Exposición Individualsept 2008 - dic 2008· Por Elisa Rodriguez Campo

Muu Blanco

Galería Sicart

El artista venezolano Muu Blanco presenta Modernismo Anacrónico´08, como resultado de una mirada retrospectiva en la cual asimila, reflexiona y reagrupa parte de lo que ha sido su obra durante los últimos años de producción artística. Esta muestra individual ha sido especialmente dispuesta en los espacios de la Galería Sicart en Barcelona, y parte del montaje fue exhibido paralelamente, el pasado mes de mayo, en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Barcelona, SWAB, siendo el único artista latinoamericano participante. En lo que va de año, su trabajo ha recorrido importantes ferias de arte, como ARTEBA´08 en Buenos Aires, MIART´08 en Milán, PHOTO L.A, en Los Ángeles, BRIDGE Art Fair en Nueva York, CIRCA en San Juan de Puerto Rico, así como varias exposiciones individuales en Caracas. Ha sido una temporada estupenda para Muu, quien confiesa que con la exposición, que tituló Bello Horizonte, en 2007, en Caracas, pensaba que este momento creativo en torno al Modernismo anacrónico había concluido. Sin embargo, inesperadamente, y dado el interés que han suscitado sus piezas en el exterior, el ciclo cobra fuerza de nuevo y da pie al artista para que dedique este momento a reflexionar cómo han evolucionado sus personajes deliciosa y absurdamente híbridos- para ser presentados y reinterpretados en tres las instalaciones que ha preparado especialmente para contenerlos, y en las fotografías en gran formato que los impregnan de un aire de distinción, como seres que han alcanzado un estatus que los independiza, suspende y perpetúa.

Exposición Individual: Muu Blanco — imagen 1
Muu Blanco. De la serie Modernismo anacrónico, 2007. Fotografía a color. 136 x 99 cm. (53 ½ x 39 pulgadas). Montura: 12 x 17 x 7 cm. (4 ¾ x 6 ½ x 2 ¾ pulgadas).

¿Por qué Modernismo anacrónico? Muu Blanco heurísticamente acuña este concepto para estructurar su relato estético, precisar las bases de su trabajo y determinar hasta qué punto definirlo es comprenderlo. Así, el lenguaje funge como estructura para asimilar un nuevo conocimiento, y como apunta Brecht, tiene una materialidad cargada de significaciones. Recordemos que con el advenimiento del modernismo surge la dificultad de encajarlo en la historia convencional, y por ello la necesidad de un vocabulario que defina un nuevo tipo de percepción. Al respecto, Roger Fry, en Words Wanted in Connexion with Art (1928) expone su “glosario de subversión” con nuevos términos. Así mismo, es importante entender Modernism como traducción de arte moderno, cuya principal característica es la autocrítica exacerbada.

Históricamente, el modernismo como concepto ha sido sustituido por el postmodernismo, y Muu, al retomarlo y criticarlo, no sólo lo hace en clave anacrónica-irónica, sino que se declara artista subversivo.

Si el arte modernista se basa en la autocrítica y lo que desecha es sustituido inmediatamente perdiendo vigencia de manera vertiginosa, Muu explica que todos esos detritos de la modernidad son anacrónicamente coleccionados por él. Como materia prima, recurre a objetos encontrados, con la idea de construir sobre las ruinas de lo abandonado. Para él, “estética de la ruina” tiene que ver con la idea benjaminiana de que articular históricamente el pasado no significa conocerlo “tal como verdaderamente fue”, sino apoderarse de un recuerdo tal como éste relumbra. La ruina no como deterioro, sino como lo que ha dejado de ser por el paso del tiempo, y queda allí en pedazos o en fragmentos de la memoria.

Como metáforas de aquello que ha entrado en desuso, utiliza la cinta magnética, cargada de connotaciones relacionadas con el recuerdo. En la era digital, la cinta es símbolo de lo que desaparece, como los casetes de música, que sólo pueden ser encontrados en gabinetes de coleccionistas y cuyo sonido sólo quedará en la memoria de un tiempo vivido. Muu añade que esta cinta magnética hoy día es arqueología, que las generaciones más jóvenes quizá nunca han escuchado un casete, y obviamente, en su memoria como músico y Dj es un elemento esencial.

Focillon, en La vida de las formas (1943), habla de la primacía de las formas sobre los significados, ya que aquéllas son estables y los significados son cambiantes y responsables de los diferentes estilos en una progresiva metamorfosis. Muchas de sus formas o esculturas son juguetes plásticos, representaciones animales y humanas, diseccionadas y resucitadas como híbridos. Muñecos terapéuticos para este artista, cuya creación exorciza sus demonios, tal y como hacían los objetos relacionais de Lygia Clark.

Yve-Alain Bois expone que los conceptos deben ser extraídos del “objeto”, por lo cual es necesario conocer íntimamente su materialidad como única vía para acceder a estructuras más profundas. Así comprendemos el porqué de cada uno de los “objetos” que integran estas instalaciones: sobre el cojín, que alude a la reflexión, disemina sus esculturas y es atravesado por las cintas magnéticas, como dendritas conductoras de la memoria, lo que él llama “memorias de viaje”, que identifica también con las herraduras que anclan su instalación, símiles del viaje y el tránsito que ha llevado su trabajo a recorrer diferentes salas de exposición.

Musicalizada por él mismo, se expone una videoinstalación con estética caleidoscópica, al fondo de la sala Sicart, que da cuenta de este reciclaje que se alimenta de correos basura, provenientes del mundo de la pornografía, que son reflejados como espejos de una sociedad que se articula y se reconstruye paródicamente en un Modernismo anacrónico.

ELISA RODRÍGUEZ CAMPO

Muu Blanco, por Elisa Rodriguez Campo | artnexus