Exposición Individualdic 2007 - feb 2008· Por Mary Schneider Enríquez

Alexandre Arrechea

Magnan Projects

En su exposición What could Happen if I Lie?, los objetos y las pinturas del artista cubano Alexandre Arrechea desafiaban al espectador a distinguir entre verdad e invención. El artista, que alguna vez fue miembro del conocido colectivo de artistas cubano Los Carpinteros, creó piezas que eran inquietantes y divertidas a la vez, y planteó preguntas que perturbaban al espectador, en especial en esta época de debates en el Congreso sobre la vigilancia autorizada por el Gobierno. Sus temas resonaban profundamente al ser transmitidos mediante obras que seducían con su aparente discurso humorístico.

En Cm v. Inches, 2007, una caja de luz cuadrada proyectaba de manera uniforme cintas para medir, amarillas, entrelazadas, que parecían, a primera vista, reposar sobre la superficie de vidrio; sin embargo, al mirar más de cerca, se descubría que las cintas habían sido fotografiadas y que no llegaban hasta los bordes de la pulida y perfecta superficie. Cuando uno miraba de un lado a otro, por dentro y por fuera, el diseño de las cintas amarillas bordeadas en anaranjado, divididas por líneas negras y marcadas por la secuencia de números rojos y negros, notaba una iluminación, escasamente visible, de dos círculos blancos, como monturas de anteojos hechas en alambre, sutilmente reflejadas sobre cada cinta. Este enigmático detalle evocaba la idea de que alguien estuviese mirando al espectador, una presencia constante que espiaba en silencio detrás del fascinante tejido amarillo.

Exposición Individual: Alexandre Arrechea — imagen 1
Alexandre Arrechea. Delineado para cuadrilátero en 3D (1), 2005. Pelota de fibra con sillas de resina. Diámetro: 109 cm. (43 pulgadas).

Arena 2, 2007, presentaba una gigantesca bola de baloncesto cuyos lados estaban llenos de pequeñas sillas plásticas rojas cuidadosamente colocadas entre las líneas negras que dividían la bola en secciones. El espectáculo deportivo y el público que había venido a presenciarlo se combinaron en una sola declaración: el deporte ampliado a una escala inflada de manera absurda, con los espectadores pegados como para aprovechar el viaje. Pero esta pieza también hacía una sugerencia inquietante: que nosotros, los espectadores de un certamen público, estamos siendo observados mientras estamos sentados observando a otros.

La ominosa vista de una bola demoledora, aunque hecha de vidrio ahumado soplado a mano, que colgaba de un enorme gancho unido a un cable, llamaba nuestra atención en América, 2007. Esta impactante obra, suspendida por debajo del nivel de los ojos, tenía la palabra "América" grabada sobre el vidrio en pequeñas letras bien definidas. Dentro del globo había un puñado de escombros, fragmentos de ladrillo y trozos de argamasa y piedra, recordándonos la Zona Cero y los interminables escombros dejados por los ataques.

Por último, la sorprendente sencillez que transmitían las pinturas What Could Happen if I Lie? Red Hand, 2007 y What Could Happen if I Lie? Black Hand, 2007, ocultaba la complejidad de los temas que abordaban. Cada acuarela representaba una enorme mano que nos recordaba la palma plana de largos dedos afilados reverenciada por la secta hinduista Jainista. Las manos de Arrechea, una roja, una negra, estaban cubiertas de hileras de pequeños círculos dentro de los cuales se enmarcaba una letra. En conjunto, los círculos deletreaban palabras y frases (en español) que componían afirmaciones, falsas o verdaderas, sobre el artista. Uno leía cada mano, sin saber qué era realidad y qué era ficción y, por tanto, sin poder aprender nada acerca de él mediante “la lectura de la palma de su mano”. En última instancia, estas pinturas resumían el desafío que Arrechea planteó por medio de las obras de esta exposición: ¿Qué es cierto si no podemos diferenciar la verdad de las mentiras, en particular cuando “el sistema” fomenta esta ambigüedad?

MARY SCHNEIDER ENRÍQUEZ

Alexandre Arrechea, por Mary Schneider Enríquez | artnexus