Exposición Individualabr 2007 - jun 2007· Por Alberto Barral

Esteban Lisa

Galería Ramis Barquet

En la sede de la Galería Ramis Barquet del distrito residencial de Nueva York se llevó a cabo la exposición individual de Esteban Lisa (1895-1983), un visionario artista nacido en España que residió toda su vida en Argentina, donde empezó a producir un interesante conjunto de obras abstractas a partir de 1925, producción que continuó hasta su muerte, en 1983. Sin embargo, la apreciación de Lisa como artista es un fenómeno muy reciente, debido a que decidió no exponer nunca sus obras. La primera exposición importante de su producción fue realizada en Buenos Aires por la Fundación Esteban Lisa en 1987, cuatro años después de su fallecimiento. Al año siguiente, el Museo Municipal de Artes Plásticas Eduardo Sivori, también de Buenos Aires, presentó la primera exposición de obras del artista llevada a cabo en un museo. Desde la retrospectiva en el Museo Torres García de Montevideo en 1998, su obra ha aparecido constantemente en exposiciones de galerías de Europa y en ferias internacionales de arte.

Exposición Individual: Esteban Lisa — imagen 1
Esteban Lisa. Composición C, 1941-1944. Óleo sobre tablero de papel. 29,4 x 23,3 cm. (11 15/16 x 9 1/16 pulgadas).

Lisa pertenece a la tradición de artistas herméticos de América Latina que deliberadamente se mantienen al margen de las principales corrientes y plataformas artísticas de su época para desarrollar su propio camino, que no es sólo una trayectoria artística sino también el desarrollo de una filosofía. Con relación a la obra de Lisa nos viene a la mente Xul Solar (1887-1963), otro artista argentino contemporáneo suyo, que también desarrolló sus propias teorías artísticas y filosóficas por fuera de la corriente principal.

Desde la perspectiva contemporánea de nuestra era tan comercial, artistas como Lisa son en verdad un eslabón perdido en el escenario artístico. En nuestro mundo artístico actual, movido por el mercado, nos cuesta trabajo entender el concepto de arte sin mercadeo, y desde nuestro punto de vista es difícil comprender que en realidad hayan existido artistas que declinaron las oportunidades que el mercado podría haberles ofrecido y buscaron un ideal artístico con total desprendimiento.

Aparte del aislamiento que distingue la obra de Lisa, los artistas latinoamericanos que trabajan la abstracción son también a menudo mucho menos famosos que sus homólogos que desarrollaron el modernismo mediante la figuración. La importancia de la abstracción en la tradición del arte latino moderno ha estado recibiendo la debida atención desde la innovadora exposición “Inverted Utopias”, curada por Mari Carmen Ramírez y Héctor Olea para el Houston Museum of Fine Arts en 2004. No obstante, el impacto visual de los muralistas mexicanos y de los surrealistas de todo el continente son todavía, en grado sumo, las expresiones de arte moderno latino más reconocidas en Estados Unidos y el mundo en general, un hecho ampliamente demostrado no hace mucho, en 2005, por el enorme éxito logrado por la exposición de Frida Kahlo en la Tate Modern de Londres. Entonces, esta exposición de las abstracciones de Lisa fue no sólo una gran oportunidad para descubrir a un artista de calidad sino también una inspección informativa a otro paso en el desarrollo de la abstracción en las Américas.

No debería sorprender que artistas que decidieron trabajar y desarrollarse dentro de una senda interna hayan permanecido desconocidos por mucho más tiempo que sus homólogos, incluso después de haberse desarrollado el interés por el arte de esta región. Un artista como Lisa no sólo no tuvo exposiciones en el largo transcurso de su producción sino incluso durante años después de su muerte, y fue sólo a partir de la década de 1990 cuando empezó a tener exposiciones de su obra en galerías comerciales de todo el mundo. Aun así, para quienes visitamos la Galería Ramis Barquet, las obras abstractas de Lisa hablaban por sí mismas en la claridad de su propósito y la calidad de la ejecución. El artista mostró el mismo compromiso por la abstracción que se extendió por Europa a comienzos del siglo pasado y que tuvo gran prestigio en los círculos vanguardistas de todos sus centros culturales antes de la llegada de la Primera Guerra Mundial.

Su obra tiene una gran afinidad con las obras de los suprematistas rusos, a la vez que contiene las cualidades espirituales del arte que fueron parte integral de la obra de Kandinsky, pero también puede verse en contexto con el desarrollo de la abstracción en Estados Unidos cuando se le compara con la obra de Arthur Dove (1880-1946), el primer pintor abstracto estadounidense y que también comparte con Lisa el desarrollo aislado de su obra y su falta de contacto con el medio artístico de su tiempo. Otra similitud con Dove es la pequeña escala de las obras. Las que se expusieron en la galería medían en su mayoría 30 x 23 cm, y fue un placer poco común ver el excelente uso del plano pictórico; estamos de acuerdo con el profesor Sullivan, que afirmó en el catálogo de la exposición: “En épocas más recientes, lo grande se equipara a menudo con conceptos de ´imponencia´ e incluso con calidad. Rara vez tenemos la oportunidad —o el placer— de entrar a una exposición de obras de arte de tamaño discreto”. En efecto, fue un placer excepcional ver abstracción de esta calidad, que puede trascender las limitaciones de su tamaño y tiempo de creación para brindarnos una experiencia estética tan significativa como esta selección de la obra de Lisa que con tanta elegancia demostró que la calidad tiene su propia forma peculiar de aparecer y negociar una presencia permanente.

ALBERTO BARRAL

Esteban Lisa, por Alberto Barral | artnexus