La romántica asociación entre Arte, Poesía y Música nació en el siglo diecinueve, cuando artistas, escritores y compositores exploraron el campo de las emociones y buscaron las formas de expresar sus íntimos pensamientos y sentimientos espirituales, trascendentales y personales, cultivando sus propias experiencias particulares. A menudo ellos buscaron inspiración en la inmensa magnificencia de la naturaleza y en la poesía, la música y las imágenes, y encontraron la capacidad de traducir lo natural a lo supranatural. No es sorprendente que muchos artistas fueron entonces descritos como poéticos, a menudo tocaban instrumentos musicales, admiraban a los compositores de su tiempo, y tenían un total entendimiento de las manifestaciones de la palabra, las notas, las imágenes, y su creativa interacción.

Sebastián Spreng es un romántico de nuestro tiempo, tan apasionado de la música como de hacer pinturas. Él es sumamente respetado por la crítica artística y musical, y puede escribir tan elocuentemente como puede pintar. Si bien la música ha de comunicar su creatividad como pintor, él rara vez combina los dos abiertamente. Para esta exposición él ha creado una instalación (también inusual para él) de cuarenta imágenes en lienzo, las cuales están cuidadosamente ubicadas en las paredes de la galería para trabajar en armonía. La serie está inspirada en Robert Schumann’s Liederkreis Op. 39. Schumann (1810-1856) creó 140 lieder (canciones de arte) entre 1839 y 1840, año de su matrimonio, incluyendo algunas de sus más refinadas obras, muchas basadas en las palabras del poeta romántico Eichendorff (1788-1857). Sus poemas miran hacia una “encantadora tierra distante” de memorias “más allá de rojos relámpagos, que es de donde provienen las nubes...” con un secreto “detrás de los árboles de mirto”, y Schumann estuvo inspirado a escribir música acerca de lo mismo, especialmente para estas canciones. Schumann, como pianista compositor, hizo que el piano participara totalmente en la expresión de las emociones en sus ciclos de canciones, e incluso que reemplazaran su dedicación a los instrumentos musicales con un nuevo cariño por las piezas vocales. Los ciclos de canciones, en particular Op. 39 con sus melancólicas referencias a una tierra distante, inspiraron a Spreng a traducir sus emociones líricas en pinturas, usando la formalidad de la composición para sus preparativos en la pared.
Las cuarenta pinturas son pequeñas abstracciones que pueden ser vistas como simples “notas” en la composición de un músico, que trabajan juntas para formar una sinfonía completa, en esta exposición, a Liederkreis o Song Cycle (Ciclo de canciones). En una pared, diez pequeñas obras, “Row of Songs” (“Fila de canciones”), están unificadas por la línea del horizonte que llevan al observador a lo largo de un camino de emoción elogiando la belleza de la naturaleza y el romance del amor. Los colores de la tierra y el cielo varían desde los tonos verdosos de la primavera a los amarillos, anaranjados y rojos quemados, y los árboles aparecen en el horizonte como las notas abstractas de una composición musical. Los colores están en los poemas, y las pinturas se convierten en su equivalente visual atravesando el mismo camino de nostalgia y emoción. Otras pinturas en la serie van de la pura abstracción a la extensión de largas vistas, caminos, tierra y cielo. Ellas son reminiscencias de antiguas ruinas, acontecimientos astronómicos y misterios del pasado. Las canciones abarcan una gama llena de emociones y respuestas emocionales, de complejas a elementales, y las pinturas trascienden los sonidos musicales para entrar a otro campo de respuesta sensual.
Las pinturas de Sebastián Spreng demuestran la esencia de la simplicidad, abstracciones visuales de forma y color; sin embargo, tras un examen minucioso es muy evidente que técnicamente son simples. Sus superficies de yeso finamente preparadas y lisas, requieren capas de brillo antes de que la pintura sea aplicada, también en capas que son pulidas para producir texturas aterciopeladas, tan elusivas como los ambientes que él muestra. Esta es una técnica pre- renacentista, en ese entonces reservada para retablos, cuando el pigmento era tempera molida finamente y los paneles de madera distribuidos como las sólidas bases de un mundo temporal. Spreng usa óleo en la superficie de yeso y su única aproximación a la técnica tradicional da una cualidad efímera a su imaginería que es una versión moderna de romanticismo con unos nuevos medios para alcanzar lo sublime.
CAROL DAMIAN
