El 1 de septiembre se inauguró en la ciudad de Porto
Alegre, Brasil, la VI Bienal del Mercosur. La muestra, con la curaduría general
de Gabriel Pérez-Barreiro, permaneció abierta hasta el 18 de noviembre, después
de lo cual inició una gira por otras ciudades brasileras. Algunos de sus
segmentos deberán recorrer también las capitales de los demás países de
Mercosur: Montevideo, Buenos Aires y Asunción. La edición de 2007 contó con el
apoyo gubernamental y el de varias instituciones, además del patrocinio de 22
empresas, lo que hizo posible reunir 12 millones de reales para su realización.
Un proyecto pedagógico, dirigido a la red de enseñanza, permitió capacitar a 7.500 profesores en 37 ciudades del estado de Rio Grande do Sul, estado brasilero en el que se realiza la bienal, extendiéndose también al sur del estado vecino, Santa Catarina. Esta acción aportó, además, la formación de monitores que actuaron en la VI Bienal, a través de cursos especiales, y creó el Proyecto Diálogos, que promueve encuentros entre artistas y curadores participantes en el certamen de 2007 con artistas locales, a fin de proporcionar un intercambio de experiencias y el balance del evento y sus proyecciones. El proyecto pedagógico de la VI Bienal fue curado por Luis Camnitzer.

La VI Bienal reunió 67 artistas de 23 países, con 350 obras presentadas en seis exposiciones: tres monográficas y tres colectivas tituladas, respectivamente, Zona Franca, Conversaciones y Tres Fronteras. Los espacios en los que se instalaron las exposiciones fueron el Cais do Porto1 (muestras Zona Franca, Conversaciones y Tres Fronteras), el Museo de Arte de Rio Grande do Sul (muestras Francisco Matto y Öyvind Fahltröm) y el Santander Cultural, local escogido para la exposición monográfica del artista argentino Jorge Macchi.
El proyecto de curaduría de la muestra 2007 rompió con el modelo de organización adoptado anteriormente, abandonando la estrategia de construir representaciones nacionales. Se estableció en la VI Bienal una nueva dinámica: la presentación de proyectos específicos para los varios segmentos de la exposición, desarrollados por cocuradores de diferentes países, bajo la coordinación general del curador Gabriel Pérez-Barreiro. Con esta propuesta, el curador general buscó aprehender “la internacionalidad de la muestra, con la valorización de una geografía cultural que extrapola el límite de las fronteras geopolíticas”. El proyecto curatorial de la VI Bienal se inspiró en la metáfora La tercera margen del río, imagen tomada del cuento homónimo del escritor brasilero Guimarães Rosa. Para el curador, la tercera margen simboliza la posibilidad de “un cambio de perspectivas”, que conlleva la oportunidad de creación de una tercera forma de percibir la realidad, rompiendo con las dualidades que la definen y delimitan, tales como nacionalismo y globalización, derecha e izquierda, bien y mal, figuración y abstracción, entre otras. La tercera margen también es para el curador “una metáfora de la geografía regional, con fronteras fluviales”, y alude “al antagonismo entre regionalismo cerrado y globalización sin diferenciaciones”. Y además, según Pérez-Barreiro, la metáfora de la tercera margen hace referencia al principio metodológico adoptado por la curaduría: “el diálogo entre dos sujetos con diferentes vivencias, que genera una tercera realidad”. El curador destaca, por otro lado, que al no tener un tema definido sino una metáfora, esta edición de la Bienal “es una mirada del Mercosur para el mundo, una mirada que parte de lo regional hacia lo global. Es una Bienal que se hace a partir del Mercosur, pero no se cierra sobre sí misma”. Un equipo integrado por curadores —ya no curadores nacionales— articula esta visión “del Mercosur para el mundo y del mundo para el Mercosur”. Todos tienen una relación directa con los países del Mercosur y alguna actividad o experiencia internacional. “Representan voces diferentes”, argumenta Pérez-Barreiro, “y esta Bienal acepta y promueve la diversidad y la libertad de expresión”.

Como parte de la VI Bienal, el segmento Zona Franca se propuso ser “una zona sin limitaciones para el curador”, tanto desde el punto de vista de lo geográfico como del de lo cultural. La idea fundamental fue presentar obras de arte consideradas significativas en la producción reciente. Zona Franca se organiza con el perfil de una muestra colectiva en que el paradigma orientador es el criterio de excelencia, en la visión de cada curador participante. No hay otro eje que articule este segmento, sino éste: el artista y la obra presentada constituyen un hito importante en la producción actual.
Participaron en la curaduría del segmento Zona Franca Gabriel Pérez-Barreiro, Inés Katzenstein, Luis Enrique Pérez Oramas y Moacir dos Anjos2. En el conjunto de trabajos que ellos seleccionaron destaco aquí las contribuciones de Nelson Leirner, Cildo Meireles (ambos brasileros, propuesta del curador Moacir dos Anjos), Harrell Fletcher (Estados Unidos, propuesto por Pérez-Barreiro), Francys Alÿs (Bélgica), en colaboración con Cuauhtemoc Medina y Rafael Ortega (ambos de México, propuestos por Moacir dos Anjos).

En la instalación A Lot(e), Nelson Leirner trabaja con un repertorio simbólico presente en el imaginario popular; utiliza objetos que pueblan la cultura de masas: santos de yeso, juguetes de plástico que aluden a los cómics, cerámicas populares de las que vemos en los mercados y ferias de artesanías, avioncitos y carritos, tanques de guerra de juguete y, sobre una bandera norteamericana, la figura de un Superman, mayor que las otras, en postura de combate. La instalación fragmenta esta multitud de objetos en grupos sectorizados, disponiéndolos en superficies claramente demarcadas, una compartimentación en blocos (en lotes)3. Algunos de los soportes en donde se disponen están pintados de blanco, otros en azul. Con cierta ironía, el artista propone al receptor de su obra una mirada crítica, ya sea sobre la estética, ya sea sobre la realidad social. Resignifica así el sentido de esos objetos. El título del trabajo propone, por otro lado, una prospección crítica por su ambigüedad: si se lee en inglés, transmite la idea de “cantidad” (a lot), refiriéndose a la multitud de elementos que lo componen; si se lee en portugués (lote), el sentido es el de bloco, conjunto o sector.
El trabajo Marulho de Cildo Meireles se inserta en la línea de reflexión que viene desarrollando a propósito del tema globalización/producción cultural y artística. Esta instalación de Cildo Meireles en la VI Bienal del Mercosur discute la existencia de espacios físicos y políticos híbridos. Construye una instalación con una estructura semejante a un muelle: caminando sobre él, vemos libros que cubren el piso y cuyas cubiertas son fotografías de los océanos. Para dar la idea de agua, hay un sonido alusivo al movimiento del agua, que se forma con la superposición repetida de la palabra “agua” enunciada en diferentes idiomas y por personas diferentes. Como si se disolviera lo que es propio de cada cultura en un sonido que no pertenece a ninguna de ellas. Los mares y los océanos serían como espacios de intercambios simbólicos, donde se anulan las nociones de territorio e identidad.

Harrell Fletcher, con la instalación The American War (La Guerra Americana), trae a cuento una densa reflexión sobre la guerra de Vietnam. El trabajo se originó cuando el artista viajó con otros colegas a Vietnam, en junio de 2005, y visitó a Ho Chi Minh. Estuvo en esta ciudad visitando los museos de los vestigios de esa guerra, “la guerra americana”, como se la conoce localmente. El artista documentó el museo con una cámara digital y elaboró la idea de la instalación como manera de proyectar, para cada visitante que entrase, una visión sobre la guerra bajo la perspectiva del otro, de quienes sufrieron con ese trágico y violento acontecimiento en su país. El trabajo que vemos en la bienal fue presentado en diversas ciudades norteamericanas. Según el curador Pérez-Barreiro, Fletcher parece proponer también la idea de que el circuito del arte contemporáneo puede cobijar discusiones significativas sobre temas importantes, y dice que, tal vez, ésta sea una de las partes más radicales de su proyecto.
Francis Alÿs, en colaboración con Cuauhtémoc Medina y Rafael Ortega, demuestra en su trabajo, también, un problema de gran tensión social. Cuando la fe mueve montañas fue concebido en 2002, para la Bienal de Lima, Perú, en un momento en que se vivía en ese país una tensa crisis política y social. El trabajo es un video que presenta la acción de 500 voluntarios, quienes, en un área de 500 metros de diámetro, en las proximidades de Lima, palean arena de un lado para otro. De ello resulta una mínima alteración en las dunas, un traslado de centímetros de arena tras un largo e intenso esfuerzo.

En el segmento Conversaciones, la idea de la curaduría fue reunir un grupo de artistas y establecer relaciones contextuales entre sus obras. En cada núcleo se convidó a un artista para presentar una obra propia, y para seleccionar otras dos obras de colegas, estableciendo lecturas formales, históricas, ideológicas o afectivas. Los curadores Alejandro Cesarco y Gabriel Pérez-Barreiro, responsables de este segmento, realizaron una cuarta propuesta, respondiendo al contexto creado por los artistas. Inherente a esta propuesta curatorial está el presupuesto de que “la producción y la lectura del arte se realizan a partir del mismo arte”, partiendo de su propio campo e historia.
De este segmento, en el presente análisis, destaco tres núcleos. El primero, conformado por Osvaldo Salerno, quien, para dialogar con su trabajo Las Torres gemelas (2004-05), escogió a León Ferrari (Mariposa y aviones, 2002) y a Beatriz González (Guarda escobas de la Tragedia, 1983), a quienes la curaduría añadió la obra de Alejandro Paz (Guarda espaldas, 2002). El conjunto conduce al visitante a pensar no sólo en las articulaciones estéticas del lenguaje, sino que propone un tema ético presente en la realidad social contemporánea: la violencia, el irrespeto a la vida.

Las Torres Gemelas, de Salerno, escenifica, claramente, el ataque terrorista a las Twin Towers de Nueva York. El trabajo es un bricolage montado con sobrantes de aparatos descartados, tales como el radiador de un automóvil Mercury, modelo 1951, la memoria de un computador de 1987, un pequeño avión de madera y una lámina metálica. El trabajo fue montado por el artesano Pablo Luces Contreras, y al apropiarselo, el artista pone en discusión el tema de la creación. Mariposas y aviones, de León Ferrari, es un árbol (¿un árbol de la vida?) cuyos frutos son mariposas y aviones. En las imágenes de Beatriz González la violencia resalta en los cuerpos muertos, impresos en tipografía sobre papel periódico. El artista escogido por la curaduría es Alejandro Paz se presenta con un video de 14’3” y un conjunto de fotos cuyo tema central es la seguridad. Un guardaespaldas sigue a una persona común en su trayecto por el espacio urbano.
El segundo núcleo aquí enfocado tiene como “ancla” al artista Waltércio Caldas (El aire más cercano, 1991), que seleccionó obras de Milton Dacosta (Sin título,1957) y Steve Reich (Seis marinas, 1956) para interactuar con su trabajo, y a quienes la curaduría sumó el nombre de Jesús Rafael Soto (Cubo de nylon, 1990). En este núcleo resaltan la dimensión formal de ritmo, vibración y musicalidad de la línea y se da una dinámica perfecta en la relación de las obras. En El aire más cercano Waltércio Caldas dispone hilos que van de un lado a otro, literalmente como un dibujo en el espacio, una intervención con un mínimo de recursos. En diálogo con su trabajo están tres telas de la fase concreta de Milton Dacosta y música del compositor minimalista Steve Reich. En Soto, escogido por la curaduría, la vibración óptica da un interesante contrapunto a las demás obras. Se construye, así, un ensayo estético emocionante.

El tercer núcleo destacado trae a Laura Belém (Todavía otoño)4 cómo artista “ancla”. Ella seleccionó trabajos de Jennifer Allora & Guillermo Calzadilla (Viendo de otra manera —Guajataca—, 2000) y de Sara Ramo (Entre la lluvia y el muñeco de nieve, 2005). The Atlas Group (Solamente quería poder llorar, 2000) fue propuesto por la curaduría.
En este módulo, la mirada se dirige al medio ambiente. El trabajo de Laura Belém, Todavía Otoño, interroga la atención que le prestamos a la naturaleza. A las plantas tropicales que no pierden hojas, la artista adiciona hojas artificiales de papel, con coloración otoñal, rojiza, como la que adquieren los árboles en las zonas donde la estación es definida. La artista dice: “Todavía otoño es un trabajo que busca las relaciones entre la naturaleza, el hombre y las culturas. Con un gesto sencillo —la inserción de hojas de papel rojizo en plantas naturales— he creado un “otoño” tropical que sirve como metáfora para reflexionar sobre los conceptos citados arriba. ¿Cuál es la mirada del hombre sobre la naturaleza y cuál la influencia de la cultura sobre la construcción de esa mirada? Por medio de sus interferencias (a veces conscientes y a veces no tanto) ¿de qué manera el hombre modifica la naturaleza? ¿De qué forma el hombre crea (o recrea) el ambiente en que vive? ¿Hasta qué punto es posible manipular la realidad?5

La exposición Tres Fronteras constituye otro segmento que integra la VI Bienal del Mercosur. Resultó de un programa de residencia en la zona de la Triple Frontera del MERCOSUR, entre Paraguay, Argentina y Brasil. Se trata de una zona fluvial, además de ser una región con actividad económica, interacción cultural, política y lingüística. Remite a la metáfora de la tercera margen del río. El cocurador, Ticio Escobar, junto a Pérez-Barreiro propone el cuestionamiento de las fronteras geográfico-culturales de los países mencionados. Los artistas en residencia que integran este segmento partieron de la premisa de la diversidad cultural para crear sus trabajos. Aníbal López, que usa el número de su cédula de identidad, A1-53167, como firma de su trabajo, sigue la ruta del contrabando desde la triple frontera hasta Porto Alegre. Rehace el mapa y parodia actitudes de los contrabandistas, a quienes documenta en video y fotos. Arroja cajas (vacías) al río y reconstruye en una performance el recorrido del contrabando, por el río y por tierra, a través de los senderos del medio del monte.
Daniel Bozhkov estudió la producción artesanal y su consumo. Se propuso aprender a tallar pequeñas esculturas de animales cómo las creadas por los indígenas guaraníes. Los indígenas esculpen sus esculturas para pedir perdón por la muerte de los animales cazados. El artista se posiciona como quien consigue perdón por el uso turístico de los objetos que se compran a los indígenas —no con la intención cultural indígena, sino con la perspectiva del consumidor del objeto fabricado—.

Jaime Gili organiza y codifica letras tomadas de los graffiti y desarrolladas para un logotipo colectivo destinado a los mototaxis, la forma más popular de transporte en la triple frontera. Llama Triple Fuente a la tipografía resultante (porque se vale de los letreros usados en los tres lados de la frontera). Además, el artista realiza un registro fotográfico de la adaptación y utilización que hacen los taxistas con el material distribuido, construyendo un enorme panel con la tipografía que él ha creado y las fotos de los mototaxis.
Minerva Cuevas se presenta en el segmento Tres Fronteras con un trabajo en video sobre el tema ecológico en la Triple Frontera, rindiendo homenaje a la figura del científico y escritor Moisés Bertoni (El Sabio), figura emblemática que vivió en la región y dejó un importante legado a la investigación en meteorología, agronomía, biología y cartografía del área.

Entre las muestras monográficas de la VI Bienal del Mercosur vale destacar la del artista argentino Jorge Macchi. Su exposición tuvo lugar en el edificio de Santander Cultural y configuró un perfil de su trayectoria y preocupaciones a lo largo de cerca de 20 años de producción. Fueron presentadas 70 obras, entre DVD, instalaciones, fotografías, dibujos, grabados, gouaches, recortes y trabajos en técnica mixta. Su trabajo es conceptual, proyecta reflexiones sobre las posibilidades poéticas de la vida cotidiana. Como ejemplo, se destaca 32 pedazos de agua (1994), obra en que el artista recorta de mapas fragmentos que representan ríos y los adhiere sobre papel. Guía de la inmovilidad (2003) quita algunos barrios de una página del mapa de la ciudad de Buenos Aires, creando una interesante trama con los espacios vacíos superpuestos. En su investigación artística hay otra vertiente que dirige una mirada crítica sobre la violencia urbana. En Una poza de sangre (2001), por ejemplo, frases recortadas de un periódico narran un episodio de muerte violenta, y en la instalación Canción interrumpida (2005), los puntos de luz creados por un globo espejado de discoteca se vuelven perforaciones en el muro, el techo y el piso, marcas como causadas por tiros o por el efecto de granadas. También la música es fuente de inspiración y motiva otra vertiente de su investigación estética, la de la estructura constructiva de la obra. Podemos recordar trabajos como Canción marginal (2004), impresión digital sobre pentagrama: Música Incidental (1997), tres grandes páginas de partituras adheridas al muro cuyas líneas se componen con frases retiradas de tabloides ingleses escogidas al azar. Las frases dan cuenta de la violencia y de accidentes. En contraste con lo que se lee, se escucha una composición calmante y meditativa desde audífonos que cuelgan desde el techo.

Dos muestras con carácter histórico fueron presentadas en la VI Bienal de Mercosur. Una de ellas sobre Öyvind Fahlström (1928-1976) y otra del uruguayo Francisco Matto (1911-1995), ambas en el Museo de Arte de Rio Grande do Sul.
Fahlström nació en São Paulo, Brasil, en 1928; dejó el país a los 11 años, sin jamás retornar a su tierra natal. Tal y como se destaca en la exposición, el artista mantuvo un contacto indirecto con su país de origen, en dos niveles: uno de ellos, debido al constante contacto con artistas, poetas e intelectuales vinculados al movimiento Poesía Concreta; el segundo, según la curaduría, en virtud del sentimiento de solidaridad política con el Tercer Mundo. La exposición, que fue titulada Öyvind Fahlström: Mapas, evidencia que los mapas, “aunque aparentemente neutros en su descripción científica de los lugares, también son herramientas para el control y el dominio”, dice el curador Pérez-Barreiro en su texto crítico6. La vista aérea adoptada en la representación, por ejemplo, crea una visión de poder y vigilancia. Ése es el papel, aparentemente neutro, que el artista deconstruye. Fahlström adopta el lenguaje Pop valiéndose de la historieta de manera crítica, como acontecía en América Latina y a diferencia de Estados Unidos y Europa. Resulta interesante destacar que vivía en Nueva York en los años 1960.

La exposición de Francisco Matto tiene carácter retrospectivo. Reúne 94 trabajos entre pintura sobre tela y madera y esculturas en madera. El artista uruguayo fue discípulo de Joaquín Torres García. De su permanencia en el Taller Torres García heredó no sólo la concepción del Universalismo Constructivo, difundida por el maestro, sino también la manera técnica en la elaboración de la obra de arte. Como su maestro, destacó la importancia de las raíces precolombinas para el arte moderno, observando con interés la producción de esa época en cerámica y textiles. Su paleta también se aproxima a la de Torres García, así como los trabajos realizados en madera. La proximidad es enorme en la concepción compositiva. Habida cuenta de este hecho, entre la producción de uno y otro, habría sido importante para la exposición informar sobre Torres García, creando un núcleo que hablase de su fundamental presencia en la región del Río de la Plata, no solamente por su legado teórico y plástico, sino también por la tarea de difusión del arte moderno que promovió en la región y por la motivación artística que supo difundir gracias a la enseñanza.
La VI Bienal de Mercosur se distinguió por su cuidadosa curaduría y su bien cuidada museografía en los diferentes segmentos expositivos. Fue un evento importante para el público, y para la Fundación que la organiza, el resultado fue totalmente positivo.
NOTAS
1. N.T. Los muelles del puerto.
2. Gabriel Pérez-Barreiro es español. Historiador de arte, curador general de la VI Bienal y trabaja como curador de arte latino-americano en el Museo de Arte Blanton de la Universidad de Texas, en Austin, USA. Inés Katzenstein es argentina, historiadora del arte y curadora del Museo de arte Latino-Americano de Buenos Aires. Luis Enrique Perez Oramas es venezolano, historiador del arte y curador del Museo de Arte Moderno de N.Y., en donde vive. Moacir dos Anjos es brasilero, curador independiente e investigador; vive en Brasil.
3. N.T. Aquí hay una referencia a los conjuntos de bailarines de las escuelas de samba del carnaval, los blocos 4. N.T. El título en portugués reza Ainda Outono La palabra ainda puede ser traducida como: "Todavía", "Aún" o "Además".
5. Declaración a la autora el 4 de septiembre del 2007.
6. Catálogo, VI Bienal de Mercosur, p. 28
LISBETH REBOLLO GONÇALVES
Profesora titular de la Universidad de São Paulo y vicepresidenta de AICA.

