Exposición Individualjun 2008 - ago 2008· Por Claudia Laudanno

Iran do Espírito Santo

Galería Fortes Vilaça

En Passant es el título e hilo conductor aglutinante de la más reciente exposición individual del artista Iran do Espírito Santo (Mococa, São Paulo, Brasil, 1963), en Galería Fortes Vilaça, compuesta por una única, gigantesca y envolvente obra total, de rango site specific, que se corporizó a lo largo y ancho de todo el predio expositivo del 26 de febrero al 20 de marzo último.

Ingenio ácido y humor sabio son los ejes conceptuales de esta elocuente rearticulación del espacio circundante, que el artista logró materializar, mostrándonos el inhumano y glamoroso mundo del consumo fácil y digerible, de bajas calorías y espasmódico, que prima en la mayoría de los eventos del circuito artístico internacional, ya sean ferias de arte, bienales — estas últimas son más de 200 en la actualidad— o exposiciones por doquier, en las que, generalmente, el espectador circula en passant, y en voyant, poseído por una mirada y una sensorialidad, que se canalizan en el consabido percibir “a vuelo de pájaro”, sin “registrar” las sutilezas formales y de sentido que los artistas contemporáneos imprimen a sus obras. Ello se debe a que la obra de arte se ha convertido en un bien de consumo, fácilmente digerible, asumiendo el glamour del dinero y, de esta forma, convirtiéndose, ella misma, en fetiche.

Exposición Individual: Iran do Espírito Santo — imagen 1
Iran do Espirito Santo. En Passant, 2008. Vista parcial, planta baja con el propio artista como espectador. Látex sobre papel. Aprox. 200 metros cuadrados.

A contrapelo de lo que acontece, en líneas generales, en la arena internacional, este nuevo opus subtiliter de Iran do Espírito Santo nos invita a la reflexión crítica, a un tipo de exégesis interpretativa, cuyo fin es exceder cierta economía visual, puramente esteticista y virtuosista.

Con un trabajo en campo ampliado, intencionalmente, de fuerte rigor, autorrestringido a 53 tonos de grises, yendo desde los valores más altos a los más bajos, Iran celebra el imperio de la acromía, a todas luces, como puede percibirse en el espacio de la planta baja, donde el artista intervino las paredes con trazos verticales infra-leves, sumamente sutiles, extendidos desde el piso al techo.

Luego, en el primer piso, la modalidad operativa fue inversa: los trazos eran horizontales: finas líneas de grises que terminaban por llegar al blanco puro, en el momento de alcanzar el límite del techo.

El interés de Iran por la acromía y las infinitas gamas de grises, proviene de su ligazón estrecha con el lenguaje de la fotografía.

En Passant es una exasperante pintura monocorde, la cual, sin embargo, nunca se desbordó de sus propias prescripciones. Se trata de un proyecto a macro-escala de dos walls-drawings, que se unificaban en un solo cuerpo pictórico. Concepto y precepto se dan la mano en este tipo de opus, de indudable tinte neoconceptual. Casi podríamos inferir que ella se nos presentaba, en el transcurso de su exposición, como una auténtica “pintura seca”, parca, monosilábica, sin afeites, ni maquillajes superfluos.

Como toda obra topo-específica, pensada y concebida para el espacio que la acogía, exceptuando que se trate de un museo o colección pública y/o privada, En Passant, también remitía, en clave autorreferencial, a su propio destino final, es decir, a su intrínseco carácter efímero y a su inherente caducidad, una vez que la muestra cerró. La transparencia de la pintura a gran escala y su necesidad de transformarse en un fenómeno extremo de comunicabilidad y recepción hermenéutica evidenciaron el proceso de su realización, tornándolo “legible” al visitante, pero, a cambio de ello, exigiéndole a este, el “tiempo de la obra”, que, ya sabemos, no es ni mera delectación de los sentidos ni fruición estética, ni mucho menos goce sensual para los diletantes.

Es importante consignar que, antes de realizar esta large scale exhibition en Fortes Vilaca, Iran expuso una serie de trabajos en papel, que fueron la antesala de esta painting in expanded field. En efecto, en la Sean Kelly Gallery, de Nueva York, el artista brasilero presentó unas obras de 28 x 36 cm, que contenían esta misma vibración delicada y gradaciones de grises, a punta de marcador indeleble sobre papel, repletos de delgadísimas bandas de grises bajos, altos y medios, como si fuesen el resultado de un trabajo de campo o de laboratorio proyectual, que luego lo llevó a una dimensión monumental, en su reciente exposición de Brasil.

La problemática de la acromía aparece, también aquí, como el resultado de un proceso de profundización en el legado de artistas modernos y tardomodernos, quienes la analizaron, desde diferentes ópticas y abordajes. Podemos evidenciar aquí un homenaje póstumo a la serie Der Graue Bilder (Cuadros grises) del alemán Gerhard Richter, quien fuera el primero en pulverizar todos los estilos. De igual forma, subyacen las citaciones eruditas a los Acromos del italiano Piero Manzoni, al suprematismo de Malevitch, en su fase culminante, a los cuadros negros y grises de Mark Rothko, a los tagli (tajos) espacialistas de Lucio Fontana, perpetrados sobre el lienzo blanco y muchos otros referentes soterrados, que no se explicitan o “literalizan” en esta obra, sino que permanecen subyacentes y “connotados” en ella, como se debe.

Lo fundamental es que la tela en blanco o en negro sólo se convirtió en obra de arte a partir de la abstracción.

Aquí es notorio que a Iran no le alcanza el concepto de pura visualidad: su arte apunta a una fase metacrítica y transhistórica de la definición del arte.

Esta obra total es una alegoría de la transformación: tanto del productor como del receptor, una escenificación austera de lo que hemos dejado atrás en el ascenso al nivel del metalenguaje discursivo, necesario para desentrañar toda creación artística contemporánea. En este sentido, recordemos que hoy por hoy, toda obra de arte es el objeto (lenguaje-objeto), más la suma de los planos interpretativos, mediante los cuales se transforma en arte portador de conocimiento (gnosis).

Las piezas de Iran do Espírito Santo integran prominentes colecciones privadas y públicas, de talante internacional, como las del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), The Museum of Modern Art, San Francisco y The Museum of Contemporary Art, San Diego, entre otras.

El artista ha representado a su país en las 48ª y 52ª ediciones de la Biennale Internazionale di Venezia, a las que se suman su participación, como artista invitado, en la 6ª Bienal de Estambul, la 19ª Bienal de São Paulo y la 5ª Bienal del Mercosur, en Porto Alegre.

Su obra ha sido objeto de sendas retrospectivas y exposiciones en espacios institucionales: en 2006-2007, el Museo Nazionale delle Arti del XXI Secolo (Roma), le dedicó una vasta antológica. También sobresalen las muestras realizadas en el Irish Museum of Modern Art (Dublín) y en la Estación Pinacoteca, São Paulo.

CLAUDIA LAUDANNO

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