Exposición Individualmar 2008 - may 2008· Por Manuel Toledo, BBC MUNDO

Humberto Vélez

Tate Modern

 Un barco sale de uno de los puertos de los antiguos sindicatos de Londres, lleno de boxeadores, y navega por el Támesis, al ritmo de tambores africanos. Otros boxeadores, encabezados por un gaitero, avanzan en una procesión por el Puente del Milenio. Ambos grupos se saludan frente a la galería Tate Modern, en el centro de la capital británica. En la galería hay un cuadrilátero de boxeo, en el que entrenan chicos y chicas, de entre 10 y 12 años. Bailarines de la compañía de danza callejera Flawless y un rapero, MC Mic Assassin, reciben a los recién llegados y comienza la noche boxística. The Fight (La pelea) es un proyecto del artista panameño Humberto Vélez, cuya obra se centra en la colaboración con comunidades y grupos a veces marginados.

Vélez le dijo a la BBC que: “La idea del proyecto surgió de mis experiencias en Panamá y también de mi vida en Manchester, Inglaterra, donde viví más de diez años. Cuando en la Tate me pidieron que les presentase una idea, les dije que trabajar con boxeadores era lo más cercano que podía hacer. Primero porque podía comunicarme inmediatamente con las comunidades de boxeo, que en el sur de Londres y al lado de la Tate son muchas y muy poderosas, históricas. Y también porque el boxeo representa, metafóricamente, y a nivel de acción, mucho de lo que considero que es la vida en esta ciudad. Decía el poeta, cineasta y manager de boxeo francés Jean Cocteau, sobre Panama Al Brown, el primer latinoamericano campeón mundial de boxeo, en 1929 -de quien Cocteau fue entrenador y amante- que Panama Al Brown era una presencia y esa presencia se podía transformar en arte”.

Exposición Individual: Humberto Vélez — imagen 1
Humberto Vélez. La pelea, 2007.

Vélez trabajó durante varios meses con tres clubes de boxeo del distrito londinense de Southwark. “Como artista, me gusta trabajar con grupos hacia los cuales existe un gran estigma”, señala. “En el pasado, he trabajado con inmigrantes, con mujeres, con distintos grupos que no tienen un espacio visual o político para decir quiénes son en la sociedad. Los boxeadores son a veces menospreciados o puestos en un estereotipo de que son de clase trabajadora, agresivos, delincuentes, vulgares, salvajes, inhumanos... es un gran mito. Me interesan las percepciones tanto en el mundo del arte, acerca de los no artistas haciendo arte, como en el público en general. Uno no puede verlo solamente en función del boxeador que está sobre el ring. Es toda una serie de comunidades muy complejas, históricas, relacionadas con sindicatos, con luchas sociales, con migraciones, con formas de trabajo. Por toda esta complejidad, invité a jóvenes artistas del área -a bailarines y un rapero- a colaborar conmigo. Ellos han investigado, han hablado con todos los directores de los clubes, los boxeadores de distintas generaciones, y todo eso lo han insertado en el proyecto”.

Vélez quiere que instituciones como la Tate les den más espacio a las comunidades.

“Mi interés es artístico, pero estoy completamente convencido de que uno puede desarrollar estrategias para ayudar a la gente y dar algo a cambio, de que el artista puede dejar de ser egoísta. Le pedido mucho a la institución que haya una posición distinta respecto a los grupos que no son artistas, que se les incorpore y se les escuche, que tengan voz y voto sobre lo que se exhibe aquí”.

Un joven boxeador que participa en La pelea, Joshua Ejakpovi, manifestó que su experiencia ha sido muy positiva: “De todo lo que hemos hecho, yo ya tenía un poquito en mí, el boxeo, el entrenamiento, la música, la coordinación, que está vinculada al baile, y todas estas cosas se complementan y es fácil fusionarlas. Si uno disfruta al máximo cualquier cosa que haga, obtiene los mejores resultados y creo que aquí lo hemos logrado, trabajando en equipo”. Su entrenador, Mick Gregory, aseguró que: “Este proyecto les ha cambiado la vida a muchos de nuestros jóvenes. Haber sido invitados a colaborar con una de las principales galerías de arte del mundo los ha enorgullecido porque se han dado cuenta de que se les respeta más allá de los círculos deportivos, como seres humanos”.

La curadora del proyecto en la Tate Modern, Gabriela Salgado, dijo que uno de los aspectos más significativos de la obra de Vélez es que siempre implica un proceso largo y participativo. “No me interesa un evento en el que se le pida a un miembro o a un grupo de la comunidad replicar una idea de un artista. Justamente lo que me atrae a mí de la obra de Humberto es que él se mete con la gente, la incorpora en la idea, les consulta, bebe de su experiencia, no les impone una idea. Si no es así, es muy utilitario, es decir el artista termina usando a la comunidad para su beneficio personal”.

MANUEL TOLEDO, BBC MUNDO

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