La Colección Berezdivin y el Espacio 1414

De izquierda a derecha: Ignacio Lang. Linterna mágica, 2005; Carlos Garaicoa. Puedes construir tu propia ciudad a tu propio riesgo, 2001; Quisqueya Henríquez, Consuelo Castañeda. Sin título, 1996.

Entrevistajun 2007 - ago 2007· Por Celia Sredni de Birbragher

La Colección Berezdivin y el Espacio 1414

Entrevista a Diana Berezdivin

Coleccionamos de toda Latinoamérica, hasta que hace unos años, cuando ya el mundo entero se abrió a la periferia e incluyeron a los artistas latinos, sentimos que ya no necesitaban todo ese apoyo nuestro y ampliamos el alcance de la colección, al comprar arte del resto del mundo, pero siempre estamos muy conscientes del arte en Puerto Rico.

Celia Sredni de Birbragher: ¿Cómo empezaron a coleccionar arte?

Diana Berezdivin: En realidad, a mí siempre me interesó el arte. Cuando era adolescente, vi los móviles de Calder y me fascinaron. Sin pensar en comprar ni en coleccionar, todo lo que fuera visual —arquitectura, arte, edificios históricos— siempre me gustó. Me fui muy temprano de Cuba, en una época crucial, y cuando nos establecimos aquí en Puerto Rico, y tuve la posibilidad, pues empecé a comprar cositas. Con el tiempo, mi esposo Manolo se unió a mí porque le pasé el interés y empezamos a coleccionar entre los dos. Cuando nos vinimos a dar cuenta, ya era una pasión incontenible. Después de que se llenaron las paredes, no paramos.

C.S.B.: Ustedes han apoyado mucho a los artistas de Puerto Rico, y aun cuando la colección no es sólo de arte puertorriqueño, me da la impresión de que los siguen apoyando.

D.B.: Sí, nosotros apoyamos mucho el arte en Puerto Rico, que es donde vivimos, donde estamos en contacto con ellos, sobre todo el arte contemporáneo de Puerto Rico, a los artistas emergentes. Con la colección, siempre hacemos hincapié en que no es sólo de Puerto Rico. De hecho, también en cierto momento apoyamos a los artistas cubanos emergentes porque, aunque vivimos en Puerto Rico, tenemos nuestro vínculo con Cuba. Después compramos y coleccionamos de toda Latinoamérica, hasta que hace unos años, cuando ya el mundo entero se abrió a la periferia e incluyeron a los artistas latinos, sentimos que ya no necesitaban todo ese apoyo nuestro y ampliamos el alcance de la colección, al comprar arte del resto del mundo, pero siempre estamos muy conscientes del arte en Puerto Rico.

C.S.B.: ¿Cuándo tomaron la decisión de hacer el Espacio 1414?

D.B.: No fue una decisión consciente de hacer un espacio, en realidad, necesitábamos un depósito, un almacén para albergar las obras, y cuando apareció este espacio, que era más grande de lo que necesitábamos como almacén, pues sencillamente decidimos, sin haberlo pensado mucho antes, que podíamos compartir la colección con las personas interesadas y promover el conocimiento del arte contemporáneo.

Entrevista: La Colección Berezdivin y el Espacio 1414 — imagen 1
Olafur Eliasson. Lámpara para proyectar sombras, 2004. Disco de vidrio espejado, lámpara halógena, transofmador, metal, trípode, cable. 219,7 x 71,1 cm. (86 1/2 x 28 pulgadas).

C.S.B.: ¿Este espacio tiene una función didáctica?

D.B.: Sí, porque a nosotros nos interesa mucho promover el arte contemporáneo y que las personas aprendan de qué se trata, porque muchas personas ven el arte contemporáneo como algo no tan fácil de entender, entonces hay comentarios como: “Pero eso lo hace cualquiera, mi hijo lo puede hacer, se parece a lo que hacen en el kindergarten…”, y como nosotros hemos aprendido que todo ese arte trae un bagaje y hay una historia del arte que hizo posible este arte, queremos compartir esa información con las personas interesadas, para que ellos también puedan tener información y pistas. Después de que las tienes y te vas dando cuenta, ya puedes tú solo ver en otras obras cuál es el mensaje, de qué se trata. Y pensamos que eso era lo interesante, porque si fuera sólo enseñar lo que hemos coleccionado, no creo que sería de interés para nosotros.

C.S.B.: ¿Las exposiciones son temáticas?

D.B.: Bueno, en la misma manera que nos interesa el arte conceptual, también creemos que una exposición debe tener un concepto y unir la fuerza de muchos artistas, para dar un mensaje que es lo que al final entendemos que hace un artista. Igual que un escritor usa el medio escrito para decir algo, para dar un mensaje o para describir una situación, pues el artista nos lo dice también pero de una manera visual.

C.S.B.: En la medida en que organizan las exposiciones, ¿compran otras obras que quizás hacen falta dentro de la colección?

D.B.: Definitivamente, que eso es algo nuevo que no lo había antes porque no hacíamos exposiciones. Para empezar, todas las obras que se usan son nuestras. Eso puede cambiar, no es que tengamos un plan a cinco años de lo que vamos a hacer. De momento, todo es de nuestra colección. Y, definitivamente, cuando ya pensamos en exhibiciones futuras, pues lo tengo en mente, y cuando veo obra, pues digo: “Si tengo que escoger entre ésta y ésta, ésta me va a venir bien con la exhibición X”. Esto me ayuda a enfocarme. A nosotros nos gusta estar enfocados, tener una dirección, porque el mercado es muy vasto.

Entrevista: La Colección Berezdivin y el Espacio 1414 — imagen 2
De izquierda a derecha: Meyer Vaisman. Historia oral, 1988. Tintas procesadas sobre lienzo. 229,8 x 279 x 20 cm. (90 1/2 x 109 7/8 x 7 7/8 pulgadas); Jorge Pardo. Sin título (3 pinturas), 2003. Inyección de tinta sobre lienzo. 167,6 x 60,9 x 3,1 cm. (66 x 24 x 1 1/4 pulgadas). 3 paneles. Sin título (mesa), 2003. Inyección de tinta sobre lienzo sobre aglomerado de madera. 84,5 x 228,6 x 86,4 cm. (33 1/4 x 90 x 34 pulgadas).

C.S.B.: ¿Cuándo pensaste en contratar una curadora para la colección?

D.B.: Eso fue algo que sucedió, había pensado (cuando adquirimos el espacio y lo estábamos preparando) que necesitábamos la ayuda de alguien, porque era mucho trabajo. Había una persona (Julieta González) que había venido a hacer una residencia a Puerto Rico y le pregunté si estaba interesada, y así fue como empezó a hacerlo. No fue premeditado pero así fue como pasó.

C.S.B.: En el proceso de tu colección primero compraron artistas puertorriqueños, luego latinoamericanos. ¿En qué momento empezaron a comprar arte contemporáneo de otras latitudes?

D.B.: Al mismo tiempo que empezamos a comprar arte de Puerto Rico, en los años setenta también comprábamos arte contemporáneo de Israel. Allí había una estructura de museos, de adquisición, de críticos, de galerías que en ese momento en Puerto Rico no había; aprendimos mucho con unas personas que nos ayudaron a enfocarnos, a ver cómo funcionan el museo, las adquisiciones, qué se mira en un artista, su obra, premios, exposiciones, qué museos lo tienen. Es decir, aprendimos un poco de cómo funciona esto. Claro, como era lejos, se nos hacía difícil seguir el trabajo de los artistas, y además llegó un momento en el que ya era un mercado muy pequeño. Entonces, lo que hicimos fue buscar otro enfoque que fue Latinoamérica. Puerto Rico siempre fue un dado, es nuestro hogar; pero hace unos cuantos años, yo diría que en el año 2000, el mercado internacional se empezó a abrir al arte latinoamericano, empezaron a estar en las subastas, ya las galerías tanto en Europa como en Estados Unidos, tenían artistas latinoamericanos, de manera que decidimos que esa lealtad que habíamos tenido por X años, podíamos dejarla un poco. Nos abrimos también, y entonces incluimos otras cosas, y eso es lo que ha estado pasando en los últimos cinco años, pero siempre el interés es que la colección tenga un alto contenido de Latinoamérica. Además, creemos que es también interesante exhibir a estos artistas juntos, porque mientras los artistas de un área se exhiban ellos solos y no dialoguen con los demás, uno no puede apreciar su fuerza. Una vez que tú puedes exhibir a alguien como Chemi Rosado al lado de un Albert Oehlen y se sostiene, eso quiere decir que es bueno, que es fuerte, que su obra es válida.

C.S.B.: ¿Qué papel han desempeñado las ferias de arte en la colección?

D.B.: Las ferias han tenido un impacto grande, porque se va a una feria tres o cuatro días y tienes la posibilidad de ver arte de galerías del mundo entero que, si no, te costaría mucho más trabajo yendo de galería en galería, no es lo mismo. Lo otro que creo que ha tenido una influencia muy grande es Internet, porque a través de la red uno está en contacto con galerías en el mundo entero a diario. Yo puedo escribirme con alguien en Japón, en México, Brasil, Nueva York, Berlín, Noruega. Así que creo que las ferias e internet han hecho una gran diferencia.

Entrevista: La Colección Berezdivin y el Espacio 1414 — imagen 3
Guillermo Kuitca. Sin título, 1991. Acrílico sobre lienzo. 198,1 x 283,2 cm. (78 x 111 1/2 pulgadas).

C.S.B.: ¿Has comprado obras a través de internet?

D.B.: Sí. Todo el tiempo. De hecho, muchas veces si estamos en una feria y hay un artista que nos gusta, ya lo vimos y sabemos lo que está haciendo, pues hacemos el resto del trabajo por Internet, y nos mandan imágenes. Y si creemos que la podemos apreciar, la compramos por internet, y si no, pues les pedimos que la separen hasta que tengamos la oportunidad de ir para verla personalmente, pero, definitivamente, internet es una herramienta importante.

C.S.B.: ¿Y qué papel han desempeñado las subastas en tu colección?

D.B.: Un papel muy importante también porque, de nuevo, la subasta es casi como una exposición de museo. Vas y ves toda clase de artistas, de pronto un artista del cual no sabías y te llamó la atención. Y también la subasta es un buen sitio para conseguir alguna pieza más antigua que se te pasó en otro momento. Todo el tiempo compramos y vendemos en subastas. O sea que la subastas, al igual que las ferias e internet, son muy importantes.

C.S.B.: ¿Hay una zona especial del mundo en donde a ti te parezca importante ir a comprar o buscar obras?

D.B.: Definitivamente, Nueva York. Si no es en una feria, es en Nueva York, porque es la mayor concentración de producción contemporánea, y la más accesible para nosotros.

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De izquierda a derecha: Chemi Rosado. Renacimiento del Cubo Plano, 1998. Materiales mixtos. Dimensiones variables; Fabián Marcaccio. Aviso de tiempo, para pintura, 1996. Agua y base de óleo sobre lienzo, tubos de cobre y lazos de nylon. 287 x 304,8 x 35,9 cm. (113 x 120 x 14 1/8 pulgadas.).

C.S.B.: Algunos coleccionistas sienten que las galerías de Nueva York son un poco difíciles. ¿Cómo te sientes al respecto?

D.B.: Yo creo que es cierto, intimidan un poco. Hay algunas galerías en las que “You have to prove yourself”. Es en ese sentido que las ferias son buenas porque encuentras algunas galerías más pequeñas, más accesibles, y es más fácil trabajar con ellas. También hay que entender que en Nueva York van muchas personas a las galerías, y muchos entran solamente para mirar, y el personal de las galerías está ocupado y no pueden estar el día entero explicándole a todo el mundo y contestando preguntas. Yo, en parte, los entiendo, pero como coleccionista me ha tomado tiempo hasta que me siento cómoda de ir y decir: “Yo quiero tal cosa”.

C.S.B.: Si tú le fueras a dar un consejo a los coleccionistas jóvenes que están iniciándose, ¿qué consejo les darías?

D.B.: Yo les aconsejaría que trabajen con buenas galerías, con las que ellos sientan afinidad. Que lean, que miren mucho las revistas, la prensa y los libros, que vean lo que está sucediendo y que se enfoquen en lo que a ellos les guste, porque al final uno vive con la obra, y eso es lo divertido, comprar las cosas que le hablan a uno. Hay que ver las colecciones curadas, pero como no las podemos ver todas, uno lee sobre lo que los diferentes curadores escogieron, para balancear lo que la galería está diciendo.

C.S.B.: Muchas veces ustedes compraron obras, las recibieron y las dejaron empacadas.

D.B.: Sí. Eso no fue al principio sino cuando ya empiezas a comprar más de lo que puedes colgar en las paredes y empiezas a entrar más en la parte del coleccionismo donde te gusta la obra de tal artista, y esta obra no la puedes poner en tu casa, pero va a estar en tal museo, o en tal exposición, y yo creo que eso es ya lo que hace la diferencia entre comprar obra para tu casa y de satisfacer el deseo de tener cierto tipo de obras, aunque no sean adecuadas para el espacio del que se dispone. De hecho, tenemos obras que han demorado años en abrirse.

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Kcho. Sólo comprendo lo que pienso cuando lo dibujo, 1999. Medios mixtos. Dimensiones variables.

C.S.B.: ¿Manolo comparte contigo esta pasión por el arte?

D.B.: Sí. Esto lo hacemos juntos. Tenemos nuestras “diferencias”. Nuestros intereses son diversos porque Manolo es un poco más tradicional y le interesa la pintura-pintura, o pintura conceptual, pero que se lea como pintura, y yo soy más contemporánea, o sea que a mí, mientras me interese el mensaje del artista, no me importa en qué medio lo hace, si es en video, instalación, dibujo, fotos, no importa. Lo que me interesa es que el mensaje del artista sea válido para lo que yo veo que es mi colección y mis intereses.

C.S.B.: ¿Qué opinan tus hijos de esta pasión que tienes por el arte?

D.B.: Bueno, ellos aceptan que la tenga y les complace que estemos interesados y hagamos esto. Pero ninguno, de momento, tiene la misma pasión.

C.S.B.: En Puerto Rico no hay una institución que trabaje agresivamente con el arte contemporáneo. ¿Tú crees que eso de alguna manera sea un factor para que el espacio que ustedes han creado sea muy importante para Puerto Rico?

D.B.: Aquí tendríamos que hablar de definiciones. Posiblemente tú y yo definamos el arte contemporáneo de la misma manera, pero hay otros grupos, personas, instituciones, que tienen un concepto diferente de lo que es el arte contemporáneo. Yo no puedo decir, por lo tanto, que en Puerto Rico no haya accesibilidad al arte contemporáneo, lo que sí puedo decir es que Manolo y yo tenemos una visión, otra manera de verlo, nuestra colección refleja lo que a nosotros nos interesa, y hemos notado que hay un grupo grande de profesores y estudiantes de arte que comparten esa visión, que están muy contentos de tener un sitio donde pueden ir y ver obra de artistas contemporáneos internacionales y estudiarla. También nos satisface que jóvenes coleccionistas puedan venir y ver qué es lo que está sucediendo en el arte contemporáneo, y a lo mejor les da un poco de dirección de en qué área se pueden enfocar, porque siempre digo que uno puede coleccionar arte de diversas maneras y a diferentes niveles. Uno sencillamente se coloca donde pueda y en donde se sienta cómodo. También creo que es importante para los jóvenes coleccionar a las personas de su misma edad, porque crecen con ellos. Si nosotros cada día vamos coleccionando más jovencitos, serán nuestros nietos los que los verán consagrarse.

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Allora & Calzadilla. Diseños de tráfico, 2001-2003. Materiales mixtos. Dimensiones variables.

C.S.B.: Cuando visité tu espacio vi que hay una labor didáctica de apoyo a la exposición con fotografías, textos. ¿Todo ese proceso que se está haciendo tiene otro fin? ¿Qué pasa con todo ese material después de terminada la exposición?

D.B.: Ese material está digitalizado y se va a guardar. Una de las cosas que nos gustaría hacer es un sitio web para que las exhibiciones estén accesibles a personas interesadas fuera de Puerto Rico. Nosotros no planificamos a largo plazo, vamos haciendo según se nos presenten las oportunidades, pero a lo mejor algún día hacemos unas publicaciones de las diferentes exposiciones o, sobre todo, de aquellas como ésta que tiene un tema que va a seguir siendo interesante a través de los años.

C.S.B.: Cuéntame sobre la exposición de luces.

D.B.: Hace unos años nos interesamos por la obra de Olafur Eliasson, artista danés; él maneja mucho el tema de la luz. Le compramos unas lámparas, y para poder apreciarlas de verdad, tiene que ser en un área oscura. Por lo tanto, toda la exhibición se hizo con instalaciones de luz y las salas se oscurecieron completamente. Cada lámpara proyectaba una luz diferente; de hecho, hay una de ellas que eliminaba la percepción de los colores, dejando sólo el blanco, el negro y la gama de grises. Para demostrar ese efecto, se presentaron algunas obras a manera de dispositivo de apoyo o plataforma de lectura para las ideas manejadas en la exposición, y éstas, al estar al lado de dicha lámpara, se veían en blanco y negro. Hay que recordar que por mucho tiempo la investigación artística fue precisamente sobre la luz, porque el color parte de la luz, y la luz es esencial en la pintura. Estos artistas contemporáneos manejan estas ideas de una manera diferente y creemos que esta exhibición fue interesante visual y didácticamente.

C.S.B.: Estábamos hablando del video. ¿Cuándo pasaron de comprar objetos visuales a comprar videos?

D.B.: Fue hace como cinco años, porque veía los videos y estaba la pregunta de si eso puede ser visto como obra de arte, etc. Fue un paso difícil, y sé exactamente cuál fue el primero, un video de Luis Gispert, el de la porrista bailando al son de la sirena del carro. Poco a poco, no podía resistir no comprarlos porque había artistas buenos, y ésa era la manera. Cada día estoy más convencida. Y es lo más fácil de coleccionar: tienes un certificado, dos videos, uno que lo guardas y un exhibition copy, un proyector, y en un cuarto con un solo video, lo proyectas en la pared y tienes la habitación completa.

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Juan Francisco Elso. Caballo contra colibrí, 1988. Aglomerado de madera, resina, tierra, lienzo, hilo entorchado, vidrio (sin terminar). 635 x 1016 cm. (250 x 400 pulgadas).

C.S.B.: Hablemos un poco de la pieza de Chemi Rosado en la exposición sobre la pintura.

D.B.: Ésta fue una de las primeras piezas de Chemi. El proyecto consistió en que Chemi fue a este sitio que se llama El Cerro que es un pueblo en la ladera de una montaña que se ve desde la carretera, y él les propuso pintar las casas, en tonalidades de verde para que se integraran al paisaje. Fue un proceso complejo porque Chemi tuvo que convencerlos de la idea. Como parte del proyecto se publicó una revista, se hizo un museo (organizado por Pablo León de la Barra) y se les pidió a los miembros de la comunidad que trajeran su objetos más preciados y se exhibieron, se hizo un proyecto para los niños y se les preguntó qué era lo que más les gustaba y lo que menos les gustaba de El Cerro, lo cual expresaron en dibujos que también se exhibieron en el “museo”. Fue un proyecto social que se hizo mientras se pintaban las casas y en un punto se sacó esta fotografía panorámica (que si no me equivoco fueron en realidad varias que se pusieron juntas y de las que luego se sacó una sola fotografía). Como parte de la obra, está la documentación de todo el proceso que se hizo y de la participación/colaboración de los integrantes de la comunidad del Cerro. Creo que fue un proyecto muy interesante no sólo visualmente sino socialmente.

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Francis Alÿs. Sin título, 1997 y Sin título, 1997. Técnica mixta. Dimensiones variables.

C.S.B.: Hablemos del proyecto Puerto Rico 00, al cual ustedes estuvieron muy vinculados.

D.B.: Hubo tres, el del 00, de 02 y 04. Con este proyecto se invitó a Puerto Rico a muchos curadores y artistas de todo el mundo y creo que tuvo una influencia muy grande en el arte contemporáneo de Puerto Rico porque muchos de los artistas jóvenes puertorriqueños tuvieron la oportunidad de conocer e interactuar con artistas y curadores internacionales.

C.S.B.: ¿Y cómo influyeron esos eventos en ti y en la colección?

D.B.: De la misma manera, porque tuve la oportunidad de conocer a curadores y artistas y ver la validez de ciertas obras a las que yo no había estado expuesta. A varios de los artistas que estuvieron aquí les hice seguimiento y eventualmente adquirí obras de ellos. Fue la base y el principio del enfoque conceptual de la colección. En el 00 estuvieron muchos artistas que hoy en día son muy importantes. ¿Cómo podía entender cómo una obra de arte que Rirkrit Tiravanija hiciera una comida en la playa, o que interviniera una barra en el Viejo San Juan? Cuando uno ve el evento lo va conectando y se abre una ventana. Si no tienes la oportunidad no lo puedes apreciar, y lo mismo que me pasó a mí les debió haber pasado a muchos artistas.

CELIA SREDNI DE BIRBRAGHER

Directora y editora de ArtNexus.

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