Estados de intercambio. Artistas de Cuba

Ivan y Yoan Capote. Secreter, 2000. Performance, metal y plástico.

Colectivajun 2008 - ago 2008· Por Mónica Sánchez

Estados de intercambio. Artistas de Cuba

Institute of International Visual Arts (INIVA), Rivington Place

 La muestra States of Exchange. Artists from Cuba se clausuró el pasado 22 de marzo. Durante tres meses, el Institute of International Visual Arts (INIVA) de Londres acogió en las salas de su edificio vanguardista Rivington Place, la obra de seis artistas cubanos, todos basados y desarrollando el grosso de su trabajo en la ciudad de La Habana: Diana Fonseca, Jeanette Chávez, Wilfredo Prieto, Iván Capote, Yoan Capote y Lázaro Saavedra; además de otros trece agrupados bajo un programa de vídeos: Raychel Carrión, Javier Castro, Alexis de la O Joya, Laimir Fano, Adonis Flores, Alex Hernández, Jesús Hernández, Luis o Miguel, Gustavo Pérez, Renier Quer, Alina Rodríguez, Lázaro Saavedra, Asori Soto y Manuel Zayas. Acompañada de un completo programa de presentaciones de artistas, charlas y mesas redondas, Estados de intercambio…, ideada por la comisaria Cylena Simonds y desarrollada en colaboración con el especialista Gerardo Mosquera, ha sido una exposición que, indagando en una problemática muy concreta, ha conseguido tomar el pulso a una buena parte del arte contemporáneo que se practica hoy en Cuba.

States of Exchange… se originó conceptualmente dos años atrás, cuando Simonds visitó por primera vez la Bienal de La Habana. Allí descubrió una Cuba plural, alejada de estereotipos e imaginarios colectivos inamovibles, y en continuo proceso de cambio y contradicción. Varios viajes ida-vuelta Londres-La Habana, y la colaboración inestimable de Mosquera en todo el proceso curatorial, dieron a luz una exposición interesada en explorar una Cuba inasible, dominada por las dinámicas de cambio e intercambio, movimiento y transformación. Consciente de que la Isla ha trascendido todos sus límites posibles, para instalarse definitivamente en la mente de los intelectuales como dilema moral, la exposición quería desmontar sistemas ficcionales monolíticos y devolvernos una realidad fragmentada en múltiples narrativas, unas veces complementarias, otras contradictorias. Es aquí donde la metáfora del espejo, como utensilio que refleja tanto como refracta, dotaba de significado simbólico al aparato teórico de la muestra.

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Lázaro Saavedra. El que no sabe es como el que no ve, 2006. Video, 1:27 min.

Tres generaciones de artistas se han dado cita en States of Exchange… -Lázaro Saavedra se da a conocer en la segunda mitad de los 80; Wilfredo Prieto y los hermanos Capote, a finales de los 90, Diana Fonseca y Jeanette Chávez, en el nuevo milenio. A pesar de las diferencias generacionales, una camaradería especial y cierta unidad de estilo —perfectamente acorde con las corrientes internacionales del momento—, se desprendían de la exposición en su conjunto. Las obras, a pesar de sus discursos individuales, conseguían engarzarse en un único diálogo crítico, histórico y social altamente politizado. Su estilo, predominantemente “postconceptual”, entroncaría con los intereses de una primera generación de artistas activos en Cuba en la década de los 80, momento en que los artistas abandonaban pinceles y cinceles, y la noción de objeto de arte autónomo, para abrazar nuevos materiales y la idea de concepto.

Un aspecto que no podría pasar inadvertido en una exposición de esta naturaleza, es el que tiene que ver con la peculiaridad esquizoide del sistema monetario cubano. Dinero bilingüe (2005) de Yoan Capote, dos monedas bastardas, en el cruce literal de veinte pesos cubanos y un dólar americano, se revelaba como el artefacto predilecto para lidiar con dicha contienda monetaria. Una moneda fruto del incremento de la inversión y el turismo extranjero dentro de la isla, y reflejo de las múltiples contradicciones en la sostenibilidad económica de Cuba. ¿Acaso también, símbolo de las congénitas disfunciones del socialismo y de su clase dominante que, travestidos con la piel de cordero socialista, esconden su verdadera naturaleza capitalista?

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Wilfredo Prieto. Un millón de dólares, 2002. Billete de un dólar estadounidense y espejos. 35,4 x 15,6 x 7,4 cm. (14 x 6 x 3 pulgadas).

La penuria económica y la escasez de recursos conducen, necesariamente, a la inflación del deseo por cosas materiales. Diana Fonseca se sirve de las estrategias del Realismo Mágico, el sueño y la fantasía, para suspender temporalmente los imperativos del mundo adulto y dar rienda suelta a su imaginación. Su serie de videos Pasatiempos eran juegos perversos, mezcla consciente de la ficción del mundo del niño y la experiencia adulta del mundo real. En ellos, la artista se apropiaba de los juegos de su niñez, para reflexionar sobre cuestiones centrales que atañen al comportamiento humano adulto: el consumismo voraz, el deseo por lo material y la experiencia del exceso, que engulle tanto a la sociedad como al sistema del arte.

La obra Un millón de dólares (2002) de Wilfredo Prieto reflexionaba también sobre las cuestiones del dinero, la acumulación, la abundancia y el materialismo en nuestras sociedades opulentas. Con una evidente sensibilidad minimalista cultivada durante toda su trayectoria, Prieto instaló un billete de un dólar estadounidense, asistido por dos espejos, en el interior de una urna para recrear un espacio virtual regido por el juego de la apariencia y el reflejo. Mediante el enfoque visual correcto, el espectador accedía a una realidad virtual de dólares multiplicados hasta el infinito. Una mirada lúdica y lúcida del mundo, donde la idea obsesiva minimalista de repetición y sucesión se engarzaba con el comentario crítico social.

El imponente díptico Isla (2007) del artista Yoan Capote consistía en una exploración postpictórica, que recuperaba el formato clásico de representación reubicado en el presente inmediato. La mirada desprevenida del visitante quedaba atrapada en la belleza bucólica de una “marina”. A medida que el espectador se aproximaba a la obra, una realidad truculenta hacía acto de presencia. Sus pinceladas eran en verdad cientos de anzuelos de pescar, de diferente tamaños y unidos al soporte por otros tantos clavos. Isla es una obra con múltiples niveles de significado, que se interesa por la precariedad de la posición del sujeto, atrapado en unas coordenadas físicas y mentales incongruentes.

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Jeanette Chávez. Autocensura, 2006. Video, 2:52 min.

Aunque la censura existe y se ejerce hoy en Cuba sobre lo considerado ideológicamente "diversionista"1, artistas e intelectuales son capaces de sortearla con más o menos éxito. La artista Jeanette Chávez —la menor de los artistas en la muestra y, por eso, quizás, la más drástica en sus premisas—, se ofrecía al espectador en un acto de autoterrorismo. Su acción en video Autocensura mostraba a la artista amarrando su lengua con una cuerda y estrangulándola hasta el límite de amoratarla por la falta de riego. Sin engaños ni tapujos, sin articular palabra pero en voz muy alta por la eficacia de sus imágenes, Chávez denunciaba la peligrosidad que conlleva la disciplina autoimpuesta, para el individuo y su sociedad.

Secreter es una acción-instalación con la que Iván y Yoan Capote improvisaban irónicamente la posibilidad de nuevos escenarios privados en el contexto de lo público. Consistió en dos cubos de basura que, asistidos por unos amplificadores en su interior y unidos por un tubo de plástico y una barra de metal al exterior, emulan el juego infantil del “teléfono loco”: artefacto precario en el ensamblaje de dos vasos de plástico y un cordel, con el que los niños juegan a intercambiarse mensajes secretos.

La obra de Lázaro Saavedra, artista de la generación de los ochenta que nunca ha abandonado la isla, se considera una de las más críticas y frontales contra el sistema. Con un estilo sencillo e inmediato, deudor de los géneros de la ilustración y la caricatura política, Saavedra explora las graves consecuencias de la intolerancia y la vigilancia como política oficial y su internalización social. La gloria borra la memoria (2006) y El que no sabe es como el que no ve (2006) son videos cuyas narrativas fabuladas ahondaban en el humor tragicómico, para criticar al Estado y evidenciar la completa manipulación a la que el individuo está sometido.

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Diana Fonseca. Pasatiempo (dinero), 2003. Video, 0:52 min.

Speech (1999) de Wilfredo Prieto era una instalación que recreaba el espacio de unos retretes públicos en el espacio de exposición. Un muro de azulejos blancos y rollos de WC en los que el artista suplantó el habitual papel de celulosa por el papel del periódico nacional cubano Granma. El papel higiénico es un espécimen que a menudo escasea en la isla, adquiriendo unos precios inalcanzables por la mayoría de la población. Más allá de la extrapolación simbólica y el comentario jocoso resultante, Speech se alza además como documento fiel de la realidad.

Las piezas “pseudo-platónicas” de Iván Capote, de marcado carácter conceptual y de escasa concesión estética, alcanzan el perfecto equilibrio entre lo científico y el contenido crítico-social. Historia (2001) era una suerte de reloj hegeliano en perpetuo movimiento en el que “nada cambia y todo permanece”. Un ensamblaje de cristal, madera y un motor eléctrico, en el que el trazo circular que dibujaba un rotulador atado el extremo de una manilla desaparecía en el recorrido de un pedazo de fieltro atado al otro extremo. Se trata de una obra de precisión y tiempo expandido en la que el análisis frío y calculado se expresa junto a una reflexión filosófica sobre la arqueología de lo humano, la memoria histórica y los procesos cíclicos.

Móvil perpetuo (2001), también de Iván Capote, era una instalación compuesta de una serie fotográfica en blanco y negro y un tubo de ensayo, en cuyo interior había limaduras de metal y sudor del artista. Las fotos registran las manos del artista, en el proceso mecánico de limar una moneda de un dólar hasta su completa desintegración. Las limaduras de metal y el sudor recogidos en el tubo de ensayo serían la muestra fehaciente de la acción acontecida en el pasado. Exquisita metáfora sobre el verdadero valor del trabajo y el dinero, con la que Iván Capote explota al máximo las posibilidades de la estética “conceptual”, en busca de la realidad social de donde emergen todas las preguntas.

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Yoan Capote. Isla, 2007. Óleo y anzuelos sobre madera contrachapada. Díptico. 258 x 136,5 x 7 cm. (101 1/2 x 53 3/4 x 2 3/4 pulgadas.), cada uno.

La posibilidad de habitar un mundo mejor, reinventando otras realidades alternativas, alejadas de anquilosamientos homogeneizadores al servicio de poderes, era el tema de la instalación de sitio específico Cambio de estado (2005) de Jeanette Chávez. Un doble techo, a base de un sin fin de charreteras militares, pertenecientes a uniformes antiguos de miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, dibujaba en el techo del hall una impresionante esfera celeste. Sus estrellas amarillas y negras sobre un fondo verde militar describían el paisaje real de constelaciones que se observa desde Londres. Chávez planteaba así un cambio de estado en dos direcciones: uno en el que lo terrenal alcanza una dimensión celestial, y otro en los que los diferentes grados militares se equipararan todos en un mismo plano jerárquico superior metafísico.

Alejada de lecturas simplistas o maniqueas, Estados de intercambio… ha sido una exposición de obras de arte “disidentes” con la imagen única del Estado, cuyos desplazamientos semióticos ha permitido las lecturas abiertas personales. Observadores, críticos y contestatarios contra la autoridad y la represión, estos artistas evalúan lo positivo y lo negativo de su realidad social y política. Su obra ahonda en el conocimiento del individuo, su representación, sus hábitos y el funcionamiento de los mecanismos que los direccionan. En un viaje continuo de ida y vuelta, en donde lo privado deviene público y lo local global, el arte para estos artistas es lo que les permite pensar en voz alta, materializar sus preguntas, asimilar un proceso de aprendizaje y devolver todo esto a la sociedad de la que son parte activa.

NOTA

1. En Marzo de 1974, el Ministerio de Cuba y la Seguridad del Estado organizaron una Exposición sobre el Diversionismo Ideológico en La Habana. Entonces Raúl Castro se manifestó así: “El diversionismo ideológico, arma sutil que esgrimen los enemigos contra la Revolución”. Cfr. Lázaro Saavedra. Communicating Dissent, presentación de la obra del artista, 24 enero de 2008, Iniva, Londres.

MÓNICA SÁNCHEZ

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