Exposición Individualdic 2007 - feb 2008· Por María José Ramírez

François Bucher

Alcuadrado Espacio Variable de Exhibición

 El ya conocido espacio expositivo móvil Alcuadrado presentó su más reciente proyecto, titulado Severa Vigilancia, a cargo del artista caleño, residente en Berlín, François Bucher. Esta muestra, compuesta de una serie de fotografías y un video, se montó en una casa en ruinas en uno de los barrios exclusivos de Bogotá, la cual fue allanada en la década de 1990 por la Dirección Nacional de Estupefacientes como uno de tantos inmuebles propiedad de los capos del narcotráfico, cuya actividad marcó una época tempestuosa para Colombia.

La serie de fotografías, en su mayoría de gran formato y en blanco y negro, describe otro de los inmuebles allanados, una propiedad del reconocido esmeraldero y narcotraficante del cartel de Medellín, Gonzalo Rodríguez Gacha, alias “El Mexicano”. Ese inmueble también se encuentra cerca del que ocupa esta muestra, y de no haber sido por el peligroso estado de devastación en el que se encuentra —tras años de abandono, destrucción por parte de los “guaqueros” que laceraron sus estructuras interiores en busca de posibles tesoros escondidos y la invasión por parte de indigentes—, habría sido el escenario mismo de la exposición que registra sus espacios. Las fotografías retratan el paso del tiempo en lo que debió de ser una mansión majestuosa repleta de lujos desenfrenados y derroche clandestino en todos los niveles. De ese mundo de la mafia sólo quedan evidencias de la violencia de fuego cruzado en paredes y vidrios blindados de los automóviles, así como en otros vehículos de acarreos y transporte público seguramente utilizados como fachada para las actividades ilícitas del capo.

Exposición Individual: François Bucher — imagen 1
François Bucher. Severa vigilancia, 2007. Fotografía.

La casa donde se encuentran estas series fotográficas está desmantelada también, y sin saber que no es la misma de las imágenes, el espectador intenta encontrar correspondencias visuales entre lo que éstas evidencian y las habitaciones de pintura descascarada, el patio ya inmerso en maleza, los vidrios quebradizos y las puertas de madera astilladas. Llama la atención que no sea necesario estar en el espacio físico original, pues con sólo saber que este otro inmueble también hace parte de la extinción de dominio, se recrea y recontextualiza toda la escena macabra de la casa de Gacha, en donde hubo despilfarro, asesinatos, jolgorios y bacanales. Es como entrar en la escena del crimen y dejar volar la imaginación con todo lo que allí pudo haber ocurrido, lejos de nuestros ojos, y que ahora nos golpea como una realidad ineludible. La fotografía, como dimensión paralela que recrea en imágenes un momento y su historia implícita, es en efecto una manera de vigilancia severa, y conceptualmente le da una fuerza tremenda a la obra de Bucher al hacer explícita la dicotomía espaciotemporal. Nos confronta con una verdad subyacente que muchos veíamos alejada de nuestra cotidianidad pero que se hace latente aquí y justo en medio del sector de la ciudad que creíamos más seguro e invulnerable.

Un elemento clave de la muestra es la instalación de video, con una duración de aproximadamente una hora: en dos paneles se proyectan imágenes alternadas de los testimonios de personas narrando un episodio en el que un grupo de supuestos “subversivos” ingresó en un aula universitaria, con un discurso de reflexión sobre la violencia y la muerte, hiriendo a una de las personas que estaban allí mientras éstas veían ante sus ojos cómo un personaje armado empezaba a descomponerse psicológicamente, saturando el espacio con agresiones verbales mientras les mantenía retenidas como secuestradas en ese espacio. Hay una tensión constante mientras se escuchan los testimonios y una incertidumbre en incremento por el deseo de saber si esta historia es un montaje o la prueba de una situación real. Se trata de un simulacro organizado por estudiantes de teatro de la Universidad de Antioquia en 1999, en el que se llevó al límite una farsa con el fin de abocar a los allí presentes a asumir en carne propia el sentirse victimizados, para hacer auténtica una reflexión sobre la realidad de los alcances de la agresión humana y cómo se reacciona en la praxis, lejos de las teorizaciones.

El contraste entre las fotografías, el espacio de las casas allanadas, los referentes a un pasado propiciador de violencia en Colombia y este video, son un juego mental con la conciencia del espectador, que de manera muy sutil alude a la crudeza del trasfondo temporal de una imagen o de una historia contada. Ambos elementos componen una obra fotográfica, y Bucher se ha apropiado del recurso del registro “documental” para comunicar de manera rotunda una realidad de la historia de este país, de cómo la asumimos como colombianos; cómo la enfrentamos como individuos y cómo la asimilamos desde la perspectiva plástica.

MARÍA JOSÉ RAMÍREZ

François Bucher, por María José Ramírez | artnexus