Exposición Individualdic 2007 - feb 2008· Por Janet Batet

Carlos Rodríguez Cárdenas

Farside Gallery

The Architecture of the Landscape es el título de la muestra que nos ofrece Farside Gallery, nuevo espacio en el panorama del arte en Miami. La muestra personal de Carlos Cárdenas reúne obras de la serie del mismo título en la que el artista parece establecer paisajes arquitectónicos insondables donde la nitidez, simetría y mesura por momentos alarman.

La exposición está compuesta de acuarelas de un virtuosismo técnico notable, donde el juego con la luz y el color se entretejen en la madeja geométrica que va estructurando cada uno de los paisajes que nos propone el artista. Azules y naranjas, agua y luz, aparecen como reminiscencias, ensoñaciones que sostienen un paisaje muy personal. Diríase un concerto de sensaciones vividas por el artista a través de su paso por las diferentes ciudades que le han acogido como hogar. De ahí que el elemento casa sea primordial dentro de estos paisajes urbanos.

Exposición Individual: Carlos Rodríguez Cárdenas — imagen 1
Carlos Rodríguez Cárdenas. Paisaje transparente, 2003. Lápiz y témpera sobre papel. 40,6 x 50,8 cm. (16 x 20 pulgadas).

Estos enigmáticos paisajes de Cárdenas guardan algo de Paul Klee en su experiencia tunecina donde el color y la luz enardecen al artista. Claro que, en el caso de Cárdenas, enfrentamos un viaje en el sentido opuesto. No es la obnubilación sensorial del artista alemán ante la luz del trópico, sino más bien la remembranza nostálgica que trata de crear y recrear una arquitectura que sostenga y recomponga los paisajes del alma. En este punto, entonces, la pasión es refrenada, tal vez sosegada —¿o ahogada?— . Es como si el artista recurriera al arte como un método terapéutico de sobrevivencia, donde la reiteración de un mismo pattern, pudiera redimir la ausencia y restablecer las latitudes de antaño. Ondulaciones, anillos, nichos, que reinstalan un universo evocador y único.

Para muchos podría parecer controversial, sino antagónica, esta etapa de paisajes en la que Cárdenas se sumerge hace ya unos años. Lo cierto es que la arquitectura ha sido siempre, de un modo u otro, un componente recurrente en la obra de Cárdenas. Desde la primera etapa que lo da a conocido en la palestra internacional, y donde el énfasis de su trabajo estaba asociado a los slogans políticos de la vida cubana de los años ochenta, el elemento arquitectónico es revisitado. El ladrillo, el muro, devino entonces un componente emblemático de la obra del artista. Enceguecidas cuencas de ojos tapiadas por ladrillos; controversiales cielos erigidos con ladrillos azules; islas bloqueadas. Me gustaría hacer hincapié en un performance del artista, Mi casa soy yo (1989), donde su cuerpo está completamente dibujado con ladrillos, haciendo de sí su recinto y hogar. Esta obra pareciera establecer un referente que aúna y connota de nuevos sentidos la obra expuesta en Farside Gallery. En la presente etapa, sin embargo, el hombre está ausente. El elemento humano es sintetizado a partir del elemento arquitectónico: columnas, nichos, puentes y, en específico, la casa. Los referentes han cambiado. La fisonomía de Manhattan dista mucho de la fisonomía habanera. Las problemáticas, también.

El mismo artista se ha referido a su obra como una invitación a cuestionar la realidad y mirar más allá de lo que aparece como real, transformando lo que ha sido creado en metáfora. Sea a través del estereotipo de la consigna política o del estereotipo arquitectónico, la obra de Cárdenas versa siempre sobre el hombre y su espacio vital.

The Architecture of the Landscape, en Farside Gallery estuvo dominada por colores cálidos y elementos sinuosos. Por momentos, el geometrismo y juego con la luz nos llevaba de la mano a referentes como vitrales; en otras, el componente lúdico nos embarga y a ratos nos atrapa la nostalgia. Diríase una aflicción irresoluble porque tratamos ya no con espacios físicos tangibles, sino con pastiches, improntas de la memoria que se superponen unas a otras en nuestra vivencia interior. Su muestra Architecture, Garden, Landscape: Memory of a Journey, presentada en Nueva York por la Heidi Cho Gallery, estuvo dominada por obras mucho más frías donde imperaban el azul y el gris. La casita con techo a dos aguas cedía el paso a las imponentes construcciones. Sin embargo, el elemento lírico depurado y la sensibilidad con que el artista atrapa el paisaje urbano sigue siendo una constante que aúna ambas muestras.

A través de estas vívidas estelas citadinas, el artista pareciera todavía identificado con el metafísico enunciado que le autodefinió décadas atrás como artista: “Yo no existo, sólo mi intención”, al tiempo que los cuadros de su presente serie siguen fieles al parapeto, al muro duro contra el que te estrellas si no tienes la intuición de dejarte seducir.

Como parte de La Biennial del Barrio, en Nueva York, expone The Train, una obra paradigmática de este periodo creativo de Cárdenas, donde cada vagón parece cargar con paisajes emblemáticos, arquitecturas únicas, insondables de aquí y de allá: especímenes de colección de nuestro imaginario interior y colectivo, crónicas en este devenir errante donde el sentido sedentario de enclave espacial colapsa, saltando en mil pedazos. De ahí, sin duda alguna, la urgencia de esta arquitectura interior.

JANET BATET

Carlos Rodríguez Cárdenas, por Janet Batet | artnexus