Exposición Individualdic 2007 - feb 2008· Por Craig Houser

Paul Henry Ramírez

Caren Golden Fine Art

Por más de una década, Paul Henry Ramírez se ha hecho famoso como artista abstracto, produciendo pinturas e instalaciones con energéticas y animadas formas presentadas en brillantes y atrevidos colores. Sus imaginativas composiciones combinan a menudo líneas serpenteantes y formas bulbosas para obtener, casi siempre, enigmáticas imágenes biomorfas y sexualizadas. Para su cuarta exposición individual en Caren Golden Fine Art, el artista adoptó un conjunto de formas en cierto modo más austeras, que dependen de un sentido más estricto de la geometría, para crear un floreciente y cohesivo conjunto de obras.

La exposición consistía en diez pinturas, todas de formato cuadrado entre 36 por 36 pulgadas y 66 por 66 pulgadas. El título de la serie, CHUNK, aunque en cierto modo ambiguo como término, tiene múltiples referencias para el artista. Ramírez explica que durante el último año creó este nuevo conjunto de obras, dibujando sobre motivos existentes, o trozos, de pinturas e instalaciones que había producido en los últimos diez años. Un elemento de diseño en particular parece dominar esta serie: dos grandes círculos colocados uno junto al otro, conectados a dos círculos más pequeños mediante una línea recta. Este motivo, al que Ramírez se refiere como balas de cañón, apareció por primera vez en su serie Liquid Squeeze, de 1997, y en CHUNK 1 se repite varias veces, en forma horizontal, vertical y diagonal. Los círculos perforan y sobresalen de una forma roja más grande, estirándola y halándola a veces en direcciones opuestas. Como resultado del impacto de estas fuerzas múltiples, parecería que el maleable trozo rojo está, en cierta forma, próximo a estallar en algunos puntos.

Exposición Individual: Paul Henry Ramírez — imagen 1
Paul Henry Ramírez. Chunk 1, 2007. Acrílico sobre lienzo. 167,5 x 167,5 cm. (66 x 66 pulgadas).

Esta imaginería y terminología podrían recordar otro uso, quizás menos obvio, de la palabra chunk (trozo). Como verbo, to chunk significa hacer un ruido explosivo, muy similar al que podrían hacer las balas de un cañón al salir. Sin embargo, esta interpretación de chunk podría ser una lectura demasiado entusiasta de las imágenes de Ramírez. Aunque logró producir con éxito una sensación de tensión con las formas de sus composiciones, sus imágenes de la serie CHUNK siguen siendo, en cierta forma, controladas y equilibradas. El artista fue muy claro y preciso al representar sus formas. En CHUNK 7, el azul está perfectamente delineado sobre su fondo blanco, porque, en el proceso, el artista utilizó cinta para trazar la forma antes de pintar, y su borde aparece en cierto modo elevado como resultado de la remoción de la cinta. Ramírez también aplicó con mucho esmero capa sobre capa de diversas pinturas acrílicas, para producir superficies brillantes y mates muy nítidas. Su destreza técnica se advierte de inmediato.

Aunque la serie exalta un limpio sentido de la geometría y es, en consecuencia, menos biomorfa que su obra anterior, el indicio del cuerpo todavía es obvio. Sus pares de balas de cañón asemejan, sospechosamente, un estilizado juego de testículos, y la línea recta que sobresale podría parecer un solo conducto deferente. Esta lectura parece tener sentido, dado que Ramírez emplea términos como masculino, vigoroso e impactante para describir sus pinturas CHUNK. Además, otras formas de esta serie sugieren diferentes partes del cuerpo, como senos o nalgas, y el artista también relaciona sus pinturas con el cuerpo en general, refiriéndose a sus formas de color como pieles y llamándolas macizas en cuanto a su forma.

En el pasado, la obra de Ramírez evocó una variedad de influencias, en especial, las de las figuras surrealistas biomorfas de Jean Arp, la pintura Hard-Edge de la década de 1960 de Ellsworth Kelly y las imágenes animadas de Lari Pittman y Carroll Dunham. Sus nuevas obras, con su pulida geometría, amplían esta lista de referencias: como yo lo veo, la abstracción geométrica que se encuentra en la obra suprematista rusa de Kasimir Malevich y diversas pinturas constructivistas de László Moholy-Nagy y Alexander Rodchenko, y otros movimientos anteriores a la Segunda Guerra Mundial, incluidos la abstracción-creación, de Stijl, y el Bauhaus. La serie CHUNK de Ramírez consistente en vigorosas y dinámicas formas y es, por lo tanto, no sólo una reflexión sobre su propia imaginería pasada sino una adaptación de trozos de varios ideales abstractos geométricos encontrados en el canon más amplio del arte moderno.

CRAIG HOUSER

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