Exposición Individualabr 2007 - jun 2007· Por Christine Frèrot

Daniel Chust Peters

Musée d’Art Contemporain du Val de Marne

El MAC/VAL es el primer museo de arte contemporáneo abierto en 2005 en una zona popular de la periferia parisina, como resultado de la voluntad pedagógica y de ayuda a la creación que comparten las tres instancias públicas que lo financian. Se trata de un ambicioso proyecto (13.000 m2 de los cuales 4.000 están consagrados a exposiciones permanentes y temporales) que cuenta con una colección de arte francés (posterior a 1950) de más de mil obras, cuya organización temática tiene por objeto interrogar sobre el lugar que el ser humano ocupa en el mundo.

Exposición Individual: Daniel Chust Peters — imagen 1
Daniel Chust Peters. Gira-sol, 2001-2002. Materiales diversos.

La exposición Zonas de productividades concertadas hace parte de un ciclo de 21 exposiciones monográficas repartidas en tres etapas cuyo desarrollo está previsto para 2006 – 2007. La primera etapa de este ciclo se consagra al tema de la relación entre el arte y la economía, y tiene por objeto reunir universos artísticos diferentes que incluyen cuestionamientos relacionados con lo económico. “Sin embargo, no pretende con ello ilustrar la problemática sino utilizarla como pretexto para elaborar un panorama subjetivo de las prácticas artísticas.” (Frank Lamy, curador). Las exposiciones de cada artista son autónomas aunque están englobadas dentro de un espectro de análisis único donde se aborda, en forma crítica, los temas del trabajo, el intercambio de ideas, la producción, el stock, la actividad, la función, los flujos, el taller, etc.

Daniel Chust Peters (São Paulo, 1965) se sitúa en la periferia sensible de este panorama conceptual, en una materialidad de la idea que tiene carácter poético y lúdico y cuya utopía subyacente corrobora la aserción de Joseph Kosuth para quien “un objeto es arte sólo cuando se sitúa en el contexto del arte”. En la exposición del MAC/VAL, cuatro mesas presentan veintitrés reproducciones pequeñas de su taller actual, además de otras dos, de grandes dimensiones, instaladas en los extremos. Las pequeñas maquetas son realizadas por el artista, en tanto que las grandes, también interactivas, han sido confiadas parcialmente a otras manos. Se puede ver en esta transferencia la naturaleza del vínculo con lo económico puesto que existe interferencia de otro actor en la cadena productiva. El artista deja de ser el único amo y señor para convertirse en un ser dependiente. La multiplicación puede también evocar uno de los aspectos determinantes de la economía actual: el hiper-consumismo.

Fue en 1990 que el artista se dio a conocer, presentando por primera vez una reproducción de su taller de París. Desde entonces, no ha dejado de interesarse en este motivo único, exponiendo desde 1997 otras variaciones de su nuevo taller en Barcelona, 41 Carrer de Massens. El “método” de trabajo de Chust Peters, que algunos críticos relacionan con el de Laurence Weiner (1969), es ya conocido: “Tengo una idea: reproduzco mi taller”; “No tengo ninguna idea: reproduzco mi taller” y “Tengo una nueva idea: reproduzco mi taller”. ¿Obstinación u obsesión? El concepto de Chust plantea esta interrogante. El artista se explica: “No es ni obsesión ni resistencia. Es una actitud de apreciación estética entre el hecho de mantener una constante y la confrontación de diversas variantes externas”. Erigida como una forma de funcionamiento conceptual y estético, la repetición de Chust, aún cuando diferencia sus objetos, no hace ni más ni menos que adoptar el proceso de repetición y multiplicación a partir del cual el arte contemporáneo fundamenta una de sus constantes estructurales y formales. No obstante, en el caso de este artista, la repetición está basada en la variación de una misma cosa en algo diferente, y su constancia en el tiempo determina el gesto intelectual: escobilla, esferas de madera para masaje, caja de bolsas plástica, invernadero o jaula... La maqueta del taller se declina a partir de lo cotidiano, prolongando así el espacio íntimo a través de una multiplicidad de juegos y evocaciones. El espacio de trabajo se transforma en tema exclusivo de un juego entre lo privado y lo público. “Puesto que el taller es un espacio que ya existe –afirma Chust Peters– ¿para qué idealizar uno nuevo?”. El artista no se pronuncia sobre el sentido y delega la interpretación de su obra en aquel que la observa. Por otro lado, para Chust, la multiplicación no es solamente material, sino también lingüística. Por ejemplo, la repetición de la palabra “aire” en sus títulos de exposición: "Airwaves", "Aire comprimido", "Airshow", "Airsystem", "Air liquide" (Aire líquido), "Aire acondicionado", "Bel air", o "Courant d’air" (Corriente de aire), se relaciona con la metáfora de la presencia/ausencia que sirve de base a su reflexión.

Gran número de artistas han reproducido sus talleres a lo largo de la historia, pero uno de los más emblemáticos de estos últimos años fue el del francés Jean-Pierre Raynaud, enteramente recubierto de loza blanca. Su destrucción dio lugar a un espectáculo público y el artista vendió los fragmentos a varios museos. ¿Chust Peters sentirá algún día la tentación de realizar ese acto destructor (y también económico) para poner fin a su “obsesión”? La resistencia del artista a la dispersión (que él reivindica) y la relación fiel y durable con el objeto único no permiten augurar un cambio a corto plazo. Así pues, sólo podemos identificarnos con lo dicho por el escritor Daniel Buren en 1970: “La repetición es el medio ineluctable de la legibilidad de la propuesta misma”.

CHRISTINE FRÈROT

Daniel Chust Peters, por Christine Frèrot | artnexus