Exposición Individualjun 2007 - ago 2007· Por Mariangela Capuzzo

Walter Goldfarb

Gary Nader Art Centre

Cautivadoras y alucinógenas explosiones de color invadían el espacio de la galería del Gary Nader Art Center en cuanto uno se encontraba con la nueva serie de Walter Goldfarb (Rio de Janeiro, 1964) titulada Lysergic Garden. Apartándose de su serena y tradicional paleta monocromática, Goldfarb incorporó ahora los azules, verdes y amarillos que invaden su existencia e impregnan el frenético y alterado paisaje de Rio. Su nueva serie es única, fresca y fascinante.

Como lo expresó el artista, esta nueva serie, que incorpora flores y color, refleja su renacimiento, su divorcio total de la serie temprana sobre la catástrofe germano-judía, en la que empleó el color blanco para contrapesar los efectos psicológicos creados por el oscuro drama temático.

Exposición Individual: Walter Goldfarb — imagen 1
Walter Goldfarb. Bailando con tigres I, 2006. Bordado, laca, acrílico y anilina sobre lienzo burdo. 187 x 283,4 cm. (73 3/4 x 111 1/2 pulgadas).

Esta nueva experiencia perceptiva lisérgica1 o alterada es producida por el proceso creativo. En esta nueva serie, el artista desarrolló un enfoque más humanístico, que viene desde el interior hacia afuera. El gesto y la fuerza vital que están presentes en su empleo del color reflejan su obsesiva necesidad de explorar nuevas formas de interactuar físicamente con el proceso de creación. El acto de crear se convierte en su droga, su experiencia lisérgica.

Desde su primera exposición en el espacio Gary Nader en el año 2000, Goldfarb ha ido agregando más y más capas a su lenguaje pictórico. Dibujando con bordados y carboncillo y aplicando laca con una jeringa, como un esmerado cirujano, disecciona y ensambla cada pieza. Busca un equilibrio entre lo técnico y lo temático mientras se mueve de lo barroco a lo contemporáneo, en un continuo péndulo orgánico.

Este ritual casi religioso fue descrito por el artista en el ensayo para el catálogo en estos términos: “La obra comienza cuando se construye una enorme red y con una jeringa se le aplica laca que le da relieve a la masa pictórica y hace que la imagen se vea como una delicada pieza de filigrana; este primer paso requiere disciplina y paciencia. Inyectar laca con ayuda de una jeringa es un proceso mecánico difícil que toma más de dos semanas y le abre paso al éxtasis, la decantación y el filtrado de ideas sobre ésta u otra obra; un puro ejercicio de la razón”.

Antes que optar por renunciar a su saturada narrativa pictórica, encontramos a Walter Goldfarb en un punto de transición en el que parece estar experimentando con el principio de “menos es más”. En el centro de la exposición, marcando la pauta, se encontraban los cuatro paneles Lysergic Roses, en los que una exaltada rosa esmaltada en tonos de verde, rosado, amarillo y azul desempeñaba el papel protagónico.

Desde el punto de vista de la temática, Goldfarb sigue comprometido y confrontándonos con su tema recurrente, la condición y civilización de la humanidad. Al apropiarse de imágenes de la pintura occidental para retratar la conducta social del hombre (religiosa, política, sexual), hace que cuestionemos, reflexionemos y le encontremos significado a nuestra melancólica existencia. Por ejemplo, en su obra titulada Chart of Power II, se apropió de las ninfas danzantes de Matisse para crear una frágil trampa esmaltada de andróginos insectos que parecen flores. Al emplear como telón de fondo el color asociado con los cielos, el azul, intenta levantarnos y desviarnos de la dura realidad del hombre. Allí la imagen sirve como metáfora de las estructuras de poder del mundo.

Su interés en la arquitectura alcanza un punto muy alto en A Lysergic Passion at the Opera House I. En esta obra monumental (370 x 600 cm), Goldfarb hace referencia una vez más a la Ópera de París. Allí la composición es dramática. El teatro dibujado en esmalte blanco recrea el efecto satinado de las baldosas portuguesas que se encuentran en los edificios de Rio. La estructura, colocada contra un fondo negro y reflejada en una piscina de color índigo profundo, nos atrae y nos seda con su majestuosa belleza.

Desde 2004, los símbolos de la cultura pop emergen como personajes centrales en la obra de Goldfarb. En varias de las obras de esta exposición, como en Dancing with Tigers, empleó reiteradamente la imagen de un tigre como fetiche de la virilidad. Según el artista, él toma la imagen de un tatuaje contemporáneo elaborado sobre un cuerpo masculino para ilustrar la idea de la historia de Balzac Una pasión en el desierto, en la que un hombre lucha con sus elementos para ser agresivo o sumiso.

Otras cualidades generalizadas en esta exposición fueron el interés y esfuerzo del artista por aplicar técnicas tridimensionales para liberar la pintura del lienzo. Al incorporar objetos a la instalación, como en Silver II, y emplear el bordado como relieve en sus obras, desafía los conceptos clásicos de pintura.

Las veinticuatro obras de la exposición eran testimonio de un artista a quien no le da miedo experimentar con sus percepciones y desafiar su lenguaje artístico. La complejidad de su técnica y su enfoque conceptual son testimonio de un hombre que es consciente de su historia y describe la condición humana. Lysergic Garden fue, sin duda, una hazaña en la carrera de Goldfarb.

NOTA

1. Efecto lisérgico, nombre derivado del ácido del mismo nombre consumido durante los sesenta, el LSD (dietilamida del ácido lisérgico), una de las principales drogas alucinógenas que distorsionan en gran manera la percepción de la realidad.

MARIANGELA CAPUZZO

Walter Goldfarb, por Mariangela Capuzzo | artnexus