Exposición Individualjun 2007 - ago 2007· Por Bélgica Rodríguez

Harry Schuster y Gustavo Zajac

Galería Spazio Zero

Estos dos artistas venezolanos se presentan en sus exposiciones como Schuster y Zajac. Después de desarrollar una sólida carrera como individualidades, desde mediados de los años noventa comparten la experiencia creativa de la pintura sin contradicciones ni conflictos estilísticos; por la calidad de su trabajo conjunto les fue otorgado el Primer Premio, categoría bidimensional, en el Salón Nacional de Arte de Aragua en 2003. Profundamente figurativa, su temática podría considerarse como una extraordinaria exaltación de la belleza del cuerpo, representada por la rigurosidad formal del dibujo, la riqueza cromática y la cualidad espacial. La totalidad de la obra la constituyen sus varias partes diferenciadas y autosuficientes en dimensiones físicas, pero que se vinculan entre sí por las coordenadas no visibles de un lenguaje plástico desarrollado a partir de la temática basada en una memoria histórica trascendente, lo sagrado y lo profano, para convertirse en un asunto ultra contemporáneo de la formalidad bidimensional contemporánea presentada al espectador a la manera de instalación.

Exposición Individual: Harry Schuster y Gustavo Zajac — imagen 1
Harry Shuster-Zajac. El coño azul, 2006. Técnica mixta. Dimensiones variables. Foto: Manolo Zapico.

La iconografía tradicional se concluye en una historia del presente, parte de un repertorio con referencias a mitos, alegorías y realidades (imágenes religiosas extraídas de la historia del arte, del barroco americano, del cuerpo humano en posiciones espirituales y sexuales), en los que cierta ideología humanista se interseca con un pensamiento divino. Schuster (1956), trabaja en óleo, mientras que Zajac (1954) lo hace en grafito y acrílico, de manera que cada uno se identifica con su propia técnica, pero al final, el espíritu general de la obra se impone como apoteosis dramática de la imagen clásica, la que, como toda imagen de la representación, es simultáneamente descriptiva y narrativa; entonces, es al espectador a quien le corresponde completar ambas acciones. La disección del cuerpo es otra de sus características icónicas, en este caso de doble referencia. Por ejemplo, la espalda de un cuerpo masculino, sensualmente perturbadora, se compromete visualmente con la mirada de los ojos del rostro de una virgen suspendida en otra sección. Ninguna imagen se presenta completa, como tampoco se resuelve en su configuración más pura. Todo lo contrario, se discierne como fragmentos de la realidad significativa del tema. Vendrá de allí el título de la muestra: “¿Contra Ego?” Ego contra Ego es la lucha de contrarios y semejantes.

La obra de estos artistas es una combinatoria de imágenes descentradas sobre las que la mirada no se posa sobre un punto fijo, de allí que su unidad esté más bien ubicada en la transgresión de sus límites espaciales. Aquí el “acontecimiento” pictórico es resultado del juego de analogías de imágenes provenientes de universos diferenciados. Podríamos así calificarla como un abstraccionismo figurativo, puesto que el discurso se ubica en un espacio no funcional de movimiento perpetuo que definitivamente revitaliza el discurso de la postmodernidad e implica la vanguardia de la tradición pictórica. Schuster y Zajac basan su obra en la conceptualización dramática de los temas religiosos, parecidos las batallas de imágenes y el también carácter dramático que comporta la violencia del hombre actual; paradójicamente, es esta violencia, con rasgos de dureza y agudo expresionismo, la que provoca la perturbadora sensualidad que permea las atmósferas pictóricas oscilantes entre lo profano y lo sagrado.

Schuster y Zajac navegan en la cultura de la acultura, aquella en la que las nociones de imágenes iconoclastas se imponen para definir una postura artística casi metafísica: simbolismo purista de una temática que es parte de una historia de su tiempo.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Harry Schuster y Gustavo Zajac, por Bélgica Rodríguez | artnexus