Tiempo atrás, Vicente Antonorsi e Isabel Cisneros, artistas plásticos de trayectoria en Venezuela, tuvieron la visión de conjugar sus experiencias particulares para experimentar y enriquecer, de alguna manera, sus procesos creativos. Ellos reconocen tener varios puntos en común: el placer casi sensual por la materia, el modo como ambos la trabajan recurriendo al engranaje y a la acumulación de pequeños elementos que dan lugar a una forma bidimensional o escultórica. De allí que, bajo la curaduría de Miguel Miguel, este diálogo formal diera como resultado la muestra titulada Acumulaciones. Diálogos visuales. Vicente Antonorsi/Isabel Cisneros, recientemente realizada en la Sala TAC Trasnocho Arte Contacto.
Vicente Antonorsi es arquitecto, artista plástico y diseñador. El uso de la madera es para él extremadamente familiar. Este material lo utiliza asimismo en el diseño de sus muebles, hechos con impecable factura. Sus formas también hacen referencia a las formas primigenias. Isabel Cisneros, por otra parte, se inicia en la cerámica utilitaria, medio que continúa utilizando cuando explora sus posibilidades en el campo escultórico. Para ello se vale del tejido y del engranaje de elementos seriados, que realiza a través del gres. Cada uno de estos artistas se interesó por los materiales que utiliza el otro: Antonorsi exploró la cerámica (el gres), mientras que Cisneros experimentó con la madera, las semillas, las conchas de coco, los botones, etc. “Ninguno en su taller hubiera hecho alguna de estas piezas”, declaró Cisneros en una entrevista en la prensa local, mientras Antonorsi reconoció que le encantó hacer cosas suyas “con materiales de ella”.

Aun cuando la empatía es intensa, pues estos dos artistas sienten pasión por lo natural y por lo orgánico, sus procesos creativos son individuales y autónomos. Antonorsi mantiene un orden casi simétrico en sus piezas, mientras que Cisneros tiende a las estructuras flexibles e irregulares. No obstante, hay obras cuya autoría puede tornarse confusa, pues esta experiencia los lleva a adoptar formas de proceder utilizadas por el otro.
La naturaleza les provee la materia con la que trabajan. Ellos la transforman sin distorsionar su verdadera esencia al respetar su apariencia original: una semilla no pretende ser otra cosa que una semilla, al igual que las conchas marinas o los trozos de coco no dejan de ser lo que realmente son. La transformación de la materia se da por el tejido o la urdimbre que estos artistas hacen de ella y por la acumulación de estos pequeños elementos que conforman el cuerpo escultórico propiamente dicho. Las piezas de Antonorsi son macizas e imponentes en su volumetría; las de Cisneros semejan formas zoomórficas, muy orgánicas. La factura de ambos corresponde a la de los procedimientos artesanales, tal como los artesanos engranan las cuentas de los collares que realizan. Ahora bien, el metodismo que aplican estos dos artistas da lugar a estructuras tridimensionales sumamente depuradas y racionales. En suma, son obras rigurosamente ordenadas, realizadas con extremo rigor formalista.

La acumulación y el engranaje de pequeños elementos implican por un lado, abundancia pero, al mismo tiempo, este recurso se vuelve un lenguaje sintético. Ambos artistas lo utilizan. De allí el sentido curatorial de la muestra, pues de alguna manera se ha querido expresar la síntesis a la que llegan ambos artistas por medio de un diálogo visual que surge a partir del planteamiento formal que los une.
Cisneros y Antonorsi se apropian de los productos que la tierra les provee. Extraen sin duda su riqueza formal pero, además, esta condición promueve un sentido de pertenencia del que no podemos, como venezolanos, sustraernos. Son obras de tierra, de una naturaleza que nos es propia y que de alguna manera define nuestro entorno.
SUSANA BENKO
