La
primera impresión que da esta exposición es la de haberse equivocado de piso;
como si donde antes quedaba la galería Cu4rto Nivel estuviera, ahora, en su
lugar, un almacén más de decoración y diseño de interiores, como los muchos que
conforman el centro de diseño Portobello de Bogotá, en donde está la sede de la
galería.
El espacio da la idea de una colección de varios diseñadores, cuyos objetos evocan un “estilo de vida glamoroso”, al igual que los de los otros almacenes que pretenden vender un estatus.
En la vitrina está una mesa larga oscura, la cual tiene ensamblada una parte de una segunda mesa de color gris claro, formando las patas del lado izquierdo. Esta mesa está acompañada de dos sillas, ambas en madera color café, dando la idea de un comedor campestre para exteriores, con superficies rústicas sin pulir. En el vidrio de la vitrina se encuentra el título, Mesa Doris Salcedo y Sillas Joseph Kosuth.

Entrando a la galería nos encontramos de frente con un modelo de sala, conformado por objetos de “buen gusto” y diseño, incluidas pinturas que hacen juego con el sofá. Al lado izquierdo se encuentran varias cajas de madera café fijadas a la pared en forma de columna. En la parte inferior y superior de este stand encontramos unos platos de porcelana de varios tamaños, mantenidos en posición vertical por un soporte. Estos platos también están distribuidos sobre unas bases blancas dispuestas en varios puntos del espacio, a cada lado de la entrada y al lado izquierdo, en el fondo de la galería. Cada uno está decorado con un círculo grande de varios colores y aros alrededor, y están contramarcados al respaldo, así: Noland turnsole 61, haciendo referencia a esta obra del artista Kenneth Noland.
En la división central se encontraban dos cajas de cartón gris y papel celofán transparente que dejaban ver tres pañuelos enrollados en cada una. Los pañuelos aluden a los cuadros de tres artistas: Noland, Martins y Carlos Rojas. Para ejemplificar, el pañuelo con fondo de color plano y rayas horizontales se refiere a los cuadros de este último. Varios de estos mismos pañuelos en vez de estar en la caja enrollados, estaban dispuestos en la pared extendidos sobre bases de madera blanca que hacen las veces de soporte o paspartú para estos “cuadros”.
El sofá blanco, visto con detenimiento, resultaba ser una representación de uno de los empaquetamientos característicos del artista búlgaro-estaodunidense Christo (objetos que cubre con materiales como tela o plástico). El que se encontraba en la galería Cu4rto Nivel estaba envuelto con una especie de lona blanca y amarrado con cuerdas gruesas bajo el título Sofá Christo Javacheff.
Frente al sofá, se encontraba una alfombra negra con rayas blancas tejidas en hilo, que formaban rombos en creciente, para dar la idea de profundidad. Éste hacía juego con la alfombra que se encontraba colgada en la pared a manera de tapiz, la cual se conforma de figuras geométricas que parten de líneas horizontales y verticales. Ambas alfombras se titulan Alfombra Frank Stella. Acompañando el sofá estaba la Mesa de centro de Sol Lewitt, una estructura blanca, como uno de sus conocidos Incomplete Open Cubes, con un vidrio esmerilado. Terminaba el modelo de sala con un Puff, que es una estructura de madera con espuma tapizada, con una tela de color gris, alusivo a la obra de Bruce Nauman.
Las paredes también estaban decoradas con cuadros que de lejos parecían afiches, pero en los cuales al acercarse, era posible detallar las pinceladas. Estas obras están basadas en el trabajo de Antoni Tápies (Piece of Cloth) e Yves Klein, con sus característicos cuadros de color azul. Ricardo León selecciona estos cuadros específicos para reproducirlos manualmente.
Hacia el fondo de la sala estaba una instalación de 19 estructuras cilíndricas irregulares de tela con instalaciones lumínicas en su interior. Cada lámpara tiene una medida de 48 cm de altura por 32 de diámetro. Tituladas Lámparas Eva Hesse, referencian la obra Repetition Nineteen III, de 1968.
El objetivo de esta muestra era tomar el diseño interior como símbolo de un estilo de vida que se pretende vender a través de objetos que evocan “glamour y sofisticación”, apropiándose de obras de arte que se utilizan bajo este mismo estereotipo, propiciando una reflexión sobre la carga teórica e histórica detrás de ellas. Ricardo León adecúa el espacio contextualizándolo dentro del concepto de “almacén de decoración”, basado en el entorno de este centro comercial de diseño. A través de la apropiación de grandes obras emblemáticas, genera señalamientos de las formas de uso del arte en la decoración de interiores y del papel de éstas en la jerarquización social.
MAYA GUERRERO
