Al ingresar a la exposición Fact or Opinion de Giovanna Aguirre Peresson el espectador queda en manos del Ajedrez de la guerra, con figuras de madera y tablero de vidrio, emplazado a la entrada.
El terreno a abordar se establece en la siguiente movida, que lleva directamente al dibujo Tumbas, seguido por los otros tres de la muestra, Soldados 1, Camuflaje y Soldados 2: quedamos situados en un pasado/presente que se olvida y se renueva muy pronto en muchos lugares posibles o imposibles. Trazos de óleo pastel desdibujan identidades para dejar distante esa otra dimensión pero, aunque sea sólo como espectadores, sabemos que estamos frente a una realidad del mundo y la vida actual que no cambia. Aun así hasta aquí no se juzga, se observa. La observación es geométrica, analítica y en perspectiva, lo cual lleva a pensar en el pasado y en los dibujos de guerra a lo largo de la historia.

Si en los dibujos se plantean escenas, en las tres pinturas de acrílico sobre lienzo que componen la muestra se ven imágenes iconográficas. Una Ambulancia nos detiene el recorrido tras los dibujos como una señal de tránsito. Más adelante se debe parar ante la revelación de una nueva imagen, casi un anti logo. Se trata del balazo letal de la Lobotomía global (Global lobotomy), que en un texto ininterrumpido recorre el interior de la bala que está a punto de atravesar la cabeza del hombrecillo. Su cara simple de tan sólo dos ojos esconde un grito munchiano que hace entrever los desastres y riesgos a los que está expuesto el género humano. El panorama más desesperanzador lo ilustran con mayor contundencia las gotas de lluvia negra al caer sobre el fondo blanco del lienzo Vida, el cual cierra ya al final la exposición.
En fila cuatro floreros de vidrio se descifran con su forma de Misil y su contenido eleva la fragilidad del material con una flor. Llevado el concepto del misil al extremo opuesto de su naturaleza original, es convertido por la artista en inofensivos objetos utilitarios y de decoración. Es esta descontextualización de los elementos y de los temas con su significado más esencial la que los transforma, los carga con un sentido estético que desvirtúa su naturaleza inicial y les permite quedarse entre nosotros sin que nos incomoden.
Asimismo los diez fusiles, hechos a escala, por su tamaño y su fabricación en cerámica—pintados además con esmalte blanco para lograr lavarles todo contenido bélico—irónicamente reclaman su carácter decorativo postmoderno antes del rechazo y agresión que su significado esencial pueda causar al instalarlos enfilados apuntando en una misma dirección como un pequeño pelotón en la sala. Los usos que el ser humano da a sus objetos deja a la artista en libertad de proponer el extremo opuesto de aquel que hace daño.
La guerra era el tema ineludible desde que se entraba a la Galería Espacio Alterno de Uniandinos en Bogotá. Es obvia la cercanía con la realidad colombiana pero a través de la muestra queda ampliada la cobertura del fenómeno a un nivel universal, no sólo por los conceptos e imágenes desarrollados que Aguirre Peresson plantea con un lenguaje claro para todos los pueblos y culturas, sino porque la artista no se compromete con hacer específico dónde se desarrolla ni entre quienes, por el contrario su mirada abarca la visión joven de un tema casi siempre propuesto a través de imágenes crudas de alto impacto que si bien dan un registro histórico al igual que la propuesta de Aguirre Peresson, no abarcan una interpretación creativa sino que acuden a una difusión mediática del tema.
A pesar de mantenerse neutral frente a cualquier denuncia, porque ya es innecesaria, y de remitirse a contemplar lo más sutil del juego entre las fuerzas implicadas, la artista opta por dar el cierre a su idea con el uso de la imagen de un billete de cien dólares que parece develar el misterio anterior a la lluvia negra. Entre las dos pinturas finales de la muestra Global lobotomy y Vida se encuentra una caja de sonido que a través del visor deja ver escondido el rostro sonriente de Benjamín Franklin. A través de los audífonos escuchamos bombardeos, explosiones y disparos que desvirtúan la sonrisa de Monalisa de quien poco debió imaginar tal alcance de la inventiva y el conocimiento. Desafortunadamente su imagen hace parte de este símbolo escogido por su fuerza universal para denotar las causas del fenómeno. De hecho, si se debe concluir con un falso o verdadero, es clara la tendencia a pensar en el dinero como el factor primordial que mueve las entrañas y los hilos que sujetan la omnipresencia y potencia de la guerra, aunque para aquellos interesados en los beneficios del juego macabro no sea más que una “opinión”.
MARCO VEGA
