Exposición Individualdic 2007 - feb 2008· Por Autor no disponible

Laura Anderson Barbata

Galería Ramis Barquet

Entrar a la galería era encontrar una insólita saturación de formas y materiales, predominando diversas fibras: hilos, plumas, tubos de PVC, chakiras, cartón reciclado, papel maché integrado en animalescas, aleopardadas máscaras de tela, fibra de vidrio, aluminio, pinturas, fibras naturales, campanitas de latón, sedas, espuma, telas de malla, barnices, espejos y cuanto uno pueda imaginarse. En la segunda sala, personajes ritualmente trajeados, monitores con proyecciones, y unas impresiones montadas en aluminio, resultantes de una colaboración de Anderson con el fotógrafo Stefan Falke. Ese trabajo de Falke y Anderson dio unas notables impresiones lenticulares —hologramas—, que aportaban a la instalación general y remitían al uso de los trajes, al exterior y a la diferente movilidad de cada atuendo, según que estuviera colgado en la sala o vestido por alguien. Por aquí y por allá voluminosos habitantes y máscaras en una saturación emotiva, divertida, ritual y provocadora. Se enfocó como una exposición dinámica: ciertos elementos se mantenían y otros iban cambiando de lugar, se generaban creaciones nuevas, se movían productos hacia otras zonas. En la segunda visita a la exposición, al atravesar la puerta, encontré a Laura Anderson de espaldas guiando a varios voluntarios en las costuras de secciones de trajes, para usar en las presentaciones en la calle, en carnaval o en participaciones en desfiles citadinos.

Exposición Individual: Laura Anderson Barbata — imagen 1
Laura Anderson Barbata. Bobo Oulé, 2006-2007. Plumas, fibra de vidrio, malla, nylon y zapatos deportivos. 304,8 x 81,2 x 81,2 cm. (120 x 32 x 32 pulgadas).

La exposición de Laura Anderson Barbata alteraba las tradicionales condiciones y apariencia de una galería de arte, el objetivo de la artista consiste en integrar diversas áreas de la sociedad, poniendo de manifiesto que el interés intelectual no debe estar reñido con el de las minoritarias comunidades arcaicas y populares. En esta ocasión, se atiende a la raíz afro. La artista convirtió la galería de Chelsea en un taller para la realización de ropajes, para ensayo y proyecciones de las acciones callejeras de los Brooklyn Jumbies, y de las que ella misma y voluntarios realizaron una tarde, por las calles adyacentes a la galería. En los talleres programados semanalmente, además, se entrenaba para caminar sobre zancos y se ampliaba la información acerca de los Jumbie. Y pocas cosas estaban a la venta –ya sea porque Laura no quiere desprenderse de ellas o porque están destinadas a proyectos próximos.

Laura Anderson, quien nació en la ciudad de México, vive y trabaja en Nueva York, y viaja constantemente a la selva Venezolana, a las Islas Vírgenes, Trinidad y otros lugares. Ha realizado diversas exposiciones de orden social, y muchas en las que la obra era individual dentro de los parámetros habituales, de obra de autora y comercializable. Recientemente exhibió en México, en Colorado y en Alemania. Desde sus inicios, en los avanzados 80’s, la artista integraba tela de manta a sus trabajos, participaba de salones de pintura, de textil y de instalaciones.

Además de los elementos rituales, sociales y humanos, este laboratorio de proyectos, titulado Jumbie Camp, establecía un contacto directo de una artista visual con voluntarios de variada índole, en pos de desarrollar este laboratorio sociológico. ¿Cúal es la capacidad de intercambio de aprendizajes entre personas que no se conocen? ¿Cómo se enfrentan a una experiencia dentro de un aparente marco en el ámbito artístico, con vectores sociales y conductores táctiles y con métodos de costura y pegado? El intercambio de experiencias y la diversión atraían, no hay duda. La posibilidad de aprender de primera mano las realizaciones de la artista y, en algunos casos, el aprender el sentido de un proyecto de este tipo condujeron a una respuesta abundante.

Color, infinidad de texturas y variedad de materiales —desde naturales hasta industrializados, preparados a mano y reciclados—, se daban cita en el espacio como si se entrara al taller de un teatro, donde se preparaban los trajes para una próxima representación. Los trajes-personajes son mayormente altos, algunos son complementos para la cabeza, bastones, o detalles para las manos y los brazos. La mise en scène barroca no negaba la conjunción de lo primitivo y lo afro con lo mexicano. Toda la producción de este proyecto de Laura Anderson llevaba al espectador a una instalación fuera de los parámetros mínimal y Conceptual, tan en boga en las galerías neoyorquinas. Los Jambies han hecho intervenciones diversas, en eso se unen a la autora que tratamos hoy, quien entiende ciertas actividades ceremoniales de tribus —en éste caso de África occidental—, como formas costumbristas de sociedades que se han integrado, mayormente, por la fuerza, como esclavos, a la base de otras culturas/países y desarrollos. Este montaje es el adecuado para el proyecto de la artista y para orientar una mirada hacia los orígenes, la tribalidad y el ejercicio de compartir. 

GRACIELA KARTOFEL

Laura Anderson Barbata: Galería Ramis Barquet | artnexus