Exposición Individualjun 2007 - ago 2007· Por María Elvira Ardila

John Castles

Fundación Gilberto Álzate Avendaño

URBANA reúne 12 proyectos, obras de arte para espacios públicos, del escultor John Castles. La muestra fue organizada con la intención de revisar aspectos puntuales de la trayectoria del artista, lo que le permite al espectador acercarse a los procesos de uno de los escultores colombianos que ha abordado el espacio público urbano de una manera rigurosa. Esta exposición está compuesta por dibujos, fotografías y maquetas de proyectos realizados en ciudades como Bogotá, Medellín y Washington, y de algunos no llevados a cabo por cuestiones administrativas, como es el caso de Gea, proyecto diseñado en 1991 para un concurso impecable en su formulación: Trisesquicentenario de Bogotá, organizado por el Museo de Arte Moderno y la Sociedad Colombiana de Arquitectos para Ciudad Salitre en Bogotá y patrocinado por el Banco Central Hipotecario, urbanizador de esta zona, en el que obtuvo el primer premio.

Exposición Individual: John Castles — imagen 1
John Castles. Américas, 1997. Acero. 422 x 1000 x 1200 cm. (166 x 393 x 472 pulgadas).

Todos los proyectos exhibidos fueron concebidos para un lugar específico, atendiendo las características urbanas propias de ese lugar: ejes visuales, entorno y flujos peatonales y vehiculares. Después de analizar el lugar, trabajar sobre los planos y realizar un estudio minucioso de esas determinantes urbanísticas y de uso de los transeúntes, Castles construye una maqueta con la que generalmente determina la escala adecuada y el tamaño de la obra propuesta con respecto a su entorno; realiza dibujos que se refieren a la obra en sí misma, a su desarrollo, a sus vistas, elevaciones y plantas, para luego construirla en el espacio, sin riesgo a la equivocación en su direccionamiento, volúmenes, luces y sombras.

Castles pertenece a la tradición abstraccionista geométrica; inició su carrera artística en la Tercera Bienal de Medellín en 1972, donde presentó una obra con tubos prefabricados que fue señalada por la crítica como una de las obras que da cabida al minimalismo en Colombia. En el XXV Salón Nacional de Artistas recibe el primer premio con Modulación vertical, una escultura arquitectónica simétrica e ilusoria, en metal y de color amarillo. Su trabajo en esta década y en los años 80, en la que acude al aluminio para sus estructuras, se caracterizó por una geometría inscrita en los ejes de un hexaedro, y la repetición rítmica de un módulo; un ejemplo de esto es la escultura ubicada en el centro de Bogotá en la plazoleta triangular del Banco de Crédito, realizada en 1984, que se trabajó a partir de módulos; por el lado de su hipotenusa, la escultura corre paralela a la avenida, por el interior presenta un arco, lo que permite que los transeúntes la recorran, un tanto obligados, para poder entrar al banco o salir a la calle.

Hay que hacer énfasis en que los lugares propuestos para sus esculturas en el espacio público se caracterizan por ser sitios urbanos que están en contacto directo con el público y que tienen una función precisa y clara para el ciudadano, como las plazas o las plazoletas, en oposición a los residuos viales, donde muchas veces se colocan esculturas al azar que los transeúntes ni siquiera pueden ver.

 Actualmente, aunque sus esculturas, bien llamadas Ondulantes, siguen siendo geométricas, el espectador las percibe como si estuvieran curvadas por sí solas, como si el acero de 3 milímetros de espesor no pusiera ningún tipo de resistencia al doblez, lo que permite que las obras se compenetren con el espacio donde están inscritas; tal es el caso de Américas, ubicada en la caja de compensación Compensar en Bogotá, que le da la oportunidad al transeúnte de penetrar, caminar o recorrerla por sus ondulaciones, por esa doble curva que juguetea con el lugar; la escultura de colores óxido y tierra da lugar a formas geográficas que moldea el viento. A su vez, éstas son esculturas realizadas por un elemento único, aunque puede tener varias superficies dependiendo del tamaño. De los cánones constructivos, Castles pasa a lo que podríamos llamar una geometría sensible, más “blanda y orgánica”, que logra en sus últimos trabajos por medio de los planos que se modelan geométricamente a través de cilindros invertidos, generando la sensación de un total movimiento en una estructura ascética que recurre a la formulación minimalista de “menos es más”.

Castles, con formación en arquitectura, supervisa hasta el más mínimo detalle para proponer una obra que se integre a un espacio. En su trabajo nada es gratuito, sus obras hacen de puente espiritual entre el ciudadano y la urbe; por eso, uno de sus intereses primordiales es la relación formal y geométrica con el espacio urbano; con esto se refiere específicamente a la espiritualidad propia de las expresiones artísticas, a la forma de pensar que relaciona una escultura con el ser humano y su entorno.

La exposición, con sede en la Fundación Gilberto Álzate Avendaño, concluye con uno de sus proyectos más recientes, realizado en 2006 para el concurso Parques Bibliotecas de la alcaldía de Medellín, donde obtuvo una mención por Pendiente, una estructura que uniría dos niveles de una terraza de la Biblioteca San Javier.

MARÍA ELVIRA ARDILA

John Castles, por María Elvira Ardila | artnexus