Entre Patio y Jardin

Subodh Gupta. Hermana, 2007. Videoinstalación.

Colectivadic 2007 - feb 2008· Por Isaura Ruiz

Entre Patio y Jardin

Galería de Arte Contemporáneo y Diseño

La ciudad de Puebla fue elegida para presentar, por primera vez en la provincia mexicana, una selección de la vasta colección Jumex, actualmente compuesta por alrededor de 1.600 piezas. El lugar donde se presenta la exposición es la Galería de Arte Contemporáneo y Diseño, lugar por sí sólo interesante, ya que está establecida en lo que fuera una fábrica textil en los inicios del siglo XX. Además, en la restauración arquitectónica se respetó el concepto original: techos altísimos, ventanales inmensos, patios y recovecos creados por las paredes de ladrillo.

El curador de esta muestra, Michel Blancsubé, menciona que fue un reto el montar la exposición debido a la amplitud de la galería, unos 1.000 m2 de espacio disponible, lo que sobrepasa en tamaño al lugar habitual de exposición con el que cuenta la Colección Jumex en Ecatepec, estado de México.

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Thomas Hirschorn. Laboratorio crítico, 2007. Ambientación.

A diferencia de otras exposiciones de la Colección, donde se muestra la obra de numerosos artistas, y la cantidad de piezas puede resultar enorme, en este caso, a pesar de contar con un amplio espacio, Entre patio y jardín se compone de 39 obras, por lo que la disposición de las mismas en espacios abiertos o en espacios cerrados creados específicamente para cada obra resulta óptimo para crear cierta intimidad entre el espectador y la obra. El espacio de exposición podría considerarse una pieza más, ya que la luz entra de forma abundante y los jardines exteriores que dejan ver los ventanales se cuelan como otros cuadros dentro de las salas.

Como suele ser costumbre en las exposiciones de la Colección, el espacio habitual es modificado para crear pequeñas salas y adecuar los espacios a obras específicas para su exposición aislada e individual. En esta ocasión, el reto fue transformar el espacio a modo de recordar una casa, lo cual se consigue, aunque no es evidente desde un inicio. El concepto esencial de Entre patio y jardín es mostrar la diversidad de tendencias del arte contemporáneo, las posibilidades temáticas y de medios, ya que la muestra cuenta con fotografía, escultura, instalación, video, diapositivas y videoinstalación.

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Jose Dasmaceno. Método para rastrear y mapear, 2007. Alfombra. Dimensiones variables.

A propósito, el título de la exposición se refiere a una frase utilizada en el siglo XVIII en el argot teatral, queriendo mencionar la totalidad de las butacas, tal como los marineros dirían ‘de estribor a babor’. Esa analogía en este contexto se refiere a la multiplicidad de visiones en una selección, en una muestra representativa de diversas latitudes, resumidas en sólo 37 artistas y 39 obras.

Esa diversidad se concreta en las distintas generaciones de artistas y sus procedencias, lo mismo de Dinamarca, con el ya posicionado Olafur Eliasson, de Noruega, como de Albania, Bélgica, o incluso de la India, a través del artista Subodh Gupta, que muestra una videoinstalación de corte personal y antropológico sobre el ritual de matrimonio de su hermana.

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Sofía Taboas. Azul Acapulco, 2007. Mosaico veneciano. Dimensiones variables.

Artistas ya muy consagrados como el escocés Douglas Gordon, quien abre la muestra con el video Film Noir (Fly), o el suizo Thomas Hirschhorn, con la instalación Critical Laboratory, una habitación con luz roja, tapizada con recortes de periódico, con televisores, monitores, llena de redes, empaques, cables, algunas plantas, con una atmósfera alterada y angustiante que atrapa por completo al espectador y lo introduce completamente a otro entorno. Otro espacio de inmersión es la sala dedicada a los videos de Doug Aitken, que habla sobre las minas de diamante del desierto africano.

Los artistas latinoamericanos representados en la muestra son igualmente algunos ya con una amplia trayectoria, como el cubano Félix González Torres, de quien se muestra una fotografía-rompecabezas, o el carioca José Damasceno, con la instalación Method for Tracing and Mapping, hecha con alfombra, de una extraordinaria sencillez pero gran belleza.

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Abraham Cruzvillegas. La colmena, 2007. Plástico y madera. Dimensiones variables.

Especialmente interesante resulta la cantidad de artistas mexicanos con los que cuenta la exposición, ya que conforman aproximadamente una cuarta parte de todos los participantes. En este caso, la selección fue un tanto más homogénea en cuanto a la generación y reconocimiento, ya que aparece obra de Abraham Cruz-Villegas, con una instalación de papalotes hexagonales, fabricados en plástico de diversos colores y agrupados como el título de la obra lo sugiere, a modo de Colmena.

Algunas de las obras de los artistas mexicanos son el resultado de un proceso que tiene cierto afán de registro y de salvaguarda de la memoria, como en el caso de Daniel Guzmán y la serie de acciones en las que participó la cubeta, que tiene impresa la frase: Qué extraordinario que el mundo exista, título de la obra, que resulta ser las fotografías de los lugares y momentos diversos en los que participó esa cubeta. De igual manera, la obra del tapatío Marcelino G. Barsi, una compilación de jabones que guardan un registro de las impresiones de su uso cotidiano, de su desgaste causado por los seres anónimos de los baños públicos.

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Luis Felipe Ortega. La línea de sombra. Video.

Otra obra relacionada con el registro de la memoria es la serie de diapositivas Un año de basura, del artista radicado en la capital mexicana, Richard Mosca, que fotografió cada día el bote de basura de su casa, creando un diario del desecho, en el que pueden leerse sus gustos gastronómicos, sus hábitos, las fiestas en su casa, los días que pudo pasar enfermo, etcétera.

Algunas obras no sólo tienen esta necesidad de mirar al pasado y mantenerlo en la memoria, otras son más introspectivas y personales, tienen un carácter más vivencial, como el apacible video The shadow line de Luis Felipe Ortega.

Otros mexicanos en la muestra son Miguel Calderón, Jonathan Hernández, Pablo Vargas Lugo, Sofía Táboas y Fernando Palomar.

La exposición, ecléctica en todo sentido, recrea, en esa gama de propuestas, la contradicción del ansia por un presente resuelto gracias al avance tecnológico vertiginoso, a la inmediatez, en contraposición a la melancolía del pasado, a lo artesanal, a la sencillez de una idea expresada con los recursos más elementales, pero permitiendo la amplia reflexión del sentimiento de lo contemporáneo en el arte.

ISAURA RUIZ

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