Exposición Individualmar 2008 - may 2008· Por Gladys Yunes

Óscar Machado

La Carnicería Arte Actual

 La utilización de aquellos ingredientes básicos destinados a la construcción, la mampostería, la albañilería, y otras tareas similares, ha sido una de las constantes en la trayectoria artística de Oscar Machado. Concreto, yeso, plástico, mallas, amarres y lentejuelas, además de otra variada gama de componentes de distintas consistencias, son algunos de los medios que ha explorado para mostrarnos otra cara de la realidad: aquella que anida en la humilde cotidianidad. La visión cruda y espontánea de estos materiales, su tosquedad o fragilidad, la percepción del volumen que resulta del modelado, la textura de urdimbres de algún modo ajenas entre sí, constituyen los aspectos que pretende destacar. “Mi interés —dice el artista—, es hacer desde un material sencillo algo extraordinario. Eso es un principio. No me expreso a través de otros materiales: piedra, mármol, bronce…”

Exposición Individual: Óscar Machado — imagen 1
Óscar Machado. Aura, 2006-2007. Alambre, hierro galvanizado, lámina PVC, pintura acrílica y lentejuelas). 210 x 200 x 30 cm. (82 1/2 x 78 3/4 x 11 3/4 pulgadas). Foto: Gabriella Di Stefano.

Para finales de los años noventa, Machado orienta sus investigaciones hacia la ingravidez de los elementos, de ahí que aquellas estructuras de alambre que comenzaban a asomarse en sus trabajos anteriores adquieran luego una presencia protagónica. La densidad que caracterizaba sus composiciones se desmorona, para dar paso a formas cada vez más leves, libres y fluidas. Tras el encuentro con una retrospectiva de Gego, el artista afianza estas búsquedas: lo macizo pierde fuerza y tamaño; en cambio, el espacio y los filamentos ferrosos ganan terreno como entes expresivos, lo visible y lo invisible describen las facetas de una realidad esencialmente dualista. Machado profundiza en estos conceptos que, a lo largo del siglo XX, han fascinado tanto a los artistas como a los estudiosos de la física. El resultado de estas indagaciones lo vemos reflejado en su reciente exposición, Siderales, que exhibió la Galería La Carnicería, Arte Actual, desde el 10 de octubre hasta el 21 de noviembre de 2007. Quince piezas ejecutadas en diversidad de formatos: cuadrados, rectangulares, circulares, radiales o variables, composiciones que se aglomeran, amontonan o dispersan, mostrando una especie de elasticidad interna. Distribuidas a lo largo de la sala, las obras forman un circuito visual que transforma la Galería en una ambientación modulada por la ubicación de las piezas, instaladas a diferentes alturas. Estas constelaciones artificiales hacen que el recinto arquitectónico sea incorporado a la propuesta del artista, pues las paredes se convierten en el soporte idóneo para sustentar estos ensambles que parecen estar a punto de desprenderse para conformar un ecosistema autónomo, impregnado de partículas que se disgregarían hasta invadir todo el entorno. La idea de una realidad basada en un esquema de relaciones, como lo señalaba Mondrian desde el punto de vista plástico, domina la escena. La muestra evidencia la interconexión entre llenos y vacíos, una retícula que crece sin un rumbo definido, una maraña de sinuosidades que entrelaza sutilmente nudos, puntos y líneas, como un dibujo sin papel que describe las formas iniciales de la creación, formas que se organizan siguiendo un ritmo insospechado que hace elocuente la evanescencia de lo inmaterial. Nociones y descripciones que anuncia la astrofísica sobre lo microscópico, lo macroscópico, las galaxias y el misterioso universo en el que estamos inmersos. Machado ha captado estas imágenes mediante una visión intuitiva del cosmos y la construye con el auxilio de componentes como el alambre de acero inoxidable, pues, según el autor, este material “es más orgánico”, le da “pauta para hacer otra cosa… Es como ver una estrella o un átomo dando vueltas en su órbita…”. Lo intuitivo está dado también por la factura artesanal con la cual elabora sus piezas; ello otorga una cercanía afectiva con materiales que son de consistencia metálica y fría; a esto se agregan las formas irregulares, que irradian cierta espontaneidad propia del oficio, una tejedura o armadura que señala la bifurcación entre lo finito y lo infinito. Una nueva gama cromática se hace presente en esta propuesta, la renovación de su paleta dinamiza el enjambre grisáceo que constituye el cuerpo ramificado de cada obra, una suerte de arcoiris atomizado y atrapado en las terminaciones circulares que rematan en el relieve compositivo. Aura, 2006-2007, por ejemplo, es una pieza realizada con alambres, hierro galvanizado, lámina PVC, pintura acrílica y lentejuelas; su forma circular es reafirmada por la colocación de una franja de tonalidades cálidas, entre las que se destacan rojos, anaranjados y amarillos; una corona de destellos que se van degradando paulatinamente hasta alcanzar un estado descolorido que evoca la iridiscencia lumínica de los cuerpos celestes, ubicada justo en el centro de la trama. Con estas composiciones, Machado recrea la noción de un universo extenso y desmesurado; con ello tomamos conciencia de la diminuta posición que ocupa nuestro astro en el firmamento, semejante a una de esas lentejuelas que brillan dentro de ese cosmos imaginario que él ha inventado a través del acto puramente creativo.

GLADYS YUNES YUNES

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