Exposición Individualjun 2007 - ago 2007· Por Marisol Martell

Humberto Calzada

Lowe Art Museum, University of Miami

El Lowe Art Museum, de la Universidad de Miami, organizó la muestra retrospectiva Humberto Calzada: In Dreams Awake, A Thirty-Year Retrospective. Con más de 50 piezas y un excelente catálogo, con palabras de Brian Dursun, director del museo, Carlos Alberto Montaner, destacado intelectual cubano, y los críticos Carol Damian y Jesús Rosado, entre otros, la muestra es un merecido homenaje a la labor del creador cubano que vive en Miami desde 1960. La curaduría de la exposición, por parte del equipo del museo y en conjunto con Jesús Rosado, encaminó al espectador desde los comienzos de la carrera artística de Calzada, para lo cual incluyeron pequeños dibujos en tinta sobre papel, realizados en los años 1960. Estas primeras piezas, que representan haciendas coloniales y arquitecturas típicas de los años 1950-60, aunque estaban muy cerca de ser bocetos arquitectónicos, con colores planos y líneas gruesas, ya avizoran los rumbos que tomaría la obra y el interés del artista por los temas arquitectónicos. El recorrido de la muestra continuó con la sucesiva presencia de obras de diferentes años, que permitían al espectador tener conciencia de la consolidación y maduración de la trayectoria del artista.

Exposición Individual: Humberto Calzada — imagen 1
Humberto Calzada. La tarde y Amelia: Homenaje a Amelia Peláez, 1994. Acrílico sobre lienzo. 122 x 182,8 cm. (48 x 72 pulgadas).

La formación de Humberto Calzada como ingeniero industrial y su profundo interés por la temática cubana comienzan a visualizarse desde las obras más tempranas. Calzada emerge en la escena artística de Miami hacia 1975, junto un grupo de artistas cubanos, como César Trasobares, Mario Bencomo, Miguel Falero y María Brito, que se dieron a conocer como la Generación Miami, y que comenzaron a dar forma a un movimiento del arte cubano en el exilio. Los trabajos de estos años representan trozos de arquitecturas que inmediatamente remiten a las construcciones habaneras, donde el medio punto y el famoso “azul habana” son algunos de los protagonistas.

Hacia 1980, las obras comienzan a traslucir atmósferas un tanto surrealistas, donde escaleras y paredes no conducen a ningún sitio. En estos años, el mar y el agua se convierten en una fuerte presencia, que estará vigente a lo largo de toda su obra, como en Otra vez el mar, de 2002. Para finales de la década ya se refleja una obra completamente consolidada, donde fue incorporada la mayor parte de los elementos que serán una constante. Y donde la motivación conceptual está completamente planteada. Calzada está involucrado y comprometido con la Patria que dejó atrás, y es a través de su obra que exterioriza los sentimientos y las añoranzas. La arquitectura, manifestación que representa una parte importante de la cultura cubana, le sirve como un recurso valioso para mantener viva la memoria. Siendo la conservación y difusión de estas memorias uno de sus mayores aportes a la plástica cubana y lo que lo emparenta con distintas generaciones de artistas que conciben su obra para reflejar y acentuar la presencia de símbolos y valores de la cultura nacional cubana.

Uno de los referentes más importantes dentro de la obra del artista es la presencia en algunos de los interiores que representa de obras de otros artistas paradigmas de la pintura cubana como Wifredo Lam y Amelia Peláez. En La tarde y Amelia de 1994, la cita a la obra de Amelia Peláez resulta especialmente interesante, por tratarse de una artista a través de cuyos trabajos se valorizaron y fortalecieron elementos importantes de la arquitectura cubana, como el medio punto y el vitral.

El compromiso de Humberto Calzada con su origen no sólo está dado en la presencia y recreación de la arquitectura cubana, sino en su responsabilidad de seguir el curso de la realidad cubana, vinculándose a ella a través del conocimiento de lo que sucede en Cuba. Este interés lo lleva a concebir obras como Ensayo para un paladar, donde alude directamente al acontecer de la isla, reflejando uno de los sitios que se convirtieron en símbolo de la supervivencia, durante el período de los años 1990, los famosos restaurantes caseros conocidos como paladares.

Además de la representación de importantes símbolos de la arquitectura cubana como el medio punto, los vitrales, los ventanales, las tejas y los pisos, Humberto Calzada ha manejado excelentemente la luz y el color en sus pinturas, elementos que cualifican la representación de ambientes urbanos y rurales.

Humberto Calzada: In Dreams Awake, A thirty-Year Retrospective es una muestra que, más allá de un homenaje, y de permitirle al espectador tener una idea justa de la trayectoria de un artista, mantiene una puerta abierta a la memoria y es un recorrido a sitios cuya nítida factura supera la realidad que refleja.

MARISOL MARTELL

Humberto Calzada, por Marisol Martell | artnexus