Aunque
el prestigio del animador y realizador Norman McLaren permanece intacto después
de veinte años de su muerte, el montaje teatral y dancístico del grupo
canadiense lemieux.pilon 4d art reanuda la perspectiva de este creador
inagotable que se asocia al expresionismo abstracto pictórico, al cine no
filmado, al minimalismo, a las relaciones renovadas del color, la imagen y el
sonido, a las acotaciones políticas, a la danza como una fuerte poética de
trascender los gestos y darles nuevos significados.
El espectáculo en mención se titulaba Norman1, y era el resultado de la colaboración de Michel Lemieux, artista multidisciplinario fundador de la compañía en 1983; Víctor Pilon vinculado como codirector en 1990, y el bailarín y coreógrafo Peter Trosztner, quien es el protagonista de la obra. Este último narra su experiencia personal al estudiar la producción y los aportes de McLaren, y va proyectando las películas a través del espectáculo, al tiempo que usa personajes, argumentos y espacios para interactuar con ellos en la escena. Filma entrevistas y testimonios de quince personalidades que consideran el trabajo y los aportes de McLaren. Gracias a los hologramas, las distintas personas se presentan a emitir sus declaraciones durante el espectáculo2. La propuesta escénica es un buen ejemplo de hibridación entre el cine, la música, la danza, la animación, la tecnología virtual y los objetos. Como en la Linterna Mágica de Praga, los distintos recursos de que se vale la ilusión, lo real y lo ilusorio, se funden y confunden, para no sólo narrar un suceso, resaltar los aportes históricos del personaje en cuestión, sino construir una propuesta poética.
La apuesta se centra en el bailarín actor Peter Trosztner, que va conduciendo la acción por los senderos de la luz, los gestos, el sonido, las proyecciones. Nos cuenta su propia historia y experiencia y narra la personalidad de McLaren, haciendo una relectura que consigue sus objetivos al entregarlo como creador indispensable en los discursos fílmicos y, también, en el trabajo aportante de la experimentación y la reflexión visual.

Norman McLaren nació en 1914 en Stirling, Escocia. Su primera vocación fue el diseño, que estudió en la Universidad de Glasgow, culminándolos en 1932. Se incorporó a la Glasgow Film Society, donde se entusiasmó por el cine, sobre todo, a través de las realizaciones de los rusos Eisenstein y Pudovkin y del animador alemán Oskar Fischinger. Esta disciplina lo sedujo, y comprendió que era un medio poderoso de expresión. Sus innovaciones comprenden las animaciones sin cámara, pintando directamente sobre el negativo o raspando la emulsión de la película. Estas últimas abstractas, resultado de gestos controlados y luego sincronizados a la música, han sido, no sin razón, relacionadas con las pinturas de Jackson Pollock.
Su carrera comenzó en 1934. En 1935, dos de sus realizaciones merecieron galardones en el Scottish Amateur Film Festival. John Grierson era miembro del jurado y le ofreció trabajo en Londres en Post Office Film Unit. En 1936 fue camarógrafo durante la guerra civil española, experiencia que le hizo repudiar los conflictos bélicos. En 1939 emigró a Estados Unidos para huir de la Segunda Guerra Mundial; de esa época son sus películas abstractas que incluyen obras como Estrellas y rayas y puntos, ambas de 1940. En 1941 se reencuentra con John Grierson en Canadá, donde éste había fundado el National Film Board a petición del gobierno. Ambos trabajaron en animación para esta institución. Las películas realizadas en Montreal fueron sin embargo, narraba temas de guerra, V for Victory, Five for Five, Dollar Dance y Keep your mouth shut. La animación fue siempre una constante en su carrera, con ella experimentó no sólo en torno a la imagen, sino al fenómeno del tiempo. La música cumplió un papel protagónico en sus proyectos, logró bandas sonoras rasgando el celuloide en lugar del sonido óptico. En el NFB se había construido un sistema especial de cámara y proyector para que pudiera realizar experimentos cómodamente. En 1951 realiza los films tridimensionales Around is around y Now is the time.
Norman es una puesta en escena que se adentra en el universo de formas, sonidos, imaginación y experimentación. Es una manera de hacer biografía más allá de los datos históricos, aunque también se incluyen. La obra teatral le da valor tanto a la vida y la producción visual de McLaren como a su conciencia y deseos. Trata de desentrañar su personalidad revelando su sensibilidad y su gusto. Reivindica la historia como suceso y referente. La presenta como un dato pertinente, ofreciendo un autor y el resultado de sus proyectos, para no dejar duda de su innegable lugar en la trayectoria de la imagen y los postulados del cine como visión, emoción, significado y alcances.

Naturalmente el National Film Board de Canadá autorizó la utilización de imágenes de McLaren. En la obra se proyectan y se usan por separado, y dentro de la acción dramática, alrededor de treinta. Entre ellas, su famosa animación con papel recortado, Le Merle de 1958, donde el pájaro abstraído va integrándose en el espacio escénico. La famosa A Chairy Tale, de 1957, se vuelve tema de un solo de danza por parte de Trosztner, que naturalmente baila con una silla idéntica a la del film, integrando a su vez episodios de éste. Después de proyectar en su totalidad la famosísima realización Vecinos (Neighbours) de 1952, con la cual McLaren ganó el Oscar en animación en ese año, el bailarín-actor sale para decir a los espectadores que cuando él era niño pensaba que esa película era cómica, pero que su perspectiva ha cambiado y ahora comprende la totalidad del mensaje. Dos hombres en su jardín leen el período sentados en sillas campestres, se levantan y asesinan a dos madres que tienen niños en sus brazos, aparecen dos tumbas, y todo lo que queda es un cementerio demarcado por cientos de cruces blancas. El extraño sentido del humor, el sarcasmo, la violencia y el jardín como escenario de lectura, asesinato y camposanto son una respuesta al teatro del absurdo tipo Ionesco y al humor existencialista de la época. Sin embargo, esta pieza maestra ha conservado su perpetua juventud y pertinencia. Como comentó Borges de Oscar Wilde, esta obra parece haberse producido esta mañana3.
McLaren no sólo ganó el Oscar sino la Palma d´Or en Cannes, en 1955, por su película Blinkity Blank. El permanente parpadeo de intereses lo llevó a usar las posibilidades de la imagen sin conocer límites: el fundido, la pixelación, el collage, el dibujo y el grabado, la superposición, la modificación, son algunos de los recursos técnicos que utilizó para resaltar el humanismo, generar humor y hacer variaciones de la estética surreal.
Norman es también un espectáculo de danza-teatro, un medio oportuno para homenajear a McLaren, ya que él había declarado que, de no ser cineasta, le hubiera gustado convertirse en coreógrafo. Además, el ballet ocupó la atención de sus películas. Tenemos el Pax de deux, de 19724, que tiene una especial presencia dentro del montaje teatral. En ese mismo año, Ballet Adagio. Curiosamente, su última propuesta, fechada en 1983, fue Narcissus, donde se recrea igualmente el concepto clásico de belleza basado en los principios de armonía y balance. Narciso, naturalmente, acude al mito grecorromano y es evocado por el bailarín, que se debate en distintos sentimientos encontrados y que cierra la puesta en escena y también la filmografía de McLaren5, quién murió en 1987, en Montreal. Dos años después, a la sede central del NFB se la bautizó con su nombre.

Varias obras del XI Festival Iberoamericano recurrieron al video, al cine, las proyecciones y la imagen digital como recurso; incluso, este mismo grupo canadiense representó con hologramas y actores reales La tempestad de Shakespeare. Pero donde mejor se logró ver la tecnología como un instrumento para producir significados fue en este espectáculo, ya que el trabajo mismo de McLaren se pudo incorporar felizmente y los entrevistados acudieron como juiciosos fantasmas a generar la “gran ilusión”. McLaren, asumido por Trosztner, pudo reencarnar finalmente el deseo del cineasta de ser bailarín y coreógrafo. Volverse danza. Ser espejismo momentáneo.
El Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá acaba de cumplir veinte memorables años6, creciendo cada vez no sólo en calidad y número de espectáculos de sala y callejeros sino en talleres, encuentros, exhibiciones, y en la difusión y promoción del teatro colombiano en su más amplia diversidad. En las últimas ediciones se ha consolidado VIA, ventana internacional de las artes, una mesa de negocios para ofrecer la producción nacional y las propuestas escénicas latinoamericanas.
Hoy, este festival de teatro es el más grande y ambicioso de cuantos se realizan en cualquier lugar. La presencia de los cinco continentes y la diversidad cultural y conceptual privilegian el certamen como un punto de encuentro multicultural y pluriétnico de primera línea. El festival ha traído obras de los más prestigiosos conjuntos disponibles de distintas geografías y ha podido ofrecer espectáculos de los más afamados directores: Peter Brook, Tadashi, Suzuki, Roberto Cuilli, Yuri Liubinov, Giorgio Strehler, Theodoros Terzopoulos, Susanne Linke, Declan Denellan, Salvador Tavora, Robert Wilson, Andrzej Wajda, Tomaz Pandur, Lindsay Kemp, Philippe Genty, Paolo Magelli, Nicolás Stemann, Ismael Ivo, Heiner Goebbels, Jan Fabre, Jan Louvers, Kama Ginkas, Omar Porras o Lluis Pasqual, para nombrar un grupo insigne de los cuales se han visto montajes.

El festival ha mostrado un amplio espectro del gran teatro de texto, que va desde la tragedia griega hasta Heiner Müller, pasado por Dante, Cervantes, Calderón, Shakespeare, Molière, Goethe, Goldoni, Chéjov, Pushkin, Dostoievski, Lorca, Valle-Inclán, Buchner, Jarry, Genet, Sartre, Beckett, Koltés, y autores contemporáneos, muchos de los cuales han estado a cargo de sus propios montajes. Ha sido ventana para el teatro latinoamericano y autores de distintas épocas y ha presentado el teatro colombiano, desde Enrique Buenaventura y Santiago García, y sus respectivos grupos, hasta los nuevos dramaturgos, directores y conjuntos actuales.
El teatro de texto se ha presentado con igual intensidad que los espectáculos visuales, ayudados por el cine, el video y los hologramas, la danza contemporánea, la danza teatro, los muñecos y el circo. Igualmente, propuestas procedentes de África y Asia que han revelado la potencia de las tradiciones ancestrales.
La continuidad del festival le ha permitido ir edificando una tradición y articulando niveles de exigencia. Su oferta ha permitido hacer relecturas de los clásicos, redefinir los conceptos sobre dramaturgia, puesta en escena, y constatar cómo las disciplinas más diversas colaboran para generar distintos niveles de significados y significantes. Se puede detectar, igualmente, la formación de públicos masivos que acuden a los eventos en distintos escenarios y circunstancias. Ha sido un suceso influyente y ha generado un referente que se ha convertido en magisterio propiciatorio. El Festival es también una gran fiesta y apabullante carnaval para los sentidos, la inteligencia y el gozo. Su carácter ecuménico lo hace incluyente y seguramente las consecuencias que emanará y que ahora percibimos serán también localizadas a mediano y largo plazo.
Curiosamente, el teatro, que es reflexión, sentido crítico, alternativas de pensamiento y de visión, es convocado en uno de los escenarios más convulsos de la sociedad contemporánea, como es Colombia. Un territorio sangriento y dispuesto a reinventar las más variadas y atroces formas de violencia. Nuestro gran escenario nacional se parece muchas veces a la familia de los Atridas, a los jerarcas de Titus Andrónicus, de Ricardo III, o al círculo de Roberto Zucco. El teatro nos habla de muchas vidas, todas distintas pero en el fondo similares; también nos muestra muchas agonías y muertes: cualquier parecido es pura casualidad.
NOTAS
1. Teatro La Castellana, Bogotá. Presentaciones del 20 al 23 de abril, 2008.
2. Los entrevistados son Robert Verral, Marcel Jean, Pierre Hébert, Michelle Cournoyer, Marc Bertrand, Jacques Droin, Jacques Bensimon, Frédéric Back, Vincent Warren, Marie-Josée Saint-Pierre, Chris Hinton, Shira Avni, Tom Waugh, Mira Falardeau, Elizabeth Langley.
3. Jorge Luis Borges, Biblioteca Personal, Bogotá: Alianza, 1988, p. 58.
4. Intérpretes: David y Anna Marie Holmes, música del Adagio de Albinoni.
5. La producción de McLaren abarca cincuenta y nueve películas en un período comprendido entre 1934 y 1983.
6. Se han hecho ediciones cada dos años, desde 1988, así: 1990, 1992, 1994, 1996, 1998, 2000, 2002, 2004, 2006, y en el 2008. Ha estado liderado desde su fundación por la actriz y gestora cultural argentina nacionalizada en Colombia, Fanny Mikey.
MIGUEL GONZÁLEZ
Curador del Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali, Colombia. Crítico de arte y Miembro de AICA.

