Exposición Individualsept 2008 - dic 2008· Por Gladys Yunes

Ángel Marcano

Sala Mendoza

Luego de presentarse a la audiencia citadina en diversas exposiciones colectivas, Ángel Marcano produce para la nueva sede de la Sala Mendoza su primera individual. La muestra la conforman seis piezas de mediano y gran formato, realizadas entre 2005 y 2008, cuya técnica estrecha los vínculos entre el dibujo y la instalación. Con el título de Molduras y soportes, este joven creador desarrolla una propuesta que trasciende los límites de lo bidimensional para adentrarse en lo tridimensional, a través de la incorporación del espacio como medio expresivo; una reinterpretación, desde la visión contemporánea, del “dibujo sin papel” instaurado por Gego décadas atrás.

Exposición Individual: Ángel Marcano — imagen 1
Ángel Marcano. Escayola negra, 2008. Cable negro. Medidas variables.

En los últimos años la obra de Marcano ha asumido distintas referencias que enriquecen y consolidan su planteamiento original. En 2004 experimentó con alambres metálicos anudados en pequeños esbozos adosados a la pared, que sugieren diferentes partes de la figura humana —ojos, bocas, dedos, etc. —, tal como se aprecia en 170 ojos, pieza que le mereció el Primer Premio del VII Salón CANTV Jóvenes con FIA. De aquellas formas fragmentadas, y atomizadas sobre la base de un muro, pasa a una tejedura continua hecha con líneas orgánicas; sinuosidades que obtiene con la ductilidad del alambre de cobre, con el cual diseña una suerte de encajes, ornamentos y estructuras que propician una doble lectura. Por una parte, establece una relación con el tejido manual; por la otra, se asocia con los componentes arquitectónicos; de ahí el uso de términos como “molduras”, “escayolas” o “soportes” que otorga a esas composiciones. De este modo, alude a las formas salientes o incrustadas, una especie de añadiduras artificiosas de carácter puramente decorativo que se aplican a los trabajos de carpintería, mobiliario o edificaciones. Configuraciones que se repiten obsesivamente en busca de un caos dentro del orden, o de un orden dentro del caos. Estos elementos constituyen la temática central de su discurso plástico; los mismos nos remiten a la formación de capiteles, volutas, rosetones o frontispicios que caracterizan los modelos europeos, que han pasado a constituirse parte del legado occidental.

En la serie Redes, 2007, por ejemplo, se repite el esquema modular tratando de imitar la figura geométrica en una sucesión de retículas que parecen expandirse más allá de la obra. Rosas, 2008, en cambio, es una maraña de pequeñas aglomeraciones metálicas que se precipita como una cascada atraída por la fuerza de gravedad. Contrario a lo que su nombre indica, Soporte (La Alhambra), 2005-2008, es una instalación de 12 piezas ejecutada en alambre galvanizado. En su conjunto, la composición pretende emular una parte del monumento granadino, famoso por sus numerosas columnas. Marcano evoca estas construcciones silueteando, mediante una armadura de filigrana metálica hecha con delicadas torceduras del alambre, los contornos de 12 columnas, cuyos cuerpos etéreos se levantan ingrávidos en medio de la sala. Para esta serie tomó fotografías que le permitieron hacer énfasis en los detalles arquitectónicos. En otras composiciones, no obstante, recurre al recuerdo y a la imaginación: “Simplemente veo la imagen , la copio en mi memoria y no vuelvo a voltear a ver el edificio, pues me doy la licencia de hacer un dibujo libre de lo que he visto…” dice el artista, De ahí que sus obras muestren un sesgo de irregularidad, pues se acercan a la factura artesanal, un rasgo de libertad que él introduce para asignar a su trabajo el pálpito de lo inacabado, queriendo señalar una acción en proceso, una forma que no termina de definirse o de construirse, por lo que su organicidad es una expresión de lo viviente. En otras composiciones, como Escayola negra, 2008, hecha con cables gruesos, busca regresar al espesor de la línea, a la densidad de la forma, una demostración fehaciente de lo que significa el proceso creador que va de un extremo a otro, de lo inmaterial a lo material, de lo virtual a lo real, de lo vacío a lo lleno. La propuesta de Marcano transita de una visión interna, que hurga en los laberintos de la memoria, a otra externa que estable relaciones con el entorno. La reflexión interior aflora al hacer tangibles aquellas imágenes, fugaces y volátiles, que surgen por la remembranza de la experiencia visual. En la concreción material, la fragilidad de los elementos y la levedad de las composiciones, en cierta medida, requieren de la ayuda del espacio circundante para complementar la puesta en escena. Indirectamente se plantean conexiones invisibles entre paredes, techos, pisos, luces y sombras, elementos que se suman al cuerpo original para inducir a una percepción más amplia, o mejor dicho, para llevarnos a la lectura de una obra abierta, tanto en la forma como en el contenido.

GLADYS YUNES YUNES

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