Exposición Individualdic 2007 - feb 2008· Por Bélgica Rodríguez

Ramsés Larzábal

Faría + Fábregas Galería

 La estupenda muestra de Ramsés Larzábal (Cuba, 1966) fue una extraordinaria excusa para inaugurar una nueva galería de arte en Caracas; sus directores, Ana Teresa Fábregas y Henrique Faría, conocidos promotores de las artes visuales en Venezuela y otras partes del mundo, especialmente en su sede en Nueva York, coincidieron en anclarse acá. Aunque la situación no es muy halagüeña en este bello país, siempre son bienvenidos los nuevos intentos de fomentar el desarrollo de la plástica y el mercado del arte, como parte fundamental del acontecer cultural nacional.

El espacio y el dibujo en el espacio a partir de una expresión tridimensional, que paradójicamente parece bidimensional, son el tema de la obra de Larzábal. Gestos del silencio, el título de aquella muestra, concisa y determinante con obras realizadas entre el 2005 y el 2007, resume en pocas palabras la expresión abstracta, cinética y óptica del artista, prácticamente resuelta en instalaciones que se apropian del espacio, afirmándolo y negándolo en sus connotaciones plásticas. Una comunicación natural se establece entre lo que coloca sobre, y en, el espacio, definiendo un estado de espíritu en la realidad del tejido de hilos, bandas de colores, mallas transparentes o flejes de metal, que se empeñan en mostrarse como depositarias de una historia del arte óptico y cinético de los últimos cuarenta años. El artista joven mira y reflexiona sobre la producción de otros mayores: la maestra Gego, con su sabiduría de intervenir el espacio, el gran creador Jesús Soto, con sus vibraciones en el espacio que convierte en energía; así Larzábal determina su trayectoria a partir de las coordenadas ligadas a la existencia humana y a la historia del arte; así define su carácter efímero pero perdurable en el tiempo, es decir, su existencia cósmica.

Exposición Individual: Ramsés Larzábal — imagen 1
Ramsés Larzábal. Deseché un poema, 2007. PVC. Dimensiones variables. Foto: Miguel Ángel Clemente.

Larzábal desafía las leyes de la percepción y las reglas de la mirada ligadas a ellas, en una propuesta prácticamente reticulárea, realizada a partir de pitillos, tubitos de plástico, hilos de nylon, cintas de diferentes materiales, con los que “teje” un juego doble de espacios con significado sobre el muro que le sirve de soporte. El dibujo se distribuye sobre este soporte, sin límites ni fronteras, es un discurso que discurre sin obstáculos, para finalizar cuando el espectador lo desee. En el catálogo leemos un escrito suyo que inteligentemente define su posición ante la complejidad del hecho creacional: “un trabajo viendo el espacio como un gran soporte, y los diferentes materiales dispuestos a conjugar. Utilizó como medio la escritura, el recuerdo, la vivencia, el sentir, convivir (la vida). Y todo material encontrado, estableciendo previa energía entre ambos (no voy en su búsqueda, ellos aguardan en mi camino)”. Con sus construcciones aéreas, Larzábal propone la llave que desafía las pretensiones intelectuales y la perfección absoluta, busca y logra condenar los valores del pasado al obedecer a las leyes de crear un “objeto” que no tenga nada que ver con la realidad real, pero sí con la realidad casi religiosa del ser humano de enfrentarse a su propio ser. Es el todo y es la nada, es el interior y es el exterior, es enfrentarse a la constatación de que el arte es un simulacro de las caídas del hombre, pero es precisamente por eso que maravilla su contacto ardiente con lo más absoluto de la vida humana.

Varias obras pueblan las paredes de la galería. Todas ellas finas y sublimes se desplazan en sus tejidos, que como emblemas de construcciones simbólicas y poéticas se mueven y vibran con el espectador y su desplazamiento. Parecen insectos que esperan la mirada para completar su ciclo. El blanco del muro-soporte proyecta la red (en obras como Uno cortico, Red, Como el humo o Batido de zapote), en sus propias revelaciones. Apasionantes revelaciones del fenómeno plástico que deja atrás el lugar común para posesionarse de un continuum vital en el que la vida se hace arte, y el arte, vida. Larzábal encuentra la ilusión de servir y el privilegio de construir lo efímero dentro de lo eterno.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Ramsés Larzábal, por Bélgica Rodríguez | artnexus