Exposición Individualabr 2007 - jun 2007· Por Cecilia Fiel

Daniel Santoro

Galería Palatina

Una vez más Daniel Santoro nos mostró su ya clásico universo peronista con el que viene trabajando desde sus primeras muestras individuales de los años 80. Esta vez fue La leyenda del descamisado gigante, exposición realizada en Galería Palatina.

Como en toda su producción artística, parte de la iconografía de la imaginería peronista para recrearla con un sello propio. El eje temático ha sido ahora el descamisado obrero del suburbio, tosco y mal vestido (según sus enemigos políticos), convertido en héroe romántico que batalla contra el pasado oligárquico opresor. La leyenda del “descamisado gigante” refiere al monumento para y por la clase obrera, de 137 metros de longitud, que, provocativamente, iba a estar emplazado en un barrio residencial de Buenos Aires. Derrocado Perón por la Revolución Libertadora, en 1955, el monumento quedó inconcluso, perdurando como un mito dentro de la historia argentina.

Exposición Individual: Daniel Santoro — imagen 1
Daniel Santoro. El descamisado gigante ayuda a cruzar el riachuelo a la mamá de Juanito Laguna, 2006. Óleo sobre lienzo. 170 x 140 cm. (67 x 55 pulgadas).

Realizadas al óleo y con claro énfasis contenidista, las obras de Santoro giran en torno al universo de los personajes de Antonio Berni pero anclados en una atmósfera peronista. El artista nos muestra a la madre de Juanito Laguna como beneficiaria de la política social de Evita o siendo rescatada por el descamisado. Como otros humildes, tiene el privilegio de ir a la escuela, donde lee (obligatoriamente) La razón de mi vida de Eva Perón; también juega en el bosque y tiene en su casa una máquina de coser, símbolo de la política social de la “abanderada de los humildes”.

En el diálogo entablado con los personajes de Berni, Santoro se da libertades, como la de plasmar a la mamá de Juanito de la mano del peronismo. Esto tiene un riesgo, y es el de confundir la postura política de Berni, quien estaba ubicado en las filas del Partido Comunista y de la ideología de izquierda, aun cuando ya no perteneciera a dicho partido. Berni plasmó a Juanito Laguna alejado de las garantías que adquirió la clase trabajadora durante el gobierno peronista. No sólo gracias a los detalles que dejó en la novela inconclusa de Juanito sino por la forma en que lo representó, en la mayoría de los casos rodeado de basura. Así, puede dar a confusión el hecho de que Santoro lo ubique junto al edificio de la CGT o a Evita. Una lectura rápida de la obra podría terminar por tergiversar el universo creado por Berni.

Junto al descamisado y a los personajes de Berni, Santoro ubica al avión Pulqui, aquel logro en el avance tecnológico profusamente publicitado por el Estado peronista, como también al edificio de la Confederación General del Trabajo (CGT). En algunos casos, sus pinturas están construidas sobre la base de citas de obras de Magritte y de De Chirico.

En distintas oportunidades, Santoro ha dado cuenta de la ausencia de una pintura peronista en el discurso de la historia del arte argentino. Décadas después viene a llenar ese espacio. Con actitud de “artista comprometido”, sostiene no sólo desde su pintura sino desde sus escritos una posición que lo define como tal. En el prólogo del catálogo que acompaña su exposición escribe: “Es fácil imaginar el temor y el rechazo que produjo esa masa oscura movilizada en aquellos primeros años fundacionales, mostrando por primera vez la cara mestiza de un país que se creía de blancos europeos”.

Con su obra, Santoro logra poner en escena lo que un discurso hegemónico marginó. Y esto no es poco.

CECILIA FIEL

Daniel Santoro, por Cecilia Fiel | artnexus