOTAS

1. Design and the Elastic Mind, Museum of Modern Art, Nueva York, febrero 24-mayo 12, 2008; Whitney Biennial, Whitney Museum of American Art, Nueva York, marzo 6-junio 1, 2008

2. ttp://www.langorigami.com/science/treemaker/treemaker5.php4

3. John Schwartz, “Museum Kills live Exhibit,” The New York Times, 13/5/08, p. F3.

4. Peter Hall, “Critical Visualization,” en Paola Antonelli, Design and the Elastic Mind, Museum of Modern Art, Nueva York, 2008, p. 129.

5. Carlyn Marshall, Navy to Mask Swastika Look Of Barracks in California,” The New York Times, 27/9/07, p. A29.

6. Negroponte es el fundador del Laboratorio de Medios del MIT, como también de la revista Wired.

7. El gobierno ya compró los primeros 100.000 OLpC y para 2009 quiere comprar 300.000 para distribuir entre los escolares del interior del país.

8. Paola Antonelli, “All Together Now”, en Design…, p. 159.

LUIS CAMNITZER

Profesor emérito del SUNY College, Old Westbury.

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