La Sala Alternativa, nominación corta como siempre se ha denominado a esta reconocida galería, cerró sus puertas temporalmente, luego de 20 años de continua labor. Para despedir esta etapa de este referencial espacio de la Urbanización Las Mercedes, Elvira Neri invitó a “los del medio” a asistir a su última curaduría en este lugar: a la muestra del joven artista Javier León, titulada Los del medio. No están todos los que son, pero todos los que están son.
La convocatoria a la inauguración tenía diversos objetivos, que trascienden a la apertura de una exposición: se convocaba específicamente a las personas fotografiadas por Javier León que pertenecen al medio de las artes visuales en Venezuela. De allí el subtítulo de la muestra: No están todos los que son, pero todos los que están son. Sin duda, con esto se reafirmaba la condición de los retratados: la mayoría artistas, críticos, museólogos, galeristas, coleccionistas, personas todas enteramente dedicadas de una forma u otra al devenir del arte en Venezuela.

El conjunto de retratos conformaba una gran instalación fotográfica que recorría las salas 1 y 2 de la galería. Éstos estaban distribuidos de manera organizada, sistemática y por orden alfabético. Desde el punto de vista del montaje, puede decirse que las fotos fueron compuestas sobre la pared bajo el criterio de “archivo”, connotación intencionalmente buscada por el artista. Todos los fotografiados conformaban la “lista de obras”, cuyos nombres se encontraban rotulados en la pared a la entrada de la galería. La noche inaugural fue propicia para un reencuentro de amigos. Pero también, puede decirse, fue el momento idóneo para la inducción de un gran performance cuyos actores eran los mismos invitados pues la mayor parte de los presentes éramos “las obras”: como imagen (los retratos), pero también con nuestra presencia física estableciendo una relación de reconocimiento de uno y del otro, como en los “juegos de memoria”. Por otra parte, esta propuesta instalativa, de carácter procesal, continuaba su desarrollo esa noche, pues un fotógrafo seguía haciendo tomas de los invitados para captar sus rostros e inmediatamente después proyectarlas en la pared en forma continua. Así, esta red social seguía creciendo. Durante el período en que esta muestra estuvo abierta, el video se proyectaba mostrando a los personajes, tanto a aquellos mostrados en sala a través de las fotos como de aquellos que fueron fotografiados posteriormente durante la velada. Asimismo, el rostro del retratado —o el del invitado en esa noche inaugural— era impreso en una tarjeta diseñada de la misma manera como la Sala Alternativa realizaba las tarjetas de invitación a sus exposiciones: generalmente presentada con la imagen de una obra emblemática expuesta. Las tarjetas eran regaladas como recuerdo al retratado. Así, los rostros de los presentes se convertían a su vez en la “imagen de la exposición”.
Este proyecto fue concebido por Javier León como una propuesta de carácter conceptual que, en el fondo, no termina nunca. Durante cuatro años, el artista fue fotografiando a las personas que iba conociendo, todas ellas relacionadas con el arte. Los encuentros fueron azarosos, casuales y espontáneos, pues ninguno de los fotografiados tenía conocimiento de que posteriormente sería “objeto” de una exposición. Esto agudizó aún más el factor sorpresa: por un lado, el desconocimiento del contenido de la muestra y por el otro, encontrarse retratado en la tarjeta de invitación para luego verse “expuesto” en sala y contemplado por numerosas personas. Todo ello conforma un proyecto visual de connotaciones afectivas múltiples. Las fotos, en tal sentido, se tornan “familiares” por este re-conocimiento del otro y también por su sencillez y su factura. Son retratos de amigos. También recuerdos de situaciones. Cada imagen centra, en primer plano, al rostro del retratado. La sintaxis que se establece entre las fotos da cuenta de esta particular red social de este sector tan específico de la vida cultural del país.
Este trabajo pertenece a una investigación visual que el artista ha titulado Bad pictures, es decir, imágenes fotográficas en muy baja resolución, realizadas con su Fotocantropus Rex, una cámara Konica, Digital Revio, de apenas 1,3 pixeles. La cámara en sí fue expuesta en una vitrina como fósil digital desactualizado, pues ella es una de las obras de la muestra. Todo el registro de Los del medio fue hecho con esta misma cámara. Con esto, León trabaja el concepto de “artefacto cultural” haciendo “énfasis —según sus propias palabras— en la arista antropológica de la investigación”. De allí que señale que se trata de una “fusión entre ciencias sociales y artes plásticas”, pues parte de una perspectiva netamente sociológica.
Javier León es un artista de las nuevas generaciones egresado del Instituto Armando Reverón (2001), con una maestría en curso en Artes Plásticas: Historia y Teoría en la Universidad Central de Venezuela. Ha expuesto individualmente en diversas ocasiones en la Sala Alternativa, y en importantes salones y muestras colectivas en los museos de la ciudad.
SUSANA BENKO
