Exposición Individualmar 2008 - may 2008· Por Tatiana Flores

Lilian García-Roig

Carol Jazzar Contemporary Art

Lilian García-Roig ha estado practicando el arte del paisajismo al aire libre durante los últimos años, ante todo en Nueva Inglaterra, el noroeste de Estados Unidos (Costa Pacífica) y el norte de Florida. Este último fue el tema de su exposición en la galería Carol Jazzar, consistente en una magnífica exhibición de catorce pinturas arregladas como una instalación, que abarcaba todo y envolvía al espectador en una maraña de lianas retorcidas, matorrales y palmeras irregulares.

Su técnica es en verdad extraordinaria. No sólo logra captar la naturaleza en forma directa y precisa, sin ayuda de fotografía u otros recursos mecánicos, sino que lo hace empleando una pincelada tan gruesa y palpable que transforma el plano del lienzo en un pintoresco relieve. Desde lejos, las pinturas se ven muy realistas pero al mirarlas más de cerca, la imagen figurativa se desvanece en abstracción pura, apareciendo en su lugar configuraciones de color arregladas de manera caprichosa y describiendo figuras más casuales, a menudo amorfas, que desafían los límites de la forma.

Exposición Individual: Lilian García-Roig — imagen 1
Lilian García-Roig. 9-17-2007, 2007. Óleo sobre lienzo.

Aunque el género del paisajismo tiene una larga trayectoria en la historia del arte, las imágenes de García-Roig son únicas en su tema y su forma. El norte de Florida tiene densos bosques con robles, pinos y exuberantes plantas tropicales. El aire está cargado del constante zumbido de insectos, y este entorno parecido a una selva está iluminado por una suave luz difusa. Las playas tienen más pinos que palmas, y en la costa el suelo del bosque está a menudo cubierto de arena, creando una extraña impresión de nieve, un efecto que era evidente, en particular, en una de las pinturas. En conjunto, es un escenario sorprendentemente hermoso que brinda un fértil punto de partida para las interpretaciones de la artista, que selecciona vistas densas y caóticas, donde las palmas y los pinos se encuentran o donde las lianas adquieren vida propia, y con audacia las describe en tonos de anaranjado, rojo y morado, y en los colores más convencionales de la naturaleza.

Debido a su insistencia en la pintura simple y a su selección de temas, representados directamente de la vida, García-Roig suscita comparaciones con los impresionistas. Sin duda, Water Lilies, de Monet, crea un punto de referencia para su instalación pictórica. La sensación de estar envuelto y también desorientado es una constante en las dos. Sin embargo, mientras que los Water Lilies son tranquilos y contemplativos, las pinturas de García-Roig bullen de actividad, por lo que exigen un espectador dinámico. Sus superficies revelan pero también niegan nuestro acceso, y lo hacen mediante diferentes tácticas. Algunas imágenes contienen parches de cielo y agua visibles a través de las hojas de las palmas, pero las marcadas diagonales que las componen nos fuerzan a tener la mirada enfocada en ellas, bloqueando una penetración más profunda. En otras, las líneas son más curvas; describen ramas y lianas que crean una malla en primer plano que sirve para impedir que el espectador entre en un espacio ilusionista.

Su técnica pictórica también podría compararse con diversas formas de expresionismo. Sus superficies empastadas, creadas con pinceles, dedos enguantados y pintura aplicada directamente del tubo, guardan cierta semejanza con las pinceladas gestuales de Kooning. No obstante, a la obra le falta la subjetividad implícita en las pinturas de este último y en las de los pintores neoimpresionistas de los ochenta, quienes, en algunos casos, también reinterpretaron el paisaje. A pesar de la arrolladora presencia de la mano de la artista, ella está ausente de estas pinturas. Su obra se revela sólo como pintura, pura y simple.

Por mucho tiempo, la obra de García-Roig no engranó con la inclinación del mundo del arte por la estética minimalista y las estrategias conceptuales. Sin embargo, de un tiempo para acá la pintura ha retornado con ganas. El legendario coleccionista Charles Saatchi conmocionó el establecimiento cuando ratificó la pintura después de haber pasado la década de 1990 promoviendo el arte conceptual. Ahora, la pintura está en todas partes, y abarca diversos estilos. Obras de artistas internacionalmente famosas como Dana Schutz, Julie Mehretu y Cecily Brown, aunque con un estilo diferente al de García-Roig, comparten una serie de puntos de unión. Todas ellas rechazan los límites de Greenberger sobre cómo debería funcionar la pintura. Antes que facilitar el acceso a su información visual con una sola mirada, sus lienzos exigen atención concentrada y observación sostenida. También despiertan admiración gracias a su destreza técnica y presentan múltiples posibilidades para el futuro de la pintura.

Lilian García-Roig, una maximalista autoproclamada, pasó largo tiempo aislada de las corrientes artísticas dominantes. Ahora, el mundo del arte se ha puesto a su nivel, y ella bien merece este momento en primer plano y, dado su talento, su fama deberá seguir creciendo.

TATIANA FLORES

Lilian García-Roig, por Tatiana Flores | artnexus