Extra-Pictórico

Paulo Castro. Deconstrucción sintética, 2007. Lycra-charol y lona sobre madera. 120 x 800 x 8 cm. (47 1/5 x 315 x 3 pulgadas).

Colectivasept 2007 - nov 2007· Por Susana Benko

Extra-Pictórico

Centro Cultural Corp Group

Obras recientes de diez artistas venezolanos fueron exhibidas en la muestra Extra-pictórico en Corp Group Centro Cultural, en la ciudad de Caracas. María Eugenia Arria, Paulo Castro, Sigfredo Chacón, Ricardo Goldman, Víctor Hugo Irazábal, Javier León, Pepe López, Daniel Medina, Julio Pacheco Rivas y Mariángeles Soto-Díaz mostraron piezas especialmente creadas para esta exposición, curada por Miguel Miguel.

Interesa ahondar primeramente en el título, Extra-pictórico. Literalmente, significa lo que está fuera de lo pictórico, o bien, es lo que sobra o lo que está más allá de lo pictórico. Con excepción de dos obras de Ricardo Goldman, hechas en acrílico, las demás piezas exhibidas no son, en términos estrictos, pictóricas. Pero casi todas simulan serlo. Por un lado, aprovechan la condición bidimensional del soporte, y por el otro, simulan a los elementos de expresión propios de lo pictórico (textura, color, composición, línea, balance, etc.) sin utilizar los pigmentos que se utilizan en la pintura (óleo, acrílico, etc.). Esta condición de simulacro presente en esta exposición llama poderosamente la atención, por cuanto la apreciación de los elementos expresivos antes nombrados era pertinente especialmente para obras del arte moderno, más no siempre aplicable al arte contemporáneo. Por tanto, ¿cuál es el eslabón que une a estas dos concepciones artísticas?

Colectiva: Extra-Pictórico — imagen 1
Pepe López. Caracas Showtime, 2007. Lona encerada, cinta eléctrica de embalaje y de plomo, etiquetas, calcomanías, pegatinas. 500 x 600 cm. (196 4/5 x 236 1/5 pulgadas).*

El arte moderno se distinguió en buena parte por el énfasis en la visualidad: una obra material hecha bajo parámetros y búsquedas formales. Tan intensas han sido estas búsquedas que lo formal ha determinado las diferencias entre las vanguardias artísticas del siglo XX. De allí que estas diferencias hayan establecido movimientos radicalmente distintos como el cubismo, el orfismo, el expresionismo, la abstracción geométrica, el informalismo, por nombrar sólo algunos. El arte contemporáneo, por otro lado, se ha distinguido en muchos casos —aunque no siempre— en dejar a un segundo plano lo formal, para dar preeminencia a la idea —sea como concepto o bien como formulación de un contenido estrechamente asociado a una realidad social. Se ha llegado incluso a pensar que el arte contemporáneo de la primera década del siglo XXI no se apoya en la materialidad que caracterizó al arte moderno, entendido éste como arte basado en lo objetual y en las preocupaciones formales, puesto que en el arte actual las ideas solas pueden ser en sí mismas obras de arte. Sin embargo, el concepto mismo de “arte contemporáneo” puede ser tan cambiante como la variedad de manifestaciones existentes desde la década de los 70 hasta hoy. Este concepto conviene siempre revisarlo y contextualizarlo puesto que varían los medios y las motivaciones de una década a otra, como de un contexto cultural a otro.

Colectiva: Extra-Pictórico — imagen 2
Víctor Hugo Irazabal. The Flight of the Shapori III. Homage to Oscar Vásquez, 2007. Paper and luminescent acrylic. Variable dimensions.

Esta muestra, Extra-pictórico, resume diez propuestas contemporáneas de artistas venezolanos. Diez propuestas que se apoyan en una formalidad moderna, pero bajo una concepción contemporánea. No puede prescindirse de esta tradición, puesto que estos referentes modernos subyacen y, a la hora de la verdad, son los que justifican las palabras del curador cuando señala que en esta muestra se evidencia “la diversidad de la nueva pintura que se desarrolla en Venezuela”. ¿Cómo calificar de ‘pictórico’ lo que, formalmente, no lo es y, sin embargo, por este mismo término se sustenta esta exposición?

Posiblemente, la respuesta radique en la problematización de la pintura como medio expresivo, y en el enfoque adoptado por estos artistas al conflictuar lo que se ha establecido como “pintura”. Pepe López, por ejemplo, viene de un interesante proceso plástico que toma como referencia los procesos neoplasticistas de Mondrian. Los acentos de color del Broadway Woogie-Boogie tienen su contraparte, en esta muestra, con Caracas Showtime, pieza de lona encerada, tape eléctrico, cinta de embalaje y de plomo, además de etiquetas, calcomanías y pegatinas. Tradición heredada de Duchamp y sus ready-made es la legitimación de un objeto cotidiano como objeto de arte museable, por lo que una “escultura” de escobas, plumeros y otros objetos domésticos es la expresión paródica de un pavo real, manera como López trastoca la función representativa que ha tenido la estética clásica a lo largo de la historia del arte.

Colectiva: Extra-Pictórico — imagen 3
Julio Pacheco Rivas. A la vuelta de la esquina, 2007. Pintura acrílica sobre pared. Dimensiones variables.

Pero la idea misma de la legitimación se convierte en tema paródico en la obra de varios de estos artistas. Javier León trabaja desde hace un tiempo en su serie Hipercapitalismo salvaje, de la serie Dinero sucio. Como el título indica, se cuestiona, mediante tres módulos bidimensionales repletos de papel moneda, la corrupción exacerbada que ha flagelado a nuestros países, a la vez que son superficies fuertemente texturadas, que simulan la exacerbación del pigmento, propia de las pinturas matéricas. Mariángeles Soto-Díaz, por otra parte, realiza diminutos collages en los que plantea una lectura íntima sobre el tema de la liquidez monetaria. La anterior existencia de unos billetes, hoy es materia plástica recortada: una nueva abstracción. Con ello, pone en cuestionamiento una realidad sensible para el venezolano: su falta de liquidez. El dinero es una presencia abstracta. En el fondo, no es real.

Colectiva: Extra-Pictórico — imagen 4
María Eugenia Arria. De mí fluye lo que tu llamas tiempo, Takemitsu, 2007. Materiales diversos. Dimensiones variables.

El humor, sin duda, subyace en estas piezas y es componente indispensable para su inserción en el discurso contemporáneo. La realidad requiere que se la vea con sarcasmo. Igual, los lenguajes plásticos: la tradición pictórica del geometrismo abstracto es también parodiada cuando Daniel Medina crea volúmenes sobre el plano pictórico. La pintura, funciona casi como un plano arquitectónico. Su formato bidimensional queda trastocado cuando se vuelve una obra tridimensional: sillas y cubos están dispuestos en forma modular, tal como las maquetas de arquitectura o las “casas de muñecas”. Aquí, el más estricto geometrismo es una parodia formal. Por otra parte, la ambigüedad entre lo bidimensional y lo tridimensional justifica el término “extra” pictórico. Esta ambigüedad es vista como una extensión de las posibilidades materiales de la bidimensionalidad, puesto que pasa a una tercera dimensión. Esto se aprecia perfectamente en los estiramientos de la lycra sobre lona, en la pieza de monumental dimensión de Paulo Castro. En esta obra se reafirma el concepto de relieve, así como el criterio pictórico del negro sobre negro. Mientras que en el mural-collage de Víctor Hugo Irazábal se exalta el blanco sobre blanco. Éste adquiere cálidas tonalidades en Vuelo del Shapori III. Homenaje a Óscar Vásquez, pues el color rosa en la cara interna de algunos de los papeles doblados que componen esta obra se refleja sobre la pared que sirve de soporte pictórico. La obra alude a los “afiches-origami” que distinguieron a algunos trabajos gráficos del diseñador venezolano Óscar Vásquez. Julio Pacheco Rivas y María Eugenia Arria exploraron el dibujo como medio sobre la pared. El primero creando espacios en falsa perspectiva aprovechando los ángulos formados por la unión de paneles en forma de zig-zag (A la vuelta de la esquina); mientras que Arria realiza una hermosa composición lineal de total sutileza y sentido espacial, conjugando trazos muy sintéticos con varillas en levitación.

Tal vez el artista con mayor sujeción al medio pictórico sea Ricardo Goldman, quien ha asumido la pintura como medio expresivo desde 1975. Crea nuevas cartografías (En algún lugar del pavimento de San Marcos y Hábitat flotante sobre geografía desconocida) por medio de una geometría irregular y asimétrica. Finalmente, Sigfredo Chacón, quien ha basado su obra pictórica en la exploración de resinas pastosas y gestuales, optó en esta ocasión “autocensurarse”, al dejar una sala vacía con clavos dispuestos en forma ordenada y sistemática en la pared, gesto con el que alude al espacio de montaje de pinturas pero sin pinturas. Esta “nada”, esta autocensura, termina siendo un grito silenciado de denuncia.

*Todas las obras que ilustran este texto son fotos de Charlie Riera.

SUSANA BENKO

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