Exposición Individualjun 2007 - ago 2007· Por Bélgica Rodríguez

Soledad Salamé

Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile

Para críticos e historiadores del arte es ya conocido el interés que ha mantenido la artista Soledad Salamé (Chile, 1954), por la visualización y conceptualización de la naturaleza, específicamente por el agua en un contexto humanista y de preservación de la vida de la humanidad. Para ella ha sido un tema ligado al ser humano y a la majestad del planeta que habitamos; no es un tema sencillo el que afronta y explora en términos plásticos complejos, en palabras de Edward Sullivan, en uno de los cuatro textos del importante catálogo que acompañó la exposición, esta obra “se basa en una profunda comprensión de la estética y la historia de la imagen visual”. Utilizando una combinación de medios, el tema del agua, deshielos, precipitaciones y ríos que corren, lo expresa en video, fotografía en aluminio, grabado solar, dibujo y pintura, así como en una animación lenticular basada en la figuración del agua, dibujada y pintada, que se mueve en cajas de luces en la que ha dispuesto un panel con muchos lentes y dos imágenes; el resultado es un movimiento virtual de torrentes de agua que cae en sucesión continua y que el espectador aprecia cuando se desplaza frente a la obra. Este cuerpo expositivo dispuesto en tres grandes salas del Museo, en su totalidad es una instalación multimedia. Aparte del Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago, la muestra itineró hacia el Museo Histórico y Arqueológico de La Serena, Chile y a la Pinacoteca de la Universidad de Concepción. Finalizó su periplo en marzo del 2007.

Exposición Individual: Soledad Salamé — imagen 1
Soledad Salamé. Reflexión antártica, 2006. Instalación, grafito y acrílico sobre mylar. 1300 x 91,4 cm. (511 x 36 pulgadas).

La “comprensión de la estética” de la artista, está sustentada en una poética visual de transparencias y sutiles pinceladas de color, con el blanco especialmente, al lado de diferentes matices de grises (sin llegar al negro), azules, verdes, platas y violeta. Esta expresión gestual alborota la superficie del soporte, así como violenta las imágenes del video en una continua y cambiante interacción de formas, texturas y colores. El espectador reacciona ante la belleza de las imágenes del agua que se mueve en grandes olas, se sumerge emocionalmente ante el espectáculo expresionista que tiene mucho de pictórico y de exquisito acontecimiento visual, un buen ejemplo es Reflexiones antárticas, dibujo sin fin que de manera figurada muestra los procesos del deshielo de la Antártica. En la serie de fotografías en aluminio anodizado que titula Continentes de agua, Soledad Salamé muestra una imagen del agua en movimiento, imagen que se expande creando una suerte de geografía aérea que adquiere volumen, reduce el dibujo abstracto y figurativo a un planteamiento plástico visual, mientras que las herramientas de trabajo la llevan a convertir la exposición en un espectáculo plástico multimedia. Los títulos de las obras tienen mucho que ver con el tema, buen ejemplo es Salto del Ángel, refiriéndose a este salto de agua de Venezuela considerado una de las maravillas del mundo, también en la serie Rápidos el líquido en turbulencia se hace misterioso y hermético, estas obras están todas realizadas en técnica mixta sobre tela.

El misterio del agua, su esencia, su posible escasez, la fascinación del hombre por este líquido, es un tema que ha llamado la atención a muchos artistas de la contemporaneidad. Cada uno de ellos lo ha abordado desde dimensiones variables. Pero para esta artista chilena, que ha vivido largamente en Venezuela y que en la actualidad reside en Baltimore, se ha constituido en una metáfora de vida y arte, o viceversa, una metáfora de arte y vida. El tema lo convierte en paisajes planetarios, paisajes cósmicos en perpetuo movimiento que se acercan al espíritu y a la sensibilidad del espectador. Ella toma los valores formales más clásicos y en una acción creadora los contemporiza a partir de la exploración de medios tecnológicos. Partiendo de sus propias experiencias creativas, vivenciales y plásticas, su planteamiento artístico- temático se hace convincente. No existen dudas de que esta poética de Soledad Salamé, en la que involucra el agua y la preocupación por los daños que el hombre ha hecho a la naturaleza, implica una faceta importante en el desarrollo de su trabajo. Su canto es optimista, es de veneración de una naturaleza que nos ha dado tanto.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Soledad Salamé, por Bélgica Rodríguez | artnexus