Exposición Individualmar 2008 - may 2008· Por Andrés Isaac Santana

Miguel Aguirre

Galería Espacio Líquido

In cold blood, es la más reciente exposición que el artista peruano Miguel Aguirre inaugura en España, concretamente, en la ciudad de Gijón. Entre sangre fría y delicadeza analítica y conceptual, transcurre la historia que cuenta esta estupenda exposición. Ella es, si cabe, una rigurosa metáfora de la cultura actual y su desproporcionado sentimiento de tragedia y catastrofismo. En esta ocasión, se trata de una selección de dibujos y pinturas pertenecientes a dos de las series que han ocupado su agenda creativa en los últimos tiempos: DD/MM y Dramatization. El gusto por el pequeño formato y crudas escenas instaladas ya en el acervo visual contemporáneo resultan la seña de identidad de una propuesta que evade la grandilocuencia para mirar a los efectos secundarios de esos ademanes megalómanos.

Ambas series son fruto del proyecto de investigación La pintura de historia: un discurso contemporáneo, desarrollado para un programa de doctorado en la Facultad de Bellas Artes de Barcelona. En palabras del propio Aguirre, el proyecto buscaba: “básicamente —a partir de diversas reflexiones de algunos teóricos y críticos sobre la serie 18. Oktober 1977 del artista alemán Gerhard Richter— establecer la posibilidad y la pertinencia de la pintura de género histórico a principios del siglo XXI”. Un género olvidado durante la pasada centuria. En DD/MM, Miguel Aguirre lleva a la tela imágenes con las que la prensa escrita ha glosado distintos hechos trágicos de los últimos años. La serie, además de un ejercicio estético sensacional, intenta contrarrestar el acomodo mental del espectador ante la dureza de la realidad. Es, de hecho, una reflexión que no sólo afecta al campo de la subjetividad, sino que establece comentarios sobre la propia ontología del hecho artístico, y concretamente, sobre el alcance y dimensión de los géneros narrativos dentro del universo pictórico.

Exposición Individual: Miguel Aguirre — imagen 1
Miguel Aguirre. Vietnam, ca, 1968 (según Coppola), 2006. Óleo sobre papel. 25 x 35 cm. (9 3/4 x 13 3/4 pulgadas).

Dramatization es una serie pictórica sobre papel cuyo título ha sido prestado de series de televisión americanas en las que se recrea con sumo detalle situaciones dramáticas y, generalmente, violentas, como secuestros, asaltos o accidentes. Dramatization trasciende este tipo de acontecimientos de repercusión limitada y los sustituye por otros con una carga histórica más amplia. Miguel Aguirre resume su propuesta en Espacio Líquido como un “encuentro con el rigor histórico, formal y de contenido”. “El detonante de cada obra”, explica el artista limeño, “es un sentimiento provocado por un hecho trágico a partir de su representación visual y/o puesta en escena (dramatización). Sin embargo, la pintura no intenta contagiar este sentimiento al espectador sino otorgar una distancia que permita el cuestionamiento crítico del suceso y de su trasfondo”. De tal suerte, la obra deviene así un espacio de dimensión crítica acerca de los manejos malintencionados de la información y la convocatoria excesiva a los aspectos morbosos de un hecho concreto, para recabar la atención de grandes audiencias. En tiempos en los que -en arte- se suele alternar con frecuencia el “más de lo mismo” con el “todo vale”, conviene reparar en artistas que logran emprender un proyecto de obra personalizado si, como es el caso, plantea aportaciones de interés, y estimulan el ejercicio de una crítica que viaje por otros derroteros, lejanos de los rancios discursos sobre la identidad nacional y las clásicas preguntas que ya son pura tautología.

En este sentido, el trabaja de Miguel reboza de interés, justo por no abdicar ante posturas complacientes del peor gusto. Estas propuestas suyas, articuladas siempre según el criterio de la serie, constituyen un ciclo de pinturas realizado en 1988 y dedicado a las actuaciones y circunstancias que rodearon la existencia de la banda anarquista Baader-Meinhof. Partiendo de esta serie, retoma la bien conocida tendencia de parte de la pintura alemana de las últimas décadas a poner su atención en la historia reciente de su país, como testimonio, como reflexión crítica, pero también como “género” capaz de situar de alguna manera la pintura en relación con la historia, referencia inexistente en las tendencias de vanguardia y neovanguardia. Han sido numerosos los artistas alemanes que han incidido en dichos conceptos en un pasado reciente, en gran medida, por la enorme influencia del nazismo en ese pasado; pero para abordar mejor las características del trabajo de Miguel Aguirre viene al caso reducir los ejemplos a dos: Anselm Kiefer y Gerhard Richter, subrayando su mayor afinidad con el segundo. Porque si en esa construcción de la memoria histórica Kiefer actúa en gran medida explícitamente sobre el fenómeno nazi y sus planteamientos plásticos mantienen en general referencias a la tradición expresionista y a un cierto simbolismo romántico, Richter, pintor, como se sabe, de notable eclecticismo por otra parte, alude a acontecimientos reales, concretos y de más amplio espectro, concibiendo la representación pictórica de manera ajena al expresionismo y, en concreto, centrada en la mediación de los medios de comunicación de masas, la fotografía y el cine, que es también el caso de Miguel Aguirre.

En su serie Dramatización, asume una escenificación pictórica de la “realidad” en cuanto a acontecimientos históricos contemporáneos pero vistos a través de los testimonios de grandes realizadores cinematográficos, lo que supone una doble transformación artística de esa realidad. Los títulos de las pinturas, que son de pequeño formato, que Miguel Aguirre presenta son bien significativos: According to Pontecorvo, o Loach, Costa Gravas, Attenborough o un largo etcétera. Y así, a la manera de ellos, como en un aprés, lo recogido por la cámara es interpretado y formalizado pictóricamente. Se entonces el simulacro como esbozo de la duda. 

ANDRÉS ISAAC SANTANA

Miguel Aguirre, por Andrés Isaac Santana | artnexus