Si usted hubiera ido a Puerto Rico hace
dos años y medio, el escenario artístico contemporáneo le habría parecido
lánguido, incluso falto de vida. Había varias galerías, la mayoría en San Juan,
pero sólo una, la Galería Comercial, enfocada en la producción de artistas
jóvenes. Los museos estaban bastante involucrados en el panorama contemporáneo,
aunque Marysol Nieves, que era la curadora de arte contemporáneo del Museo de
Arte de Puerto Rico (MAPR), de la capital, se mantenía ocupada visitando los
estudios de artistas locales y emprendió una excelente serie de proyectos de
prometedores puertorriqueños y nuyoricans,
incluidos Ada Bobonis y Anthony Goicolea.
A pesar de la aparente anemia del escenario, las escuelas de arte locales, como la Escuela de Artes Plásticas, tenían un consagrado cuerpo de artistas-profesores y estaban vertiendo jóvenes graduados en este sistema de circuito artístico de manera desenfrenada. Incluso como recién llegado a la isla, si hubiera sabido hacia dónde mirar, habría descubierto que esta química particular —un relativo descuido institucional sumado al descontento nativo—, estaba despertando un fenómeno de espacios de exposición y puntos de reunión alternativos, y se estaba gestando un arrebato de actividad generado por artistas. La Internet era la portadora de las noticias. Un artículo de 2006 escrito por el artista Pedro Vélez en artnet, “The New Scenesters”, comentaba sobre la existencia de tres espacios abiertos hacía poco por artistas con poca experiencia y no muchos recursos: tagRom, de Carlos Reyes, en Hato Rey; Área, reducto de Caguas, presidido por Quintín Rivera Toro; y en Santurce, un diminuto escaparate que albergaba el proyecto de tres jóvenes amigos, Jason Mena, Omar Odulio Peña Forty y Raquel Quijano Feliciano, con el extraño nombre de =Desto (pronunciado “es igual d’esto,” que significa “es como esto o eso”).

Desde entonces, han ocurrido muchas cosas para abrir la isla al mundo artístico internacional, con la feria de arte CIRCA recobrando el equilibrio, mientras sitios web artísticos más o menos observadores han proliferado de manera exponencial. Por otra parte, Nieves abandonó el MAPR, frustrada, después de un poco más de un año de luchar contra la resistencia de la isla al arte contemporáneo, y dejó un doloroso vacío curatorial. El cubrimiento que la prensa hace que este escenario siga siendo negligente, en el mejor de los casos, y algunas galerías que lucharon por mucho tiempo han entregado el alma. De los tres espacios que aparecieron fugazmente en el firmamento artístico puertorriqueño no hace mucho —para no mencionar otros experimentos que van y vienen— sólo =Desto se mantuvo como figura.
=Desto no ha salido ileso del paso del tiempo: Quijano y Peña Forty anunciaron hace poco que Mena abandonaba el trío, en busca de su arte. Mirando en retrospectiva lo que el grupo ha logrado durante su corta existencia, —y su contribución a un escenario que se destaca por su turbulencia e ingenio, por no decir consistencia y profundidad—, se puede ver cuánto depende la historia de la fe ciega y la feliz casualidad.
Quijano y Peña Forty se conocieron en la Escuela de Artes Plásticas y trabaron una estrecha amistad basada en su creencia en las cualidades redentoras del arte. Quijano, de 35 años, es una grabadora no ortodoxa —sus obras son tridimensionales e incluyen libros móviles y pequeñas cajas arquitectónicas— y enseña arte en la Liga de Arte, en el Viejo San Juan. Peña Forty, de 30, hace dibujos y pinturas, trabaja como preparador para el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) y medio tiempo como peluquero. Después de hablar con ellos queda claro que, aparte de sus trayectorias artísticas y su vida laboral, =Desto es una misión, un intento sincero de crear comunidad y conexión entre diversos grupos, a menudo polémicos. Peña Forty describe sus esfuerzos como “utópicos”. “Estamos escribiendo la historia del arte de Puerto Rico” dice.
No hay asomo de afectación o ironía en su afirmación, pero no es tan insólita como suena. El planeamiento de =Desto ha sido caprichoso, pertinente para algo que se precia de espontáneo y vive gracias a la generosidad del propietario, que cede la parte frontal de su almacén, con el fin de estimular la empresa. Al comienzo, el espacio parecía estar habitado en un momento por un divertido y refinado sentido de anarquía, y al siguiente, por una embarazosa falta de ideas. Después vino una serie de exposiciones colectivas notablemente innovadoras basadas en los intereses artísticos particulares de los fundadores, cada una un proyecto conceptual hecho y derecho. Fue en ese punto, quizás por coincidencia, quizás no, que la gente, en masa, empezó a fijarse en =Desto. Mena escogió una serie de fotógrafos o artistas que usan la fotografía en su obra, para la mínima F/4, incluidos retratos de la vida en los centros comerciales, de Alberto Meléndez, un joven con poca experiencia como artista pero con una honda curiosidad antropológica.
Luego vino 8-Track Audio Project, de Peña Forty, quien les pidió a ocho músicos y equipos de músicos que crearan estaciones de escucha dentro de la galería, que serían los vasos para lo que era realmente el certamen: instalaciones de sonido. Para éste, la gente se aglomeró en la galería, con el fin de participar de las diversas cabinas, consolas y versátiles instalaciones —cada una con un logotipo distintivo— que albergaban desde electrónica, conjugada con hip-hop, hasta muestras de óperas de rock pesado contemporáneo.
Luego Quijano organizó Tri Tra, una exposición que presentó el enfoque iconoclasta del grabado, del que ella es partidaria. Invitó a tres artistas con experiencia en grabado tradicional y los exhortó a “despegar grabados de las paredes”. Todos los participantes —Elsa Meléndez, Garvin Sierra, y Myriam Vázquez— pasaron la prueba: la obra de Sierra incluyó trampas para ratones, con dólares; Vázquez montó matrices de madera pintadas y talladas en forma muy minuciosa, y Meléndez exhibió las cajas con el frente de vidrio, que se han convertido en su obra particular, en las que había pequeños intaglios de marionetas impresas en papel.
Las tres muestras atrajeron gran cantidad de público, incluidos, por primera vez, los pilares de la sociedad artística de Puerto Rico. Además de los maestros, amigos y colegas de los artistas, se empezaron a ver coleccionistas serios, profesionales de los museos, vecinos curiosos y una generación de artistas mayores que se preguntaban qué estaba sucediendo. Estas exposiciones también condujeron a otras organizadas por gente fuera de la galería, como Publica, de Kristine Serviá, una amplia selección de periodismo alternativo, poesía experimental, arte de postales y afiches, y fanzines del grabado clandestino de Puerto Rico.
Sería prematuro decir que =Desto está dejando una impronta seria, aunque Elaine Delgado, directora del programa de artes visuales del ICP, cree que concuerda muy bien con importantes corrientes de la historia del arte de la isla. “Veo la fundación de =Desto como un renacimiento de los colectivos de artistas que florecieron en Puerto Rico durante las décadas de 1950, 1960 y 1970”, dice. “[Estos grupos] se propusieron crear un espacio donde el arte, la expresión y las relaciones entre los artistas y su público fueran valorados por encima de todo”.
Quijano y Peña Forty quizás estén de acuerdo con Delgado en forma general, incluso sin conocer los detalles de la perspectiva histórica más amplia de la que ella habla. Y, lo más importante, están muy serenos con relación a su convicción de que, como dice Quijano, el arte nos hace a todos más humanos y conscientes, que es la clase de pensamiento que ha hecho avanzar esta historia. La sola disponibilidad de la vitrina en Américo Salas es, piensan ellos, razón suficiente para continuar, y no es de sorprender que =Desto les parezca algo así como el destino.
*Después de que se escribió este artículo, la galería =DESTO, cerró como espacio, no obstante sus gestores continúan desarrollando el proyecto como aporte relevante para la producción plástica en Puerto Rico. El espacio físico de =Desto estaba ubicado en el 1400 de Américo Salas, en San Juan, Puerto Rico. Se puede dar un paseo virtual por el sitio en la red: http://www.myspace.com/esigualdesto. También hay un video clip de la exposición 8-Track Audio Project en esta dirección:
http://vids.myspace.com/ndex.cfm?fuseaction
=vids.individual&VideoID=362062.
JOEL WEINSTEIN
Vive en Puerto Rico y escribe sobre la escena del arte en varias revistas internacionales. Publica la revista online Rotund World.

