Exposición Individualjun 2008 - ago 2008· Por Ruth Estévez

Gilberto Esparza

Garash Galería

 Si algo ha conseguido generar el capitalismo es la disolución no sólo de la vigencia de los materiales sino el orden simbólico que dotaba a los objetos de una identificación definitiva. Al igual que la rapidez con la que los media son capaces de convertir el suceso de ayer en historia, también la producción sin medida del exceso capitalista consigue crear una absoluta dinámica de obsolescencia. Montones de desperdicios, montañas de chatarra, cementerios de carros, computadoras viejas, se convierten en el residuo del paisaje consumista en proceso constante. Así como la pulsión de necesidad e innovación parece recrearse a cada segundo, desaparecer esta epopeya inerte requiere de lentos procesos milenarios.

La basura se ha convertido en su apariencia inanimada, lo que Slavoj Zizek considera “la pulsión capitalista en reposo”; en lugar de convertirse en un motivo de reflexión, se extingue de nuestro pensamiento al instante, al poder cambiar al objeto por el sustituto deseado. Si para Baudelaire —que reclamaba el advenimiento de la poesía para la vida moderna— el paisaje mítico de esta poesía no podía ser otro que la ciudad, la gran urbe decimonónica con sus masas anónimas, callejuelas y miseria, para el ciudadano de hoy, la romántica línea del horizonte urbano es una cadena de basura que se esconde y emerge, fuera y dentro de la propia ciudad.

Exposición Individual: Gilberto Esparza — imagen 1
Gilberto Esparza. Ppndr-s, 2007-2008. Alambrópodo eléctrico. Medidas variables.

Pero de este entorno inerte también pueden surgir nuevas formas de vida; Los ppndr-s son un claro ejemplo de ello. Animalitos cibernéticos que invadieron la Galería Garash en la ciudad de México durante varias semanas, con motivo de la exposición del artista Gilberto Esparza (Aguascalientes, México, 1975). Estos organismos tecnológicos son una nueva fauna que se introduce en el contexto urbano, engendrada de los mismos materiales de desecho. Hijos de la basura, los “alambrópodos eléctricos” remueven y esparcen la inmundicia como un virus endémico. En el espacio de la exposición se podía ver a estas criaturas en acción al mismo tiempo que se mostraba un video donde los insectos futuristas se instalan en la ciudad, ante los transeúntes atónitos.

Para todos aquellos que conozcan la ciudad de México, les serán familiares estos montones de basura que se erigen al anochecer en las calles del Centro Histórico, tras ser acumulados por los cientos de barrenderos. En una segunda vuelta, un escuadrón de pepenadores humanos separan la basura para aprovechar lo rescatable.

Los ppndr-s de Esparza, sin embargo, tienen como misión continuar con el caos del desperdicio alimentándose de nuestra pulsión consumista. Se convierten en seres orgánicos que reclaman la fuerza de la naturaleza sobre la civilización industrial. Pero esta naturaleza clonada poco tiene que ver con la idea armónica del paraíso perdido, sino que corresponde a una naturaleza en estado de descomposición.

Gilberto Esparza consiguió el premio Vida 9.0 Incentivo para Nuevas Producciones de la Fundación Telefónica, para iniciar este proyecto de animalario donde los ppndr-s que se exhibieron en Garash son sólo parte de una cuidada enciclopedia de seres increíbles; como en muchos de sus trabajos, donde utiliza la tecnología para crear diferentes formas de vida artificial, Esparza convierte a los personajes en parte de una historia real, para integrarlos al imaginario de la ciudad, como si fueran parte de un proceso evolutivo de la era del desperdicio masivo.

En su website www.parasitosurbanos.org, el artista enumera y clasifica toda una serie de parásitos electrónicos; el mrñ forma parte de la familia de los helmintos, cuyo cuerpo está conformado por una serie de cables y segmentos de acrílico. Vive precisamente cerca de las fuentes de luz, para alimentarse de la energía eléctrica. La mosca es una especie de elíptero que igualmente se alimenta de terminales eléctricas. Cada mosca tiene un pequeño motor con hélice, extraído de teléfonos celulares. El dbld (diablillo) es un ecatrópodo que habita en el tendido eléctrico de las ciudades y se alimenta de la energía que fluye por los cables. Esta especie almacena sonidos de su entorno y los reproduce intermitentemente, según su estado de ánimo. Clgd (colgados) es el eslabón perdido de la cadena de los helmintos poleápodos. Su cuerpo está formado por un conjunto de sobrantes de tubo de PVC que están articulados entre sí, dando vida a este parásito amorfo.

Los ppndr-s o cualquiera de las “criaturas” de Esparza podrían ser los protagonistas de una película apocalíptica. Como en el clásico de Tarkovsky, Stalker, o la ópera prima de Luc Besson, El último combate, el mundo ha sido poblado por seres salvajes, que no son otros que seres humanos restantes de una civilización arrasada. Los paisajes corresponden a enormes desiertos, vegetaciones intensas o ríos desbordados que inundan y empapelan las ruinas de una civilización agotada por el excedente. Pero ppndr-s de Gilberto Esparza no forman parte de una naturaleza que simplemente se apodera del espacio de la basura para cubrirla con su manto omnipotente. Es toda una nueva fauna que surge precisamente de estos desechos, convirtiendo su obsolescencia en actividad, removiendo y esparciendo el desperdicio dentro de una futura tierra valdía.

RUTH ESTÉVEZ

Gilberto Esparza, por Ruth Estévez | artnexus