El primer lote de la exitosa subasta de
arte latinoamericano de Christie’s fue una buena profecía para el evento, para
la temporada y para todo mercado latinoamericano: la emotiva representación de Niña durmiendo, un homenaje al estilo
Gauguin de una belleza del trópico, de Ángel Botello, tuvo todos los
componentes para causar impacto en el mercado: maravillosa calidad, una obra
fresca en el mercado y de gran atractivo cross-over.
Con razón, el estimado tan conservador de US$40.000/60.000 quedó rezagado
cuando tres frenéticos compradores ejercieron mutua presión hasta establecer el
precio final en la increíble cifra de US$397.000, un nuevo récord para el
artista.
La selección de Christie’s tuvo una sucesión de ventas exitosas, que mantuvo a los compradores a la expectativa durante toda la noche. El siguiente gran momento fue la venta de Exploración de las fuentes del río Orinoco de Remedios Varo, que fue la portada de Unexpected Journeys, el libro antológico sobre la artista, de la autoría de Janet Kaplan, publicado en 1988. El estimado de US$400,000/600,000 se superó rápidamente, con la puja de dos compradores que la llevaron al nuevo récord para el artista de US$1.273.000.

El éxito de Varo estuvo seguido de dos grandes cifras consecutivas de Gerzso, con los lotes 16 y 17, ambos de pinturas de la década de 1960, con estimados de US$40.000/60,000 y $60.000/80.000, que rápidamente ascendieron hasta doblar la cifra de los estimados altos, y se vendieron en US$145.000 y US$245.000 respectivamente.
El éxito logrado por Testa di donna de Pettoruti fue la siguiente venta destacada de la noche. Se trata de una obra cubista que evoca los retratos de Tamara Lempicka, una bella y colorida composición cuyo estimado fue de US$60.000/80.000. No menos de seis postores entre los de la sala y los que usaron la vía telefónica mantuvieron una feroz puja, hasta que los dos últimos enfrentados elevaron el precio a US$421.000 con una ronda de aplausos. El constante éxito de Alfredo Ramos Martínez quedó demostrado con su primera pintura en este bloque. Las floreras había estado en colecciones norteamericanas desde su primera aparición en el mercado, en 1990. La obra se expuso en Luis Stern Gallery de Los Ángeles, que durante años ha ubicado la obra del artista en colecciones californianas. El estimado de US$800.000/1.200.000 no tardó en materializar un precio final de US$1.273.000, como ya es costumbre con todos los lienzos de gran formato del artista, que representan personajes cargados de flores. Más adelante durante la subasta, Casamiento indio, de 1931, también sobrepasó su estimado de US$250.000/350.000, al venderse por US$623.400. Esto pudo haberse visto en el momento como mucho dinero para una pintura significativamente muy pequeña, en comparación con la millonaria Floreras; no obstante, resultó ser una sabia inversión, cuando a la mañana siguiente, durante la segunda sesión de la subasta de Christie’s, otra obra de cargadores de flores a cargo del mismo artista, esta vez un gouache, con un estimado de US$60.000/80.000, superó todas las expectativas, al venderse por US$735.400, un récord mundial para una obra sobre papel de este artista, y que fue probablemente el precio más alto que se haya logrado durante una sesión diurna en este campo.

Botero se anotó algunos de los más consistentes éxitos de la velada. Su reunión familiar, El domingo por la tarde, fue la típica agrupación de Botero de miembros de familia congregados plácidamente y disfrutando de un picnic en un paisaje volcánico; uno de los volcanes hace erupción en la distancia, armonizando con el humo que sale del cigarro del padre de familia. Tuvo un estimado de US$1.400.000/1.800.000, y se vendió por US$1.553.000, después de un forcejeo guerrero entre dos persistentes coleccionistas. Luego vino una escultura pintada, Pedro a caballo, de 1977, que también se vendió bien, en US$289.000 (est. US$200.000/300.000). Ya avanzada la subasta, un divertido retrato de una mujer muy grande y voluptuosa en una habitación diminuta logró US$937.000 (est. US$800.000/1.200.000), y el jocoso e irreverente Monja comiendo una manzana se vendió por encima del estimado de US$250.000/350.000 por US$645.800. Pero nadie se adelantó al alto precio de Mujer fumando, un exquisito desnudo de mármol blanco redondo que yace sobre su estómago mientras fuma un cigarrillo, con una pierna graciosamente levantada del piso, evocando un famoso desnudo de Boucher, ilustrado a color en el catálogo. El desnudo suscitó la más acalorada competencia, que paró en la increíble cifra de US$1.609.000, un nuevo récord en escultura para el artista. Finalmente, un pequeño bronce que representa El rapto de Europa también se vendió bien, por US$361,000 (est. US$ 300.000/350.000). Virgilio Garza, jefe del Departamento, lo expresó mejor cuando afirmó: “Para mí fue un éxito muy satisfactorio en muchos ámbitos pero, más que todo, en áreas relegadas del coleccionismo, como la de los pintores abstractos argentinos, pero también fue una muestra exitosa particularmente para las mujeres artistas, como lo demuestran los nuevos récords de Remedios Varo y Alice Rahon”.
Los artistas abstractos contemporáneos en Christie´s también tuvieron un muy buen desempeño, y dos artistas que lograron nuevos récords mundiales fueron Julio Le Parc, con Continuel lumier, de 1966, que se vendió en US$91.000 (est. US$35.000/45.000), y César Paternosto, cuyo Azul ortodoxo alcanzó los US$61.000 (est. US$15.000/20.000).


La subasta de Sotheby’s en la tarde del día siguiente no fue tan exitosa como la de Christie’s, pero fue más una percepción que una realidad en números, pues es aún la segunda venta más alta en la historia de las subastas de arte latinoamericano de esa casa. Lo que se percibió fue que la subasta de la tarde se había confiado demasiado en obras muy buenas de Matta, que, sin embargo, eran de un gusto más europeo, y a medida que fueron quedando sin venderse, los totales se vieron afectados, así como la impresión general acerca de la subasta. No obstante, hubo muchas ventas exitosas, que fueron tan positivas como las de la noche anterior en Christie’s. Carmen Melian, jefe del Departamento, estuvo muy complacida con los resultados y expresó que “Aunque las obras de Matta eran de una buena calidad y tenían los estimados correctos, los coleccionistas estaban buscando otras obras, y éste fue obviamente el caso. Sin embargo, nuestros totales fueron grandiosos y estoy particularmente complacida con la cantidad de nuevos récords mundiales para varios artistas, especialmente, el de Siqueiros, que no se había roto desde la década de 1980”.


La subasta de Sotheby’s logró nuevos récords mundiales para diversos artistas. Cícero Dias fue el primero, cuando su obra Dos figuras, de 1944, se vendió por encima del estimado de US$100.000/150.000, alcanzando la suma de US$193.000. Unos pocos lotes después Siqueiros también logró un nuevo récord mundial, cuando Niño tarahumara, que tenía un estimado de US$250.000/350.000, se vendió por US$529.000. Rápidamente, lo siguió otro récord de un artista mexicano; esta vez fue Jesús Guerrero Galván, cuya misteriosa obra La concepción, que tenía un estimado de US$80.000/100.000, se vendió por US$181.000. Armando Reverón fue el siguiente en la lista de quienes batieron récord. Su Paisaje de Macuto es una bella escena costera, casi monocromática en su paleta de blancos, interrumpida solo por delineados verdeazules de árboles. Tenía un estimado de US$400.000/600.000 y se vendió por US$529.000. Otro artista venezolano, Alejandro Otero, tuvo la inusual circunstancia de romper su récord, en un empate de US$253.000, con respecto a la suma exacta que obtuvieron otros dos lotes diferentes de la subasta. El primero, Ortogonal, tuvo un estimado conservador de US$50.000/70.000 y dos decididos postores lograron con su puja el precio de US$253.000. La misma situación se repitió con el siguiente lote de Otero, que vino un poco después, Coloritmo 45ª, con un estimado un poco más realista de US$150.000/200.000 y que de nuevo se vendió por US$253.000 a un asesor de arte muy reconocido por su experiencia en arte abstracto y minimalista.
El lote líder de la subasta, Déjeuner sur l’Herbe, de Botero, se vendió por US$ 1.329.000. Este fue el primer Botero en alcanzar US$1.000.000, cuando se vendió en subasta, también en Sotheby’s en 1991, por US$1.045.000.

El Tamayo que recibió tanta publicidad antes de la subasta por haber sido hallado en abandono en una calle de Manhattan, junto a una pila de basura, Tres personajes, de 1970, es una bella y colorida obra muy conocida por haber sido la portada del libro de Emily Genauer acerca de Tamayo. Tenía un estimado de US $750.000/1.000.000, que fácilmente sobrepasó, al venderse por US$1.049.000.
En una anotación final, en el segmento más contemporáneo de la subasta, también se logró un récord para León Ferrari, cuando su composición abstracta, hecha con pintura y alambres de metal, se vendió por US$67.000 (est. US$35.000/45.000). Éste es actualmente el sector de más rápido desarrollo de las subastas de arte latinoamericano, con el mayor aumento de precios. Luis Tomasello, quien tuvo un buen desempeño en ambas casas, vendió su Atmósfera cromoplástica No. 267, con un estimado de US$30.000/40,000, en US$97.000. Y las abstracciones clásicas de Torres García también obtuvieron buenos resultados, pues su Arte constructivo con guitarra, cuyo estimado era de US$600.000/700.000, se vendió en US$825.000, y Mathias Goeritz no rompió su récord en subasta, pero en Christie’s, su sencillo Mensaje dorado, de 1960 (est. US$20.000/25.000) se vendió muy por encima del estimado alto, en US$63.400, y la obra El coco superó las expectativas del estimado de US$18.000/22.000, al venderse por US$51.400.
Gran total de Sotheby’s: US$21. 763.500; ventas por lotes: 74,7%; ventas por valor: 77,4%.
Gran total de Christie’s: US$28. 118,000; Ventas por lotes: 76%; Ventas por valor: 88%.
ALBERTO BARRAL
Dealer de arte, Nueva York.

