Retrospective,
el proyecto realizado por la colaboración entre Alejandro Cesarco y John
Baldessari, comprende doce serigrafías sobre aluminio. Cada serigrafía
reproduce la página de un libro, y el texto de cada una de las páginas está
bloqueado por un plano de color, con excepción de una o dos citas de pie de
página. Es decir, de la página sólo se ve el plano de color, el número de la
cita, en lo que vendría a ser el cuerpo del texto y su correspondiente nota
ubicada en el margen inferior. Luego, fuera de la página, hay un breve
comentario adicional, un guiño a la afirmación o aclaración que hace la cita.
Cada una de las doce serigrafías presenta un color fuerte que semeja responder
a la paleta reciente de Baldessari: naranja, rosa, verde, turquesa, amarillo,
rojo, azul, negro y violeta.

Una de las serigrafías, por ejemplo, reproduce la página 77 de algún libro. Una capa de verde parece velar todas sus palabras, salvo las de la cita número 10: “Those processes of quotation, excerption, framing and staging that constitute the strategies of the work I have been discussing necessitate uncovering strata of representation. Needless to say, we are not in search of sources or origins, but structures of signification: underneath each picture there is always another picture” (Aquellos procesos de citado, selección, encuadre y escenificación que constituyen las estrategias de la obra que he estado discutiendo necesitan del descubrimiento de estratos de representación. De más está decirlo, no estamos en busca de fuentes u orígenes, sino de estructuras de significación: por debajo de cada imagen hay siempre otra imagen). Esta cita, que responde netamente al pensamiento de Derrida, pone de relieve la existencia de “estratos” o capas tectónicas de sentido, que emergen de modo gradual con variados juegos de interpretación. Así, los modelos de análisis teleológicos no sirven para explicar los procesos de significación, ya que no hay en estos últimos punto cardinal ni causa primera, tan sólo yuxtaposición y deslizamiento. Fuera de página, en color rosa, la serigrafía incluye otra nota a la nota: “That’s the truth” (Ésa es la verdad). Se advierten entonces el ingenio y la ironía de este comentario adicional, porque no puede haber verdad ante la ausencia de centro y de certeza.
Como en este caso, las otras citas y pasajes que dan forma a Retrospective levantan la sospecha sobre aquellos relatos totales que logran precisión y clausura, pero que lo hacen a partir de simplificar u omitir. Las citas dejan entrever un mundo compuesto por miles de puntos de vista, en el que al encuadrar una cosa o idea se deja a otras perspectivas afuera. Y si son muchos los sentidos, es imposible definir al pasado de manera unívoca. Es aquí cuando el título del proyecto, Retrospective, se torna fundamental. ¿Qué significa una retrospectiva: el mirar hacia atrás, la consideración de un desarrollo anterior? Más aún, ¿cómo construir una retrospectiva a sabiendas de que el hilo conductor que otorga cohesión al conjunto es arbitrario? Baldessari y Cesarco se encuentran en una posición de privilegio para explorar estos interrogantes. No sólo la obra de ambos pone en juego a la naturaleza misma de la representación (la capacidad del lenguaje para evocar una cosa, al tiempo que ocluye otra, el poder de la palabra escrita y de la imagen, la traducción y la subjetividad), sino que la distancia generacional entre ellos, unos 44 años, permite un intercambio provechoso en cuanto a lo que implica seleccionar y exhibir el arte de una vida. Mediante explicaciones que abundan en cuestiones de narración y atribuciones, Baldessari y Cesarco ponen en la mira a la clásica exposición retrospectiva, que presenta de modo cronológico las obras de un artista, para mostrar cabalmente su trayectoria.
Retrospective llega en un momento de revisión radical de la gran exposición biográfica, en respuesta a las innovaciones en la obra de arte (laboratorio interdisciplinario, expediciones, seminarios, intervenciones site-specific). El Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris embandera la puesta a prueba de este formato, con exposiciones experimentales de Philippe Parreno, Pierre Huyghe, Rirkrit Tiravanija, Dominique Gonzalez-Foerster y Fischli & Weiss. Como la enumeración de estos nombres lo indica, el examen de la retrospectiva está asociado a la estética relacional: a los artistas que promueven relaciones sociales y que, por ende, les resulta difícil exhibir obras materiales. Sin embargo, la revisión de la retrospectiva debería superar los postulados de esa teoría estética y obligarnos a pensar en un cambio mucho más profundo. Es que la retrospectiva, un vehículo clave para la historia del arte, permaneció inmune a los debates del estructuralismo y la posmodernidad. Baldessari y Cesarco parecen querer sacar al formato de su encierro. No es posible arraigar la autoría en una sala de exposiciones. Retrospective hace del pasado una glosa en proceso, en la que siempre hay margen para apuntar alguna nueva observación.
FLORENCIA MALBRAN
