Exposición Individualjun 2008 - ago 2008· Por Rafael Lopez Ramos

Juan-Sí González

Hardcore Art Contemporary Space

El trabajo de Juan-Sí González en el género del performance cumple veinte años, cifra redonda que nos separa de aquel explosivo 1988 en que la joven plástica cubana se lanzó a fondo en un gesto de contestación con visos de movimiento cultural, que puso en jaque a los burócratas de la ideología en la isla. Una parte esencial de ese movimiento fue el Proyecto Imán, que desplegó junto al grupo Art-De, en el parque de G y 23 en La Habana, obras estructuradas por lenguajes y contenidos artísticos controversiales, que despertaron tanto interés en los transeúntes como crispación en las autoridades. Fue precisamente en esa plaza pública donde Juan-Sí comenzó su larga ejecutoria de performances callejeros cargados de comentario social y reflexión contestataria, que en años recientes el artista ha recontextualizado en Estados Unidos, país donde se estableció y creó familia y obra junto a Paloma Dallas en el dueto JPparalelos, con base en Yellow Springs, Ohio.

Sin embargo, Juan-Sí ha continuado presentando obras en solitario dentro de esa estética cuestionadora y cogitativa, vertebrada por una fusión alquímica entre lenguaje verbal y metáfora visual que caracterizan tanto la vertiente objetualista como performática de su trabajo. El más reciente de estos performances fue In the name of God: Odios, Oh Dios!, presentado en las inauguraciones de la exposición colectiva Objecthood en Hardcore Art Contemporary Space y de Scope Miami Art Fair, durante la misma semana de Art Basel Miami Beach. En esta nueva pieza Juan-Sí prosigue su análisis de la llamada Guerra contra el Terrorismo y del fundamentalismo cristiano como contrapartida simétrica y maniquea del fundamentalismo islámico, ya abordados por él en Patriotic Games and the domino effect (The Frost Art Museum at Florida International University, 2006) y en Facing the Enemy (Public, patriotic action to get in touch with feelings of paranoia, fear, and hate against the other), realizado en la sección de performances de la exposición colectiva Killing Time (Exit Art, Nueva York, 2007).

Exposición Individual: Juan-Sí González — imagen 1
Juan Si González. En el nombre de Dios: Odios, Oh Dios!, 2008. Performance.

In the name of God... enarbola un antibelicismo más amplio y global, dados los símbolos y objetos que escoge como vestuario y utilería: boina del ejército ruso con pompones del ejército turco, máscara antigás del ejército japonés, camisa amarilla y corbata decorada con la imágenes de Jesús y un cordero, un blazer Calvin Klein de color negro, cubierto con logotipos religiosos, corporativos e insignias de diferentes ejércitos, cinto militar, pantalón de camuflaje y botas de combate. No obstante, el referente estadounidense es central y palpable durante toda la obra, que intenta evocar el espíritu de una agresiva campaña ideológica que combina patriotismo y religión, presenciada de primera mano por el artista en la zona del heartland (tierra adentro), donde vive hace siete años. El personaje comienza la acción afeitándose frente a una cruz tapizada de espejos colgada en la pared, con iPod y bocinas incorporados en su parte inferior. Al terminar la afeitada, convierte la cruz en mochila y el iPod comienza a emitir cantos litúrgicos católicos y musulmanes mezclados con dos voces que pronuncian en inglés y español frases como: En nombre de Dios puedes vivir. In God’s name you can live, En nombre de Dios puedes sentir. In God’s name you can die, En nombre de Dios puedes decir. In God’s name you can feel.

El arte del performance es esencialmente el arte de dar la cara y convertir el cuerpo en soporte de contenidos que a veces resultan demasiado pesados o peliagudos como para ser encarnados por cualquier persona. Juan-Sí es un artista que asume la práctica del performance en un marco conceptual que roza el activismo, un concepto bastante cercano al ejercido por Guillermo Gómez-Peña, quien en los últimos años también ha analizado en su obra los “daños colaterales” en el terreno cultural y en toda la sociedad, en términos de censura o autocensura (por motivos patrióticos), paranoia, xenofobia, desesperanza y miedo, producidos por la guerra (y la psicología guerrerista), que han marcado la era post 9/11.

Si Marina Abramovic dedicó sus Seven Easy Pieces (2005, Guggenheim Museum) a reconocer el trabajo de artistas del performance que desde los años 60 dejaron una profunda huella en este género visual, en In the name of God... Juan-Sí reconoció –y de alguna manera “se apropió” al interactuar con ellas– obras objetuales de otros artistas que eran exhibidas en el espacio Hardcore esa noche y coincidían temáticamente con su performance. También interactuó con los espectadores al simular masturbarse mientras inflaba, con un pequeño balón de aire comprimido, globos azules, rojos y blancos que luego ofrecía a éstos.

Durante los días que estuvo en Miami, Juan-Sí realizó versiones del performance en diferentes espacios públicos (Mall de las Américas y The Fall, la cafetería del restaurante Versailles y el monumento a la Brigada 2506), buscando ese contacto directo con la gente de la calle, tan valorado por él.

RAFAEL LÓPEZ-RAMOS

Juan-Sí González, por Rafael Lopez Ramos | artnexus