Exposición Individualmar 2008 - may 2008· Por Claudia Laudanno

Iole de Freitas

Gabinete de Arte Raquel Arnaud

Entre el 25 de octubre y el 8 de diciembre pasados, la escultora Iole de Freitas (Belo Horizonte, Minas Gerais, 1945) exhibió su más reciente individual, denominada Cartas dinámicas, en el amplio espacio arquitectónico del Gabinete de Arte Raquel Arnaud. Esta exposición acogió dos proyectos espaciales topoespecíficos de la artista minera: una instalación efectuada en policarbonato transparente, cables de acero y cemento, que conversaba, desde su desmaterialización progresiva, con el recinto, junto a tres objetos escultóricos de pequeño formato, efectuados también en acero y alpaca. Cabe señalar que todo el corpus de Cartas dinámicas resultó completamente inédito. En este sentido, para Iole de Freitas, sus trabajos tridimensionales, ya sean a pequeña, mediana y gran escala, son “sistemas de relaciones”, porque problematizan la noción de “límite” o “frontera” de la visión, tratando de producir una deslocalización del espectador, que ya deja de serlo, al interactuar con sus obras, adentrándose en sus recorridos, opciones que le permiten convertirse en “protagonista” o “actor” del tránsito de las mismas, percibiendo en diferentes “poses” su cuerpo en movimiento, modificando ese espacio polidimensional. Y las obras se organizan de acuerdo a las tensiones e interferencias que los materiales establecen, en términos de la experiencia espacial y la existencia generadas en Cartas Dinámicas. La nueva topología promueve un recorrido laberíntico que es un desafío, pues deriva de una cuasi disolución cristalina u opalina del volumen, por el empleo de un material industrial como el policarbonato translúcido, que equilibra los volúmenes, pero a no equivocarse, no se trata de un tipo de espacialidad abstracta ni ideal, sino vivencial y situacionista. Ese espacio existencial, en el cual nos movemos, nos permite recurrir a conceptos como camino, dirección, lugares, enclaves, centro, periferia, campos expandidos, dentro-fuera, propiedades psicofísicas, circunvoluciones, ocupación, refugio, que diseñan un campo de acción e imaginación, es decir, un arte comunicativo y funcional.

Exposición Individual: Iole de Freitas — imagen 1
Iole de Freitas. Cartas dinámicas VI, (2007). Objeto escultórico. Policarbonato y acero inoxidable. 71 x 35 x 36 cm. (28 x 13 1/2 x 14 pulgadas). Foto: Eduardo de Castro.

Yendo a la instalación de 363 x 760 x 500 cm, los pliegues, curvas y contracurvas vemos cómo la misma es una exploración del “interior”, como nuevo espacio relacional, del mismo modo que lo hizo con su monumental obra exhibida recientemente en la Documenta 12, (Kassel, Alemania, 2007), presentando al público un tipo de trabajo a gran escala, cuyo resultado es incisivo y postconceptual. Las formas son orgánicas y, simultáneamente, atemporales, levemente espiraladas, axiales o en bloques, con pliegues que las dinamizan y las transforman en una segunda arquitectura casi invisible, sin peso, es decir, una arquitectura fantástica. Por otra parte, debemos inferir, al transitar toda la muestra, que existe un orden asociativo entre la pieza gigantesca y las tres pequeñas. Una ligazón asociativa que las vincula, a la manera como preconizaba Novalis. En efecto, estas obras de Iole de Freitas son como metáforas tridimensionales del deslizamiento, del pasaje, en un contexto completamente aséptico y neutral, como la galería de paredes blancas, que se acerca mucho a la noción de cubo minimalista.

La escultura como monumento, por un lado, y la escultura como objeto, por el otro. De todas formas, la instalación, con la interferencia de esos bloques chicos de cemento que parecen apuntalarla y sostenerla, es una paradoja y una ironía acerca de esa misma monumentalidad, proponiéndose como antimonumento, que luego está destinado a su desaparición o reubicación en otro contexto, por medio de las estrategias del display y del assemblage, dado que la estela de esa transparencia del material nos pone en contacto con otras memorias edilicias.

De la misma envergadura que estos dos works in progress que la escultora minera exhibió en el Gabinete de Arte Raquel Arnaud fue su descomunal instalación en el propio predio interno del Museo Friedericianum, de 1779. Y para la realización de su proyecto en Kassel, Iole de Freitas debió viajar dos veces, con el objeto de materializar un trabajo de continuidad espacial, que conllevaba desdoblamientos y reflexiones especulares. La estructura curvilínea de acero, a su vez, también curvado, era harto compleja, acentuada por la utilización de grandes láminas de un material como el policarbonato translúcido. En la sala del Friedericianum, el acero y el policarbonato se dislocaban en el espacio y creaban la ocupación de una arquitectura, ya doblemente connotada por su propia historia, el paso del tiempo y la intervención espacial, realizada por Iole de Freitas en la fachada del museo y en el interior del mismo.

De ello da cuenta su actual libro monográfico: Iole de Freitas. Documenta 12, especialmente editado para dicha ocasión por Laura Marsiaj Arte Contemporanea, Río de Janeiro, 2007, volumen que contiene un rico repertorio iconográfico del proyecto instalatorio e intervencionista de la representante brasileña en el mayor evento artístico que se realiza en Alemania cada lustro.

Allí, las puertas, ventanas, paredes pintadas de verde claro, articulaban un interior neoclásico, que venía a ser severamente modificado por una suerte de mutación biomórfica escultural, que se abría y se desplegaba por medio de asombrosos caprichos visuales y espaciales, cargados de referencias al vuelo, con sus curvas entrelazadas, que transformaron este edificio de talante imperial. Como sabemos, todo museo es una institución marcadamente ritualizada. Y todo en él se lleva a cabo en nombre del arte, que es su auténtica raison d’être.

CLAUDIA LAUDANNO

Iole de Freitas, por Claudia Laudanno | artnexus