Exposición Individualdic 2007 - feb 2008· Por Claudia Laudanno

Valeska Soares

Galería Fortes Vilaça

Desde el 15 de septiembre hasta mediados de octubre, Valeska Soares (Belo Horizonte, Brasil, 1957) expuso After, su más reciente individual temática en Galería Fortes Vilaça. Aquí la artista, radicada en Nueva York, vuelve a romper con la economía de la representación y de los sistemas perceptivos habituales, subrayando la falibilidad de los mismos, el peligro que acecha a quien sólo se deja conducir por la mirada compulsiva, la mera delectación artística y el goce estético. Sus actuales trabajos superan el simple encadenamiento retiniano a lo que sería una poética de las superficies, adentrándose en los vericuetos de una vasta investigación posconceptual, para analizar la materialidad de lo inmaterial, aquellas fuerzas energéticas (élan vital) que sobrepasan la “información” recepcionada por el ojo humano.

Un corpus de nueve obras centrales e inéditas constituye el pivote de los tres núcleos medulares de su exposición: el devenir del tiempo (cronológico e interior), la referencia a la historia del arte, en especial al romanticismo alemán y francés, con su estética de lo sublime, así como las diferentes “formas” en que se coloca en evidencia un sentimiento tan humano y universal, como el amor.

Exposición Individual: Valeska Soares — imagen 1
Valeska Soares. Sin título, de Después (almohada II), 2007. 2 objetos para sitio específico. Mármol. 13 x 63 x 43 cm. (5 x 24 3/4 x 16 3/4 pulgadas), cada uno.

Las obras Love Stories, For To y La dedicatoria generan un amplio dispositivo metadiscursivo de significaciones latentes, con fuerte incidencia en la literatura, a la vez que en el legado semiológico y filosófico de Roland Barthes. “El amor es mudo —aseveraba el poeta romántico alemán Novalis—, y sólo por medio de la poesía nos habla”. Tan es así, que Soares propone en Love Stories el desarrollo de un work in progress, que es su proyecto editorial de libros-objeto, de los cuales 125 de ellos fueron dispuestos sobre un estante blanco. En cada uno de los mismos, el vocablo “amor” aparecía inscrito en los títulos, para reforzar la potencia de la tautología estética, en cinco idiomas diferentes y los nombres de sus autores impresos en los lomos de los volúmenes. Metalenguajes, para-textos e hiper-textos convergen a modo de entidad triádica, en esta biblioteca autorreferencial, compuesta de la “idea” de libro, ya que ellos contienen páginas de lino blanco, como si fuesen diarios para ser escritos, por memorias individuales e intransferibles.

La voracidad metonímica vuelve a instalarse en La dedicatoria, pieza fundamental de After, donde la artista opera descomponiendo y produciendo una formidable catastrophe, del revolucionario sistema escriturario de Barthes, al hacer una libre manipulación de su libro Fragments d’un discours amoureux. Con la misma irreverencia del autor de Le plaisir du texte, Valeska desmorona todos los caracteres, letras y señalizaciones de La dedicatoria, para reproducirlos en cerámica blanca, adoptando la forma de esculturas y objetos site specific. El “texto” se transfigura en cuerpos objetuales y cuerpos escultóricos, por medio de los cuales Soares sobrepone su propia “escritura” a la escritura barthesiana. Pero todo esto acontece sabiendo de antemano que aquel que ama no puede amar, simultáneamente, dos constelaciones de significantes en un mismo cuerpo, pues sería excesivo: o se ama al otro en sí mismo, o se ama a su escritura, por transferencia o catarsis de identificación.

La deconstrucción de un paradigma por otro no implica su anulación, sino más bien su “eco”, resonando en otras huellas autográficas. Por otra parte, en toda obra de arte siempre existe una pulsión de dedicatoria, de puro envío, de interponer una tercera piel o epidermis, involucrando esas dos individualidades, a través del regalo que se ofrece, en tanto, caricia y fetiche sensual, con neta vocación de donación y desprendimiento de ese Todo que es el sujeto “que siente”. Estos indicadores son sustanciales en trabajos del tipo de For to y After Images, En el primero de los casos, se trata de un collage mural tipo específico, construido por centenares de hojas sutilmente superpuestas, que fueron arrancadas de antiguos libros por la artista. Esas páginas, contienen las “dedicatorias” de sus autores y reenvían al “alma” de esos libros: se manifiestan como marcas simbólicas de inscripciones afectivas de aquel que escribe. En muchas de ellas encontramos desde la más literal declaración de amor hasta la más neutra, lacónica y flemática manera de ese coitus reservatus, del lenguaje que es la alocución secreta o “en clave”.

Para After Images, la artista decidió presentar una serie de doce fotografías de cielos impresos sobre tela, realizadas en el jardín de su morada en Brooklyn, Nueva York. Aquí se advierte la citación de pinturas románticas del siglo XVIII, donde fueron introducidos otro tipo de inflexiones y ese sentimiento de la melancolía, “un sentimiento que es más que la gravedad, y menos que la tristeza”, al decir de Victor Hugo.

De destacar, particularmente, son las tres almohadas y el colchón con estructura de metal, realizados en mármol blanco, con un planteo escultórico intencionalmente hiperrealista, en los que Soares se detiene primorosamente en los detalles de hendiduras, pliegues y marcas de los objetos transidos y de la presencia-ausencia de aquello que “ya fue”. En síntesis, frente a la belleza lógica, After, exhibe las formas paradójicas y la plenitud infinita del caos.

CLAUDIA LAUDANNO

Valeska Soares, por Claudia Laudanno | artnexus