nEUclear reactions

Carlos Blanco. La maleta: túnel del tiempo, 2005-2006. Escultura inflable. 700 x 1000 x 400 cm. (275 1/2 x 393 3/4 x 157 2/5 pulgadas). Cortesía: Casas Riegner, Bogotá.

Colectivaabr 2007 - jun 2007· Por Andrés Isaac Santana

nEUclear reactions

CAB de Burgos

Identidades biculturales, reestructuraciones geopolíticas del territorio, crisis del occidentalismo, decadencia de la falacia postcolonial, sospecha acerada sobre el fenómeno de la globalización y descrédito absoluto respecto a todos los modelos de identidad monocordes y esencialistas son algunos de los ejes operacionales del pensamiento contemporáneo. La cultura actual se debate en el terreno movedizo de las indefiniciones, las genealogías montadas y los cruces y tensiones de los aspectos y contradicciones fronterizas. La subjetividad contemporánea es, entonces, y a consecuencia de ellos, más tránsfuga, más escurridiza, más resistente a la definición de un perfil racional desde los tradicionales resortes de la pertenencia a un país, una identidad, un tipo de género, una nación, un territorio específico, un modelo de raza. Los fenómenos harto complejos de la emigración y la inmigración van, en este sentido, cartografiando un mundo donde la promiscuidad parece convertirse en el sello de distinción, frente a ese modelo de pureza ilusionista defendido por cierto relato histórico. La epifanía utópica rinde sus armas, el escepticismo se roba el derecho a la centralidad.

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Edith Dakovic. Piel de caucho, 2006. Instalación, silicona, pigmento y pelo humano sobre aluminio. Cortesía: p/m Gallery, Toronto.

Es a propósito de este escenario y de sus complejas relaciones de diálogo que el más reciente comisariado de Paco Barragán, bajo el título nEUclear reactions, expuesto en el CAB de Burgos, adquiere significados muy distintos a los que cierta crítica se ha suscrito, y desde los que ha intentado desentrañar sus sentidos últimos. Si bien es cierto que en la puesta en escena de la exposición, cuyo relato lo articulan las obras expuestas sobre la base de guiños y complicidades entre ellas, no alcanza a satisfacer del todo, o no al menos desde una elocuencia irrefutable, los enunciados conceptuales de la plataforma discursiva ideada por el comisario, hay que agradecer con mucho el ejercicio intelectual de especulación y el ánimo de distanciamiento de los esquemas tan conservadores que estimulan la mayoría de los proyectos expositivos en el campo cultural español, transido como está por una devoción excesiva hacia los clásicos y hacia los valores estéticos fuera de todo riesgo. Se quiera o no, ésta es una exposición de tesis en la que, a partir de la obra de catorce artistas en cuyos orígenes u hojas de vida se mezclan distintas procedencias y culturas en una especie de palimpsesto, se busca al menos sugerir un frente de discusión sobre lo que es la Europa actual, o sea una Europa sin europeos, dejando a un lado ese paradigma reduccionista y ficticio de un territorio puro, blanco, occidental e ilustrado. Quizás esta idea de arranque pueda parecernos algo ingenua, lo que sin dudas resultaría un criterio respetable, pero creo que más allá de la presunta torpeza del enunciado rector de la muestra, está en su base un interés de problematizar, someter a discusión y colocar en el centro del debate (en el territorio del arte) cuestiones que quedan irresueltas desde las plataformas políticas.

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Clemencia Labin. De la serie Megapulpa Cayenne, 2005-2006. Pintura acrílica sobre telas tapizadas, telas variadas engrapadas sobre madera rellenas de algodón de tapizar. Dimensiones variables. Cortesía: Karpio-Facchini Gallery, Miami.

Partiendo de esta premisa nEUclear reactions, se convierte en una muestra no acabada, sino, y muy por el contrario, en un ejercicio intelectual propositivo, una especie de laboratorio de ideas que buscan respuestas, más allá de asentar tesis doctas de carácter concluyente. Por esta razón, es un tanto equívoca la idea de señalarla, en el paisaje profuso de exposiciones colectivas que apelan a la nacionalidad, a lo local, a lo étnico o a las infinitas denominaciones de origen, como criterios estériles de clasificación. Su procedimiento especular es de otro calado una vez que —en palabras del propio comisario— “nEUclear reactions no busca homogeneizar o nivelar diferencias. Al contrario, sugiere una perspectiva basada en identidades quebradas para llevar a cabo una investigación crítica en prácticas artísticas contemporáneas”1. Siendo así, la nómina de artistas seleccionados responde a un elemento que es común a todos, el hecho de vivir en diferentes zonas del mundo y gozar de un pasado familiar multicultural, lo que define un perfil de subjetividad bicultural que la mayor de las veces, lejos de ser una ventaja por el dominio de lenguas y por la tenencia de doble nacionalidad-pasaporte, llega a convertirse en un auténtico conflicto donde la constante redefinición del Yo está en la base de toda gestión social y humana, incluyendo –cómo no— la propia producción del hecho estético.

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Charles Juhasz-Alvarado. Lustra botas: Burgos, 2005-2006. Instalación. Técnica mixta (caja roja en el centro de la imagen). Dimensiones variables.

Las clásicas preguntas de quién soy, cómo me relaciono con el otro, dónde está mi lugar en el mundo, dónde está mi hogar (en el hipotético y mejor de los casos, en los que el hogar existe como entidad física y nuclear) parecen fantasmas que deambulan por esta muestra con el claro propósito de crear un estado de perturbación en el interlocutor —avisado o no— que se enfrenta a estas obras. Respondiendo a esta idea, adquieren un sentido mayúsculo las palabras de Irit Rogoff cuando sentencia que “en una previa formación existía una alianza necesaria entre identidad (ser rojo, francés o musulmán) y la ubicación de esa identidad dentro de una localización nacional, regional o cultural (ser turco, europeo del norte o del mundo del arte). En el momento actual, sin embargo, la dependencia mutua de estas dos categorías se ha ido difuminando de manera intrigante”2. La subjetividad contemporánea es entonces cada vez más tránsfuga, disidente, escurridiza, como lo son en buena medida las propias prácticas artísticas, en las que sin duda se impone un nuevo “paradigma de contaminación”, de promiscuidad referencial, producto de los cruces de identidad, la diversidad de orígenes, la convivencia mutua en el espacio heterotópico y el estado impenitente y nómada de la vida. El nomadismo de hoy en día, del que muchos tenemos noticia en primera persona, supone el ataque más devastador a nociones como las de: familia y hogar. Dónde está mi hogar y a qué familia pertenezco si cada vez el viaje me aleja más de mi origen.

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Daniel Chust Peters. Air Global, 2006. Instalación, técnica mixta. Dimensiones variables.

En este sentido, y respondiendo a este criterio de ambigüedad y contaminación, las obras de Shane Cotton, François Bucher, Edith Dakovic, MK Kaehne, Clemencia Labin, Darren Sises, Carlos Blanco, Alexander Apóstol, Shane Waltener, Daniel Chust Peters, Aldo Lacobelli, Reuben Paterson, Charles Júhasz-Alvarado, Imants Tillers, resultan todas auténticos ensayos híbridos donde se montan y cruzan elementos provenientes de las culturas de origen con otros de la cultura receptora, así como mezclas antojadizas de la alta cultura y la cultura popular tradicional. Las maletas de Carlos Blanco, enorme artefacto hinchable que por su estructura de túnel nos invita a visitar el pasado y recuperarlo en forma de un presente al que no se le debe voltear el rostro, y las del ruso-alemán MK Kahne, resultan con todos y cada uno de los utensilios básicos para afrontar la vida en el espacio nómada, junto a la gigantesca caja de zapatos en tanto metáfora de la inmigración convertida en caballo de Troya, no hacen sino hablar de una figura de un altísimo potencial simbólico: el hogar-portátil. La reflexión en torno a la identidad transmuta por medio de la piel como primera seña de distinción hace mella en la excelente y soberbia obra de la canadiense Edith Dakovic, mientras los mapamundis del brasileño-español Daniel Chust recurren a la figura del taller-hogar como atalaya de resistencia. En esta misma línea, las obras del aborigen australiano Darren Siwes y del venezolano Alexander Apóstol visitan el hogar como sustento de la vida, pero también como conflicto, desunión y extravío de lazos. El belga-australiano Shane Waltener, recuperando prácticas tradicionales del ámbito femenino para crear puntos de encuentro en los que sea posible un diálogo pausado frente a la celeridad y amnesia del modelo global. Los puzzles fragmentados del letón-australiano Imants Tillers rearticular, en un plano de referencias infinitas, elementos aborígenes con otros europeos, hablando así de identidad, pertenencia y desplazamiento. En torno a la identidad como falacia y a sus mecanismos de construcción, se revelan los paisajes del maorí neozelandés Shane Cotton. Lo mismo hace el colombiano-francés François Bucher plegando páginas de revistas aportando como resultado una visión de collage que alude a los montajes y manejos antojadizos que hace el poder de todo tipo de denominación de origen. Sentimientos de pérdida, viaje multicultural y desarraigo se convierten en ejes estructuradores de la poética del maorí neozelandés Reuben Paterson, a través de sus sutiles instalaciones de carácter pictórico realizadas con purpurina y telas estampadas. El ítalo-australiano Aldo Lacobelli y la venezolana-francesa Clemencia Labín resultan síntomas visuales de una tipo de memoria deslizada y cultura del Yo, que obliga a una constante, obstinada y hasta dolorosa redefinición del ser en el mundo.

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MK Kähne. Maleta con paisaje, 2005. Escultura cromada de madera. 188 x 200 x 220 cm. (74 x 78 3/4 x 86 3/5 pulgadas).Cortesía: Espacio Líquido, Gijón.

NOTAS

1. Extraído de las palabras del catálogo de la muestra.

2. Palabras de Irit Rogoff, citadas por el comisario en su texto nEUclear reactions. Catálogo de la muestra con el mismo nombre.

ANDRÉS ISAAC SANTANA

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