Exposición Individualjun 2008 - ago 2008· Por Ingrid María Jiménez Martínez

Néstor Millán

Galería Biaggi Faure

 La Galería Biaggi Faure presentó la exposición titulada Jardín de enigmas, del artista Néstor Millán. Quince piezas formaron parte de esta exposición que asombran por la ubicuidad del oropel y el exceso y por elevarlo a contenido principal del arte. El ornamento escultórico de estirpe medieval, manierista y neoclásica: estípite, guirnalda, basilisco, león, medallón, conchas y modillón, que antaño aparecía adosado al muro, parergon de una obra inspirada en motivos de la Antigüedad clásica, es parte integral en estos trampantojos que los muestran al lado de elementos plásticos industriales de la cultura tecnológica contemporánea. El conjunto de elementos fantásticos se inspira en las reproducciones abandonadas en los jardines de viejas casas señoriales o en la de los jardines en los que hoy día se venden semillas, plantas y productos para el cuidado de éstas.

La obra de Millán funde la aparente celebración del legado renacentista en su última forma: la manierista y la herencia neoclásica a la cultura moderna, con un planteamiento sobre el sentido residual, superficial, amanerado y vacuo que tienen la apropiación y el historicismo en las prácticas artísticas de actualidad.

Su propuesta se vincula con el gusto del consumidor nativo por las reproducciones y objetos inspirados en motivos y figuras de la cultura manierista, neoclásica y victoriana que incluso se han convertido en emblemas artísticos de la cultura puertorriqueña. Un caso ejemplar es la obra Flaming June de Frederick Leighton, una pintura inglesa de finales de siglo XIX que posee el Museo de Arte de Ponce, y la que es muestra del historicismo decimonónico. La pintura de Leighton objetiva para el público local un sentido nostálgico, bello y exótico del pasado. Millán, al igual que otros artistas contemporáneos atentos a la tradición, toma de ella, no para suscitar sentimientos de nostalgia sino para mostrarnos cómo es transformada por la cultura de consumo y la cultura mediática.

Exposición Individual: Néstor Millán — imagen 1
Néstor Millán. Astraium, 2007. Acrílico y materiales industriales sobre lienzo. 33,7 x 51,2 cm. (13 x 20 pulgadas).

Jardín de enigmas aparece recreado, en algunas obras, como un hortus conclusus moderno en el que sobresalen estípites entre el follaje verde; en otras, es un espacio sideral del hiperexceso y del hipercolor en el que flotan medallones rotos y modillones con figuras enigmáticas de ojos cerrados. Lo emblemático de la cultura manierista y neoclásica, que se reduce a una ornamentación marmórea, es sometido al cromatismo de las luces de neón o de la página prístina y brillosa de las revistas. Los estípites naranjas y los modillones rosa atraen, según el artista, a un público acostumbrado a los interiores decorados con esos colores. Lo escultórico se somete a lo pictórico, pero a la vez reitera su aspecto pétreo.

En la obra Astrarium, un modillón con una cabeza femenina parece flotar en un espacio astral sugerido por el chorreado del expresionismo abstracto. Este fondo, como el De lo fugaz a lo infinito. es de un gran virtuosismo técnico que compite con las superficies plásticas del mylar, que sugieren un movimiento óptico de colores. Los objetos fabricados recortados como las estrellas, círculos, cruces, piezas de un rompecabezas o pequeños animales están hechos de ese material.

Millán no solamente reitera el sentido decorativo y superficial de los elementos escultóricos manieristas y neoclásicos, sino también los del expresionismo abstracto: el chorreado y la pincelada suelta. Éstos no son expresión de un interés por la pureza del medio, sino que se trasmutan en ornato. Su obra no sólo asume como amanerado el repertorio decorativo, sino también el arte abstracto, habiendo alcanzado este último el éxito comercial en el mercado isleño. Por un lado, el público local parece asociar la abstracción con el high-art, con el arte de los museos y galerías, y por otro, identifica los elementos medievales, manieristas y neoclásicos con el poder evocador de un arte del sentimiento. Este aspecto, en conjunción con el hiper-cromatismo, la hiper fabricación que distingue la pintura de Millán, está en sincronía con el gusto de la cultura de consumo que acentúa lo retórico, lo epidérmico y lo banal.

En la cultura tardomoderna o hipermoderna, ante el impulso de valorar el pasado, la Antigüedad clásica como lo clásico de la vanguardia tiene interés museable. No obstante, la tradición o el pasado del arte, en la memoria como en las apropiaciones artísticas carece de significación. Pareciera que el pasado para ser valorado tuviese que dejar atrás un lastre pesado. El arte deviene liviano, los significados han sido olvidados. Los motivos tomados de la tradición, carentes de un sentido religioso, histórico o social para la época presente —época incompatible con lo histórico— suscitan primordialmente un interés visual.

El ornamento clásico, interpretado libremente, más que una reliquia en la pintura de Millán es un hiper-ornamento. Sin embargo, a través de la trivialidad contundente de la imagen, la obra sugiere una elucubración con respecto a la nulidad, vastedad y complejidad del arte y de la cultura deseosa de desembarazarse de todo lo que la aparte del regodeo visual.

La obra de Néstor Millán suscita una discusión sobre lo superficial y lo profundo como valores culturales. Según Vicente Verdú: “Esta oposición se corresponde con el mal de las apariencias y el bien de las esencias”1. El jardín de Millán, aun cuando se muestra deslumbrante y representado por los colores de las imágenes mediáticas que le sirven de referente, parece haber sido creado para recordarnos la idea contenida en el libro de Francesco Colonna titulado El sueño de Poliphilus, escrito en 1546, de que el jardín tuvo la función una vez de liberar el alma y revelar verdades ocultas. Néstor Millán logra un desdoblamiento en la imagen entre la banalidad y lo que nos conduce al desciframiento de un enigma.

NOTA

1. Vicente Verdú. Yo y tú, objetos de lujo. El personismo: la primera revolución cultural del siglo XXI. Barcelona: Random House Mondadori, S. A, 2006.

INGRID M. JIMÉNEZ MARTÍNEZ

Néstor Millán, por Ingrid María Jiménez Martínez | artnexus