Exposición Individualjun 2008 - ago 2008· Por Sonia Casanova

Rafael Barrios

Galería La Cuadra

El tiempo, ocupado en la actividad de elaborar esculturas monumentales y hacer exposiciones en el extranjero, ha transcurrido largo desde la última exposición individual de Rafael Barrios en Venezuela. El artista, ampliamente reconocido y parte de nuestra cotidianidad por sus volúmenes levitantes en espacios públicos, nos cuenta un secreto, nos hace parte de su intimidad creativa con la exposición de las ideas y experimentos que trabaja en su taller de ingravidez, donde el hierro no pesa y el color está en la atmósfera.

Rafael Barrios desea transformar al espectador a través de la percepción; apunta hacia una experiencia plástica profunda que él mismo intuye ante la obra de los grandes maestros. Dice el artista: “Sólo pararme delante de ese objeto denominado arte me hace superarme como pensador”. La intención es que haya un antes y después y que la relación sensorial con la obra no invoque recuerdos ni necesite racionalizaciones para cambiarnos.

Exposición Individual: Rafael Barrios — imagen 1
Rafael Barrios. Espiral, 2007. Hierro laqueado. Edición: P/A. 180 x 105 cm. (70 3/4 x 41 pulgadas). Fotografía: Mauricio Donelli.

Son características del artista las formas geométricas de espacialidad virtual que irrespetan la gravedad, para crear ilusiones de ascensión o de caída detenida, en hierro laqueado con colores vibrantes. Son su invención y su sello. En otros tiempos fueron las formas dislocadas o los performances en los que exudaba color. Ha sido etiquetado como conceptual, información y percepción, cinético, deconstructivista. En todos los movimientos que Rafael Barrios ha transitado, se ha destacado por la profunda investigación sobre los elementos primordiales de la obra de arte: forma, color, volumen, espacio y cómo los percibimos.

En Laboratorio se exponen seis volúmenes levitantes, de mediano formato, con la particularidad de ser completamente blancos. Parecen ascender como vapores de cristal, como nubes geométricas. La acromía da protagonismo al volumen y potencia las sombras. Las formas retoman su importancia y son como un dibujo, despojadas del atractivo del color. El artista afirma que las obras monumentales aparecen luego de varios años de reflexión, por lo menos siete. Las obras de laboratorio son más jóvenes. Los nimbus y verticales dislocados, ambas palabras con cuyas variantes se titulan las acromías, son una exquisita rareza del artista, perfecta en su formato. Del blanco pasamos a los volúmenes pintados en diversas tonalidades de grises que crean la ilusión de sombras y transparencias en obras como Virtual, 2007. La sombra, antes pura y ahora manipulada, da fuerza y dinamismo a la composición y profundidad en el espacio.

Tanto por su ausencia como su vibrante presencia, el color es sujeto de experimentos. Un ventilador, de aspas blancas de cara al espectador y coloreadas hacia la pared, crea una circunferencia de colores. El color no es entonces atributo de un objeto físico sino una forma en sí mismo, una aureola aparece por un efecto retinal. Aspas, 2001, es un guiño y homenaje al maestro Carlos Cruz-Díez, con quien tiene relación de amistad y admiración.

La ingravidez y elevación son un tema constante; Espiral, 1999 es su exacerbación. La curva espacial se destaca en una geometría de rectas y por el movimiento de la forma suspendida. Para el artista “la espiral es en sí subliminal”, es signo del paso de un estado a otro y, proyectada en el espacio, es un llamado direccional a la elevación. Una ascensión limitada porque comienza, crece y se cierra, devolviendo el movimiento. Asciende y regresa a tierra.

La experimentación abarca técnicas y materiales como figuras de la experiencia plástica. Conocemos mayormente la obra en hierro laqueado y nos sorprende ver salir del taller un luminoso y ligero Tapiz, 2007, en acero perforado, cortado en láminas y cosido con alambre. Es como un velo diáfano de paralelogramos, que se hace presente por los brillos y reflejos, y a través del cual vemos el fondo.

Otra novedad son las obras de formato bidimensional que trabajan la ilusión de espacio, color y movimiento en el plano. “Yo no hago obra plana”, afirma el artista. Entonces el espacio que percibimos es real, aunque no responda a las coordenadas tridimensionales.

Rafael Barrios quiso compartir ideas y obras excelentes pero poco conocidas, que esperaban a que el artista decidiera que habían madurado para ser expuestas. Algunas líneas de investigación continuarán para otras, es el final del recorrido; eso lo decidirá el tiempo. El público de Laboratorio fue testigo privilegiado de su aparición. En el taller reposan aún muchos proyectos y dibujos, evidencias de un pensamiento dedicado a cambiar el mundo. La exposición nos muestra el complejo y rico trabajo del creador de ilusiones. En este sentido, el laboratorio del artista semeja el de un mago.

SONIA CASANOVA

Rafael Barrios, por Sonia Casanova | artnexus