Exposición Individualene 2007 - mar 2007· Por Ana Elena Mallet

Jonathan Hernández

Sala de Arte Público Siqueiros

Pospretérito es el título de la exposición que presentó Jonathan Hernández (México, 1971) en la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS) de la ciudad de México. Conformada por cinco piezas, la muestra hace hincapié en el paso del tiempo, los desenfrenados cambios que sufren las ciudades y la nostalgia que nos invade como habitantes de estas metrópolis.

Desde hace ya varios años, Hernández ha decidido investigar el entorno urbano, sus alteraciones y las marcas o registros que deja el paso del tiempo. En esa misma línea, esta exposición hace referencia al entorno urbano y a su continua metamorfosis; en específico, se refiere a la evolución de la ciudad de México.

Exposición Individual: Jonathan Hernández — imagen 1
Jonathan Hernández. Vista general de la exposición Pospretérito, 2006.

Dos proyecciones son las piezas centrales de la muestra, ambas colocadas en cada uno de los extremos de una estructura, construida en madera reciclada, que presenta la forma de dos secciones de pirámide transversal unidas. Este elemento escultórico hace referencia a las perspectivas encontradas que utilizaba el muralista David Alfaro Siqueiros, y con cuya obra, Hernández —como casi todos los artistas que presentan obra en este espacio— buscó establecer un diálogo.

La pieza que recibe al espectador es el video Recall Total, un fragmento de la película Total Recall (Paul Verhoeven, 1989) y que en México se tituló El vengador del futuro. Este largometraje fue filmado en sitios específicos de la ciudad de México, cuyos escenarios sirvieron para mostrar una ciudad postapocalíptica, donde el caos ganó al orden y, sin embargo, la vida sigue. Hernández retoma escenas claves en la película filmadas en la glorieta del metro Insurgentes y en el interior de la estación del metro Chabacano, e interviene el audio original del filme. Mientras Arnold Schwarzenegger y los demás personajes se enfrascan en una intensa persecución, en el fondo de la proyección se escucha música de Stravinsky que de vez en vez, se interrumpe por pequeños mensajes —a manera de los que se emiten en los altavoces del metro— en los que Hernández hace evidente que todo es una ficción, y nos devuelve a la realidad de la ciudad de México. El artista hace un juego al invertir el título de la película para nombrar la pieza; así, denota que lo que vemos en ese video es un recuerdo total, pero ficticio, como mucho de lo que sucede en la realidad cotidiana de esta ciudad.

La segunda pieza, Antes y después D.F —que se encuentra proyectada en el otro extremo de la estructura de madera—, es una doble proyección de imágenes. A partir de una serie de fotografías viejas encontradas en un basurero, Hernández realiza un nuevo proyecto. Las imágenes anteriores retratan diversos lugares de la ciudad de México de la década de 1960-1970, desde fachadas de un restaurante hasta puestos de periódicos o vistas generales de la ciudad. Hernández volvió a esos escenarios para fotografiarlos, y así, además de hacer evidente el paso del tiempo, determinar, visualmente, las transformaciones de la ciudad. Aparte de la obvia evolución arquitectónica de México, la pieza muestra veladamente los cambios en la moda, en el estilo, en el diseño de automóviles, por ejemplo, y el crecimiento de la mancha urbana hacia los lados, pero también de manera vertical. Una serie de imágenes, que por un lado, permiten un juego con la memoria y, por otro transmiten la nostalgia de lo perdido, de lo nunca poseído.

Una serie de postales, cuyas imágenes revelan que fueron publicadas en distintas décadas, conforman la pieza Pofupoji (2005-2006). Imágenes del volcán Popocatépetl nevado, guardián de la ciudad de México se encuentran —y en ocasiones se confunden— con imágenes del monte Fuji, custodio de Tokio.

Souvenirs, letras de bulto fabricadas con espejo y acrílico, lleva a pensar en piezas anteriores de Hernández con el mismo formato. Montadas sobre la pared a la altura de los ojos del espectador promedio, estas letras conforman la palabra souvenir. Al situarse frente a ella y leerla, el espectador se refleja. A manera de metáfora, esta pieza busca que el espectador atraiga el recuerdo de lo visto, de lo vivido, de lo recordado, y lo refleje, perdiéndolo así en la infinidad que resulta del encuentro entre reflejo e imaginación, tal y como si fuera una contraposición de espejos. Hernández apela, entonces, a la imaginación del público y le permite vislumbrar una manera distinta de percibir el tiempo a través de los recuerdos imaginados.

La última pieza, que lleva por título Mural, consta de una serie de carteles elegidos por Hernández, que presentan imágenes diversas pero que bien podrían remitir a otros trabajos del artista relacionados con el turismo y el desplazamiento. Sobre estos carteles destacan líneas y trazos que se refieren a uno de los murales pintados por Siqueiros en la SAPS.

Si bien las piezas que conforman Pospretérito pueden funcionar de manera independiente al contraponerlas, Hernández suscita un interesante diálogo en el que pueden leerse los efectos de la memoria, los recuerdos imaginados, y determinar la manera de asir el tiempo, de registrarlo para entenderlo y, así, enfrentarse mejor al futuro.

ANA ELENA MALLET

Jonathan Hernández, por Ana Elena Mallet | artnexus