En la reciente serie de pinturas de Marcelo Pombo expuestas en la Galería Christopher Grimes, el artista yuxtapuso formas decorativas, antropomorfas y abstractas para producir deslumbrantes imágenes surrealistas que confrontaban la historia del arte. Las nueve pinturas (todas de 2007) de este artista argentino revelaban el dominio del medio escogido, el esmalte, mediante detalles tan refinados que aunque el tema fuera un poco gracioso, las obras eran tan cautivadoras a la vista que uno no podía dejar de sentirse atraído a contemplar de nuevo lo que estaba viendo.
Cinco pinturas estaban expuestas en un lugar destacado en la cámara más grande de las dos con que cuenta la galería. Cada una de las obras contenía temas orgánicos, un paisaje surrealista y formas rectangulares que semejaban un lienzo, un marco o, en uno de los casos, una rejilla. Puntos dentro de puntos de pintura amalgamada, aplicada en forma meticulosa desde la punta de un pincel, un palillo para comida oriental, un palillo de dientes o una jeringa, componían la mayoría de las obras.

El ciervo de la pintura representaba a un sonriente ciervo caricaturesco, de grandes ojos, que salía de entre la grama y miraba al espectador. Entre sus astas había seis formas rectangulares cubiertas de flores, conectadas unas con otras por floridas enredaderas que colgaban. Allí la naturaleza se encontraba con el artificio, con un ciervo antropomorfo hecho de pintura inorgánica, donde la atención era atraída hacia la pintura como tal y a la naturaleza de la obra de arte como objeto.
Noche escocesa con piedras preciosas y cuentas de vidrio, un panel de color azul oscuro sobre el cual había cuadrículas variables de estrellas y cuentas de vidrio tan adornadas como huevos de Fabergé o cristal veneciano, quizás reflejaba un tartán, por cuanto en el título se menciona a Escocia. Además, la cuadrícula, común en las obras de Piet Mondrian, una influencia importante sobre el artista, se menciona, aunque antes que reducida a su más mínima forma abstracta, estaba compuesta de objetos muy decorativos.
En Ave fénix en una gruta en el fondo del mar, el cuerpo de un gran fénix ejecutado de manera exquisita se yergue sobre estilizada arena, enmarcado en follaje y un borde azul. Un rectángulo pintado en tonos cálidos toma el lugar del cuello y la cabeza del ave. Típico en la obra de Pombo, esta pintura sacude al espectador con lo desconocido; con un detalle tan intrincado en el plumaje uno espera ver la cabeza de un hermoso animal pero, en lugar de eso, se ve enfrentado a una pintura abstracta. ¿Debe el espectador completar la obra o la cabeza fue reemplazada por la imagen rectangular para atraer la atención hacia la forma del panel mismo?
Seis formas rectangulares similares están colocadas en nidos, reemplazando el huevo y/o el pájaro en Árbol con nidos y cuadros. El árbol tiene un tronco, pero en lugar de desarrollarse en hojas y flores brota de él un marco negro y vacío del que se desprenden las ramas que sostienen los nidos. El árbol está colocado horizontalmente en un paisaje surrealista, delante del cielo nocturno y sobre lo que podría ser una masa de agua. Una vez más, una escena en apariencia natural está llena de extrañas formas rectangulares que, en este caso, son pinturas con títulos.
La lechuza está volando representa a una lechuza con las alas extendidas, que planea sobre las copas de los árboles con un marco entre sus garras. Los brillantes ojos amarillos, compuestos de cientos de diminutas líneas, miran fijamente y son un cálido contraste a una paleta por lo demás fría. El marco que lleva agarrado no tiene el amenazante negro de la obra anterior, más bien está hecho de caprichosas formas verdes y azules que se entrelazan como lianas. Además de hacer alusión al marco, la mirada, punto clave en la historia del arte, está presente allí. La mirada penetrante del ave está complementada por puntos que semejan ojos guardianes flotando entre burbujas.
Conocido por hacer alusión a la obra de otros artistas y por su gran interés en la historia del arte, Pombo parece estar aportando su parte con relación a problemas históricos del arte por mucho tiempo debatidos, como las limitaciones del lienzo (o, en este caso, el panel), la cuadrícula y el marco. Cuestiona la relación entre arte y naturaleza. En vez de crear representaciones miméticas convierte lo natural en artificio mediante formas muy decorativas compuestas de pintura industrial, y transforma lo ordinario en extraordinario.
En la sala del fondo, cuatro paneles pequeños (28” x 40”) alternaban entre dos motivos; el busto de una figura de apariencia extraterrestre, con un adornado tocado (Joven verde con adorno en la cabeza y Joven rojo con adorno en la cabeza), y una pila de escombros llena de los elementos rectangulares y florales que se encuentran en otras de sus obras (Isla de escombros flotante N% 1 y N% 2). Aunque no del todo nuevas (estas pinturas son muy similares a otras que el artista creó en 2006, como lo son un par de las que mencionamos anteriormente), están llenas de las características gotas, puntos y guirnaldas de flores y cuentas de Pombo, con lo cual convierten lo inusual o, incluso, desechado en algo mágico.
BETH ROSENBLUM
