Exposición Individualabr 2007 - jun 2007· Por Bélgica Rodríguez

Carlos Poveda

Galerie Mariño

El lenguaje del arte se inscribe en las concordancias y discordancias, casi como religiosidad cósmica, que el artista asume a lo largo de su carrera y mantiene como constantes en la conducción de innovaciones, de explicaciones visuales y de continuidades y rupturas con las relaciones inmediatas con lo cotidiano, utilizándolo para exponer propuestas y discursos analíticos que lógicamente están en relación con lo visible y con todo aquello que puede ser o no ser conocido. La trayectoria de Carlos Poveda (Costa Rica, 1940), con más de cuarenta y cinco años de trabajo ininterrumpido, ha evolucionado en línea directa con el análisis perceptual de las formas ligadas a la historia del arte. Figurativo por excelencia, se destacó como magnífico dibujante, expresando con la línea la angustia del ser, la misma angustia le condujo hacia un paisaje esencial, monocromáticamente blanco, que salía del muro para proyectarse como estructura inteligible al espacio exterior, y para los años noventa son los residuos industriales el material que lo conduce de manera consciente hacia otro tipo de paisaje, aquel que define como Paisajes domésticos, título que ha dado a sus últimas exposiciones.

Exposición Individual: Carlos Poveda — imagen 1
Carlos Poveda. Plato16, 1998. Materiales diversos. 17 x 30 cm. (6 1/2 x 11 3/4 pulgadas).

Una evolución lógica. Un nuevo paisaje resuelto en “objetos”, para apreciarse individualmente o en conjunto como instalaciones en el espacio, que llaman la atención a una cierta mitología personal con la gastronomía y también con aspectos domésticos del espacio vivencial del Ser. Poveda trabaja con residuos ready made, con el objeto ya hecho industrialmente para construir una naturaleza muerta que introduce términos contradictorios entre lo que es propiamente arte y lo que se presenta como una relación entre la ficción artística y la realidad humana. Aquí, Poveda es un protagonista de la práctica artística actual. Platos, bandejas, tablas de diversos materiales, esos que se encuentran en los mercados, en las ventas de calle, constituyen el soporte para alojar una “forma” del universo de la comida cotidiana, que puede ser un pedazo de carne, una trenza de chorizos, un trozo de tripa (los hace como serie, titulándolos Plato #…). Plásticamente, Poveda se apasiona por las texturas, colores y formas de esos elementos que encuentra y conscientemente organiza en el espacio que le da el soporte. El material y la materia que presenta como objeto de arte, el plato o bandeja en donde habita una forma definitivamente culinaria, de manera artificiosa subrayan una definición del sistema estructural de la práctica artística, para construir un campo icónico en el plano de la ilusión imitativa de la realidad, que en este caso es la realidad misma vertida al campo del arte. Poveda construye una realidad irreal a partir de la real, es decir que ello implica la transformación calculada de la materia íntima de la forma encontrada, bien intuitiva o calculada, en términos de personalidad creativa.

En Paisajes Domésticos, la más reciente exposición de este artista nacido en Costa Rica, hombre que ha vivido en muchas partes y que después de residir treinta años en Venezuela, actualmente vive y trabaja en París, ofrece una serie de “platos” que propiamente deben considerarse esculturas susceptibles de una lectura a partir de signos miméticos de la realidad transfigurada en objeto de arte. Poveda transforma la materia, mejor dicho, su íntima esencia figurativa, en un espacio plástico de connotaciones abstracto-orgánicas. La suya es una intervención calculada dirigida a convertir la imagen representativa y figurativa en una experiencia visual ligada íntimamente a la experiencia humana, la de todos los días, la de la más concreta cotidianidad. Su trabajo artístico deviene en la materia que transforma, que convierte en gesto positivo y calculado, para reglamentar una transformación de aquello que se encuentra en la calle, en lo otro. Es el ser de algo para convertirlo en lo otro. Una propuesta filosófica que está intrínsecamente ligada a lo que plantea el arte de hoy, el más contemporáneo. Poveda apela a la experiencia racional y afectiva del hombre de hoy para llegar hasta sus paisajes domésticos.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Carlos Poveda, por Bélgica Rodríguez | artnexus