En noviembre de 2006, los trabajos más recientes del fotógrafo paulista Cássio Vasconcelos pudieron ser apreciados por el público, en tres muestras realizadas en São Paulo. Se trata de las colectivas //Paralela 2006 y MAM na Oca, así como su exposición individual que tuvo lugar en la Galería Vermelho.
Para la exposición en la Galería Vermelho, Vasconcelos tomó una vista aérea de São Paulo, correspondiente a una región situada en las cercanías de dicha galería.

La gran vista aérea fue fragmentada luego por el artista, en varias secciones verticalizadas. Estas tiras longitudinales fueron colocadas, a modo de fotoinstalación, en tres profundidades diferentes, apropiándose del recinto expositivo, de lado a lado, para que la fotografía y su imagen repartida sólo pudieran ser reconstituidas a partir de un punto de vista preciso. Así, el espectador debía posicionarse de frente para percibir el conjunto operístico de Vasconcelos, de tal suerte que todas las tiras consiguieran recomponer la imagen deconstruida. En este sentido, el artista creó una instalación de elementos formales simples, rectilíneos, que tenía por principio fundante ser un dispositivo de construcción de una imagen.
La obra plural, expuesta en Vermelho, mantuvo un interesante diálogo con las otras dos, exhibidas en las colectivas arriba mencionadas, pero, por lo menos, con dos diferencias fundamentales.
En primer lugar, en los otros dos casos, el punto de vista desde el cual el espectador reconstruía la imagen era dado por el posicionamiento de un banco (citamos aquí la obra expuesta en la colección del MAM) y de una silla (en la pieza exhibida en //Paralela 2006), lo que también generaba un distanciamiento del espectador en relación con la imagen. Por otra parte, más allá de no circular —o de no ser tentado a esto, si bien tenía a su disposición la invitación al asiento, para poder focalizar la imagen—, el espectador se colocaba delante de una imagen aproximativa, fluctuante, cambiante: en primer término, una toma en detalle de un complejo vial de São Paulo; en segundo término, una vista a través de una ventana.
São Paulo 2006 es, verdaderamente, un espacio por medio del cual el espectador circula, antes de posicionarse para reconstruir y ver la imagen impresa sobre las tiras o bandas que allí se propagan. La imagen en sí remite a aquellas que podemos escrutar utilizando uno de los programas de mayor éxito en internet durante los últimos tiempos: el Google Earth. En dicho programa, las imágenes tomadas, vía satélite resultan actualizadas periódicamente (en el transcurso de un breve intervalo de días) y la idea es que el público visitante pueda distinguir calles, plazas cuadras y hasta su propia casa, así como pasear por lugares turísticos y marcar en su “mapa personal” monumentos y sitios importantes del globo terrestre. Si la “tela” de la computadora nos permite, inmediatamente, ver en detalles una vista, de cualquier ciudad del mundo, la instalación de Vasconcelos nos obliga al movimiento y la indagación constantes sobre qué parte de la ciudad estamos viendo. Finalmente, la vista aérea escogida no guarda ni nos proporciona ningún elemento a partir del cual podamos identificar, rápidamente, de qué rincón de la ciudad se trata (ningún edificio importante, ningún monumento emblemático, etcétera). Así, el artista elaboró su “cartografía personal”, reenviándonos a la experiencia anterior, la del espacio de la galería. De esta manera, la obra acontece o se desenvuelve en dos dimensiones: en la primera —momento en el que la imagen es registrad—; somos invitados a sobrevolar la región en la que se localiza la galería; en la segunda, el espacio interno de la galería se compone de dicho lugar externo, que caracteriza su entorno.
En los últimos años, Vasconcelos ha sido reconocido, sobre todo, por su serie de los Nocturnos (2002) secuencia de fotografías tomadas por una Polaroid, realizadas con filtros de colores estridentes, donde los detalles del paisaje urbano eran tomados casi como elementos escultóricos. Allí, ya estábamos en posesión del detalle tomado como un vasto panorama, por así decir.
Ahora, se trata de vistas ampliadas tomadas en detalle. En este sentido, podríamos aproximar su trabajo al de otros dos coterráneos suyos: Nelson Kon (que presentó, recientemente, una serie de fotografías aéreas de São Paulo, también efectuadas a partir de un sobrevuelo) y Márcia Xavier (quien en sus actuales obras, emplea imágenes extrapoladas del Google Earth, para inscribir la dimensión de la calle en la retícula de la ciudad). Al mismo tiempo, existe otro elemento que caracteriza los trabajos de Vasconcelos: la exploración de los dispositivos de la fotografía, como una posibilidad de recrear y recortar la imagen y proporcionarnos nuevas formas de mirar la ciudad.
ANA GONÇALVES MAGALHÃES
