Ser expuesto a otra cultura puede tener el feliz resultado de refinar nuestras expectativas de ella, pero un desenlace aún mejor es aquel que las desafía. Luego de varios años de investigación, Fred Baldwin, Wendy Watriss y un equipo chino de consultores —Gao Lei, Zhang Li, Wu Hung, Chen Gaungjun, Xu Weiying, Si Sushi, Gu Zheng, Cai Tao, Wang Yan y Zhuang Wenjun— han logrado ambas metas con FotoFest 2008. A través de una multiplicidad de exposiciones tanto históricas como contemporáneas nos dieron una buena idea no sólo de la obra de los fotógrafos chinos sino también de cómo fue y como es hoy la vida en China. Por cierto, no todas las exposiciones fueron sobre China o de fotógrafos chinos, pero sí fueron el plato fuerte.
¿Cuál podría ser la fotografía histórica de un país que ha vivido bajo un régimen comunista la mayor parte del siglo XX? Una respuesta obvia es: fotografía propagandística de los triunfos del Partido Comunista. La exposición Memoria roja, compuesta de la obra de los fotógrafos Weng Naiqiang, Xiao Zhuang y Wang Shilong, hizo precisamente eso. Esta muestra fue montada en uno de los edificios corporativos del centro de Houston. Es notable cómo una imagen como El presidente Mao Zhedong en la Plaza Tiananmen (1966) de Weng Naiqiang ha perdido su filo ideológico ahora que la China se ha convertido en nuestro principal socio comercial. A pesar de nuestro compromiso constitucional de respetar la libertad de expresión, Memoria roja no hubiera podido mostrarse en ese edificio en 1966; ni quizás tampoco en 1986. Nuestros custodios locales de la democracia hubieran calcinado las copias tan rápidamente como la Guardia Roja en la fotografía de Wang Shilong El pueblo quema objetos viejos y tradicionales durante el movimiento ‘Destruye los Cuatro Viejos’ de la Revolución Cultural (1966). Lastimosamente los días de la Pax Frigida terminaron y hoy tenemos que lidiar con enemigos de verdad.

Memoria Roja fue parte de una de las exhibiciones curadas por FotoFest llamada Etnografía, fotoperiodismo y propaganda 1934-1975. Esta incluía también las obras de dos fotógrafos activos antes del triunfo del Partido Comunista Chino en 1949: Zhuang Xueben (1909-1984) y Sha Fei (1912-1950). En 2007, la revista Fotógrafo Chino publicó el artículo “Zhuang Xueben: un maestro de la fotografía de la memoria del pueblo”. ¿Quién fue este maestro de la fotografía que, de acuerdo con el curador Zhu Qi, “ni siquiera aparece en publicación oficial alguna de la historia de la fotografía publicada desde 1949”? Durante la década de 1930, Zhuang dejó la ciudad de Shanghái con el propósito de fotografiar las numerosas minorías étnicas de las llamadas “tierras inhabitadas” del suroeste de China. No es de sorprenderse que hallara a sus habitantes y que los fotografiara a ellos y al paisaje agreste en el cual lograban subsistir. En sus obras, Zhuang logró forjar una estética moderna que enfocaba no sólo el contenido factual sino también los atributos artísticos de las imágenes. En 1949, su extraordinario trabajo incluso “le ganó una entrevista con el presidente Mao Zhedong”, a pesar de lo cual Zhuang cayó en desgracia. Su “conexión con los altos rangos del Partido Nacionalista llevó a su eventual purga durante la Revolución Cultural en la década de los sesenta.” (Zhu Qi). Hoy las obras tanto de Zhuang como de Shai Fei, autor de épicas fotografías de la guerra Antijaponesa (1937-1946), se están investigando, reevaluando y reescribiendo en la historia de la fotografía China.

Fotografía Documental Independiente (1985-2008), una sección dedicada a la historia más reciente, incluía la obra de Wu Jialin, Lu Nan y Li Lang. A diferencia de la pesada cámara de cajón de Zhuang Xueben y de la estética que impone, el equipo de estos fotógrafos era más ligero y su visión cinematográfica más parecida al fotoperiodismo à la Cartier-Bresson. De hecho, Wu Jialin, cuya obra ya fue mostrada en FotoFest anteriormente, dice: “…en 1988, vi cuarenta y cuatro fotografías de Vistas de China del gran fotógrafo francés Marc Riboud, y me impresionaron mucho aunque medían apenas dos pulgadas…”. El trabajo independiente de Wu se desarrolló durante y dentro del régimen comunista. Dice Wu: “Cuando recién comencé a trabajar para la Agencia Noticiosa de Fotografía de Yunán en 1981, empleaba casi toda mi energía fotografiando para hacer propaganda, de acuerdo con las intenciones de otros. Ésta era para mí una manera de sobrevivir. Sólo durante mi tiempo libre, y ahora que me he retirado de mi empleo, pude fotografiar de la manera que yo quería todo lo que pasaba en la tierra donde nací y crecí”.

La sección Obra Conceptual y Escenificada (1994-2008) abarcó la actual era china de capitalismo auspiciado por el gobierno comunista. Su primera subdivisión, Nueva Foto, 1994-1998, fue una selección del trabajo pionero de artistas cuya obra fue publicada por la revista clandestina del mismo nombre que circulaba únicamente en círculos artísticos. De acuerdo con el curador Zhang Li, en tan sólo cuatro números, y a razón de 34 copias encuadernadas a mano por número, Nueva Foto presentó la obra de dieciséis artistas, entre ellas, Los chinos y Los Tres Reinos de Liu Zheng, Aldea oriental de RongRong; Ciudad Prohibida de Hong Lei, Fotos de Grupo de Zhuang Hui; Juventud de Yangjiang y El árbol familiar de San Mao de Zheng Guogu. Su segunda subdivisión, Perspectivas Actuales 1998-2008, incluía las obras más recientes de artistas como Wang Chuan, Bai Yiluo, Yao Lu, Xing Danwen, Liu Lijie y Sun Goujuan.

Bai Yiluo solía ser obrero. Decidió hacerse artista porque su trabajo le resultaba alienante (¿A dónde te fuiste, joven Marx?). Su laborioso arte—grandes imágenes hechas de numerosas imágenes pequeñas—hace eco de la repetitividad del trabajo industrial (La liberación está en la obra artística final, Karl). Su obra Devaluación (2005) es una representación bastante realista de un billete de cien dólares compuesto de miles de diminutos retratos de carnet de hombres y mujeres chinos. Como por un “salto dialéctico”, de la millarada de atómicos retratos surge el rostro de Benjamín Franklin. ¿Escogió Bai el billete con el rostro de Franklin por su procedencia de clase trabajadora, por su masonería, su historial diplomático, o por ser el inventor entre el grupo de los Padres de la Revolución Americana? En Gente #3 (2003), Bai usó una técnica similar para retratar a Marx, Engels, Stalin, Lenín y Mao, el ubicuo quinteto (o cuarteto, dentro de la órbita soviética) de santos seculares en todo Estado comunista. Dice Bai: “La influencia que esas figuras ejercieron sobre los chinos fue muy profunda. Aunque parezca extraño decirlo, ahora se está desvaneciendo gradualmente, pero aún así, todavía son sombras en nuestras vidas… Desde lejos se pueden ver claramente, cuando más te acercas a la obra, más se debilitan esas imágenes y se mezclan con el resto de la composición”.

Las obras de Xing Danwen, Liu Lijie y Sun Goujuan transmiten un cierto angst femenino dentro de una sociedad de consumo en rápida transformación. En su serie Eterna dulzura, Sun fotografió su propio cuerpo cubierto de azúcar. ¿Se ve acaso a sí misma como caramelo a la venta? En las escenificaciones de Liu, jóvenes mujeres se desvisten bajo la mirada de un jefe, un cirujano o un voyeur. No hay erotismo en las escenas, sino una sensación de inminente peligro. Xing utiliza maquetas de edificios de apartamentos producidos por compañías inmobiliarias para construir su serie Ficción urbana. Con actores reales, ella coreografía y fotografía escenas tales como una joven a punto de lanzarse de un edificio o una novia vestida de blanco huyendo de su novio. Xing luego transfiere esas escenas a las imágenes de las maquetas de los edificios, generando así una mezcla surrealista de Hopper y Balthus en un paisaje postmodernista. ¿Acaso no había disuelto las diferencias de género el valiente nuevo mundo comunista? ¿Ha restablecido la idea de que la mujer es sólo un bien de consumo el capitalismo chino relativamente más libre (vis à vis un comunismo más puro)?

La exposición Mined in China en el Houston Center for Photography puso los pies en la tierra, dentro de los mismos socavones donde se extrae el carbón. Subtitulada El oro negro de China, esta exposición de multimedios sobre la industria del carbón en China incluyó el trabajo de varios fotógrafos chinos (Adou, Dong Lin, Geng Yunsheng, He Chongyue, Ian Teh, Niu Guozheng, Pan Bo, Song Chao, Wang Dajiang, Wang Mianli, Wu Qi, Xing Danwen, Yang Junbo, Yang Shaobin, Yu Haibo, Zhang Jie y Zhang Xiaowen). Nos recordó la crisis ambiental causada por la industrialización global. El carbón es vital para el crecimiento económico de China: “70% de la energía eléctrica de China viene del carbón”. (Schell). Este solo hecho explica por qué el Estado chino no ha de ser disuadido a mejorar significativamente su política carbonífera, no importa cuántos mineros mueran (China tiene actualmente el récord olímpico de accidentes mineros), o cuánta contaminación cause. Añade Schell, “Como antiguo observador de China, el reconocimiento de la urgencia de la situación me unió a Susan Meiselas, curadora y fotógrafa de Magnum, y al fotógrafo chino Gao Lei, para comenzar este proyecto y reunir a este improbable grupo de fotógrafos chinos para documentar colectivamente ‘la historia del carbón’ en la China actual”.

El Station Museum of Contemporary Art es uno de los espacios de exhibición en Houston donde el filo político del arte se celebra sin apología alguna. Apertura-Colombia fue una muestra colectiva sobre la multilateral violencia en ese país sudamericano. Contenía obras en diversos medios de artistas reconocidos, como Óscar Muñoz, Miguel Ángel Rojas y Juan Manuel Echavarría, y otros menos conocidos, como Andrés Sierra y Libia Posada. La serie Karma Sutra de Sierra muestra de manera cándida y desenfadada a una misma (¿?) mujer (¿prostituta o santa?) copulando con hombres amputados. Re-tratos de Libia Posada es una serie de retratos fotográficos a color de mujeres golpeadas y ataviadas con vestidos de hace dos o tres siglos. A primera vista, los retratos parecen pinturas en un estilo académico del siglo XIX. Sólo al acercarnos nos percatamos de los moretones en los rostros violentados. Ése es el siglo en el que Colombia se independizó de España. El guión en el título de Posada cambia el significado de la palabra a “tratos recurrentes”, sugiriendo que esa independencia política hizo poco para liberar a las mujeres de la violencia doméstica.

En la Galería Sicardi, la muestra de Miguel Ángel Rojas trató también del conflicto armado en Colombia aunque enfocando más el lado artístico. Su instalación Rompemales constaba de cuatro imágenes tamaño natural de un joven y apuesto soldado desnudo mutilado por una mina (quiebrapatas). La pose del soldado es la del David de Michelangelo Buonarroti. Como en la escultura renacentista, en las fotografías de Rojas hay una mirada homoerótica que se confunde con la evidencia de combate. Hay en Rojas una proclividad a escribir con letras cuyo material (hojas de coca, billetes de dólares picados, etc.) es tan significativo como las palabras. En la instalación la palabra “Rompemales” está escrita con lápices amarillos #2 de tal manera que las mismas herramientas para escribir se vuelven escritura.

Otras dos exposiciones trataron temas políticos. El Museo del Holocausto de Houston presentó la exposición Darfur: los fotoperiodistas Responden. La tragedia de Darfur no requiere presentación: es uno de los grandes desastres humanos actuales y continúa sin tregua. La brutalidad y crueldad de las milicias árabes Janjaweed se equiparan o incluso superan a las de las tropas de la Schutzstaffel. A través de las obras de ocho fotógrafos –Colin Findlay, Sven Torfinn, Pep Bonet, Ron Haviv, Lynsey Addario, Chris Steele-Perkins, Kadir van Lohuizen y Oliver Jobard—los espectadores pudieron ver los rostros de víctimas y victimarios. Mientras que en la Galería O’Kane, de la Universidad de Houston, la fotógrafa argentina Adriana Groisman mostraba Voces de la tempestad, una dramática instalación sobre el hundimiento del buque General Belgrano durante la vergonzosa guerra de las Malvinas. Consistía en enormes fotografías en blanco y negro de alta mar, una balsa salvavidas similar a la que usaron los marineros del Belgrano, y una cinta con las voces de los sobrevivientes narrando sus memorias de muerte, tenacidad y rescate.

La Galería De Santos mostró dos exposiciones: La muralla histórica de Chen Changfen y Razones de Estado del suscrito (Reseñado en Art Nexus #35, febrero de 2000). En 1989 la revista Time designó a Chen Changfen como uno de los ilustres fotógrafos de los últimos 150 años. Por más de treinta años Chen fotografió la Gran Muralla China, —la estructura de piedra que marca la faz de la Tierra y que, a pesar de que fue erigida por razones militares es celebrada como un gran logro espiritual. La obra de Chen es documental y sublime. La muralla se extiende miles de kilómetros y Chen ha fotografiado partes de ella en regiones remotas que nunca antes habían sido fotografiadas. Una versión más larga de La muralla histórica había sido mostrada con anterioridad en el Museo de Bellas Artes de Houston.
El Houston Center for Photography desplegó los panoramas de Jeff Chien-Hsing Liao: Habitat 7. El modus operandi de Liao es tan complicado como es simple la idea del proyecto. La idea era describir la vida a lo largo de la ruta del Tren Siete que va desde Times Square hasta el distrito de Queens, Nueva York. Usando una cámara de cajón 8 x 10, Liao ejecuta varias tomas de un mismo lugar desde el mismo punto de vista. Luego funde las imágenes digitalmente, no con la intención de crear una fantasía sino de obtener la mejor combinación de elementos, eventos y circunstancias.

Las inquietantes escenificaciones de la fotógrafa japonesa Miwa Yanagi ocuparon la sala principal del Museo de Bellas Artes de Houston, un espacio nunca antes concedido a ese medio. Esta impresionante selección de su obra perteneciente a la Colección del Deutsche Bank incluía transparencias tamaño mural en enormes cajas de luz de la serie Muchacha del elevador. Esta serie muestra a un grupo de media docena de bonitas anfitrionas uniformadas de tiendas de departamentos en diversos ambientes comerciales. Su apariencia es tan inocente y seductora como la canción de una sirena. La serie Muchacha del elevador suscita reflexiones sobre el consumo, la sumisión, el erotismo, las actitudes sexistas y la fantasía.
Un subtema de FotoFest 2008 era la idea de “transformaciones”. Era casi inevitable que se mezclara con el tema de China, porque tendemos a pensar que es un país en un proceso de profundas transformaciones y revisiones. Uno de los aspectos más nefastos de las ideologías comunistas, nacionalistas y religiosas es la manera como distorsionan los eventos históricos, de acuerdo a fórmulas fáciles para mantenerse en el poder. Modificar la historia oficial deviene entonces en acto blasfemo o criminal. Sin embargo, los hechos históricos tienen una manera de brotar inesperadamente, y desde mediados del siglo XIX la fotografía ha sido una importante fuente de ellos. Sean imágenes de fotografía documental, artística, propagandística o incluso comercial, ellas revelan no sólo un evento que puede o no haber ocurrido, sino también lo que pensábamos y valorábamos en un momento dado. Las distorsiones ocultan la realidad pero las transformaciones en nuestra manera de pensar nos permiten reconocer las falsificaciones. Hoy pensamos en China como un gigante que se despierta. Los capitalistas la ven como un enorme mercado; los ecologistas, como un gran desastre ambiental; los activistas, como violadora de derechos humanos; los estrategas militares, como un rival geopolítico, etc. FotoFest parece haber visto a la China como un país de interesantes forjadores de imágenes. La pregunta es cómo se ven a sí mismos estos artistas. ¿Encontrarán pasivamente su lugar en la nueva economía de mercado o buscarán activamente un papel en la transformación del mundo, para mejorarlo?.
NOTA
Todas las citas vienen del catálogo de FotoFest 2008, Photography from China, 1934-2008.
FERNANDO CASTRO R.
Artista y crítico de arte.

