Exposición Individualabr 2007 - jun 2007· Por Anny Bello

Jesús Caviglia

Templarios, la Galería Taller

En la exposición Calar un grupo de veintiocho piezas, entre ellas, un libro realizado conjuntamente con Enrique Peña, nos invita a adentrarnos en el discurso plástico de Caviglia, dirigido al ensamblado de objetos encontrados, especialmente de puertas, gavetas, patas de sillas y mesas. Objetos sacados de lo cotidiano o recuperados de su abandono, que una vez traspolados al ámbito de lo artístico, abren las puertas a percepciones e historias resguardadas por la memoria.

A lo largo del recorrido en sala, se observa una línea coherente en el desarrollo del trabajo del artista. La madera, empleada como materia prima, de formas ovoidales, cuadradas o rectangulares, constituye en sí misma el medio y el soporte de la obra. Aún así, ligeras diferencias en la resolución técnica y compositiva del ensamblado, marcan pequeños grupos dentro de la totalidad. En algunos casos, el ensamblado es resuelto yuxtaponiendo distintas secciones de puertas o ventanas, creando una integración casi homónima en la superficie. En otros, los elementos son superpuestos para destacar sus corporeidades. Sin embargo, pese a la preponderancia de los volúmenes, ellas siguen manteniéndose en el límite de lo bidimensional.

Exposición Individual: Jesús Caviglia — imagen 1
Jesús Caviglia. Colores embriagados, 2006. Instalación, ensamblaje. 59 x 47 x 4 cm. (23 x 18 1/2 x 1 1/2 pulgadas). Foto: Ding Musa.

Los títulos de las obras, por su parte, han sido acertadamente seleccionados para magnificar el contenido y cromatismo de las piezas. Amarillo de donde vine, Blanco transitado, son ejemplo de ello. En la primera predomina el amarillo y en la segunda el blanco, relación que más allá de la aparente simplicidad en la denominación de la cosa y la descripción objetiva de una de sus características, es el eslabón formal que permite adentrarnos a nuevas realidades y significados.

Las texturas guían esos distintos significados. Son las huellas dejadas sobre la madera, las palabras articuladoras de un alfabeto que relata historias silenciadas y ampliadas por un detalle de la pieza original, es decir, la gaveta de un estante o la pata de una silla. Esos distintos objetos inanimados son integrados para proponernos una realidad poética y profunda.

Siguiendo el recorrido, el primer grupo de obras, Colores transitados, está conformado por un tríptico de óvalos de tamaño muy similar, de bordes perfectamente delineados y cortados. Los diseños en relieve propios de la superficie de los trozos de madera de las puertas, así como el desgaste de los colores, denotan precisamente texturas dejadas por el uso y el paso del tiempo. Son, en conjunto, tres óvalos separados unos de otros y colocados en direcciones distintas, que convergen en el centro en una tensión indefinida entre salir o entrar. También en Amarillo de donde vine percibimos el optimismo de un amarillo que viste la madera, vitalizándola con luz y armonía. Aquí el soporte es la puerta o ventana en forma de óvalo, enriquecido con formas caladas superpuestas. Destaca, del conjunto, la gaveta —presente de manera recurrente en algunas obras—, depósito y guardiana de recuerdos, que ahora nos es abierta para que conozcamos el tesoro resguardado en su intimidad.

Luego, encontramos otro grupo de obras, el de “los blancos”, que presentan características similares a las anteriores piezas, pero con el uso del blanco como color regidor de significados. Así, Blanco transcurrido, Blanco probado, Blanco sin custodia, Blanco afanado, nos remiten a la esencia del blanco, es decir, a la pureza y a las huellas dejadas sobre ella, expresadas con texturas, que intuimos semejan la epidermis reveladora de vivencias pasadas.

En cambio, en Colores embriagados y Colores arados, la madera es sólo un recurso formal para crear otra propuesta de contenido netamente plástico. En este caso, las sinuosidades de la madera son aprovechadas para recrear inusuales formas de guitarras realizadas en una línea cubista, enmarcadas por cajas abiertas a modo de nicho.

Finalmente, otro grupo de obras alusivas a la naturaleza presenta variaciones en la paleta de colores. Los tonos marrones y sienas propios de la madera son el soporte de un círculo central, que a su vez está lleno con formas diversas abstractas que calzan perfectamente entre sí. Naturaleza prófuga, Naturaleza sin cesar, Naturaleza sin plazo y Naturaleza viajada así lo muestran.

Caviglia, a través de estos grupos, expone algunas de las interpretaciones que le infiere el lenguaje de la madera. Significados secundarios o “calados” que logra al descontextualizar esos objetos encontrados de sus funciones originales, bien cuando nos adentra a seguir las huellas de sus propias historias, bien cuando retrae sus formas para crear composiciones de interés exclusivamente formal y estilístico, o cuando los propone como significados de simples relaciones naturales.

En todos esos casos, la madera, el ensamblado y el color son el medio para propiciar el encuentro con otra visión de nuestra cotidianidad y para rescatar del olvido objetos que posiblemente, alguna vez nos pertenecieron.

ANNY BELLO

Jesús Caviglia, por Anny Bello | artnexus